“No olvido un autogol que hice en un clásico paceño”

Marcos (izq.) junto con sus hijos, Omar y Marco Antonio, en un momento de reencuentro en Santa Cruz.
Familia Francisquine

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

Marcos Francisquine destacó en The Strongest, San José y en la Selección. Hoy vive en Valencia, España, donde tiene una pequeña empresa.

—¿A qué se dedica?
—Vivo hace 12 años en Valencia, España, donde he abierto una pequeña empresa de trabajos verticales que se dedica al mantenimiento de las fincas y los edificios.
Me va bien, no me puedo quejar. Vengo a Bolivia de vacaciones, aprovecho para visitar a mi familia y amigos. Se me ha hecho una costumbre venir cada año. Tengo la facilidad de moverme porque tengo doble nacionalidad, la boliviana y española.
—¿En qué quedó el fútbol?
—He estado colaborando con escuelas de fútbol, una de ellas fue El Rumbo, de Valencia, pero por el factor tiempo dejé de hacerlo hace un año. Ahora estoy dedicado totalmente a lo mío, cuando tenga tiempo volveré a apoyar en la formación de chicos.
—¿Qué recuerda como futbolista?
—Son muchos recuerdos en los equipos y las ciudades donde he jugado. El aprecio de la gente nunca lo voy a olvidar, y en España pasa lo mismo. Me dejó marcado mi paso por The Strongest, San José, Destroyers e Independiente, clubes en los que respondí no solamente en los torneos locales, sino en las copas internacionales.
—¿Quedó pendiente no haber jugado en el exterior?
—Sí, fue lo único que me faltó. Cuando tuve la oportunidad de ir al Emelec de Ecuador, The Strongest pidió mucho dinero por la transferencia.
Tengo la satisfacción de haber vestido la camiseta de la Selección en torneos amistosos y oficiales, estuve en el equipo de Xabier Azkargorta que jugó el Mundial, pero quedé fuera por una lesión en el peroné, que me hice en un clásico The Strongest-Bolívar.
—¿Juega en España?
—Hace muchos años jugué en equipos de ascenso. Uno de ellos fue el club Serranos, de Valencia.
—Cuéntenos una anécdota.
—No olvido un autogol que hice en un clásico paceño. Fue un rechazo y la pelota hizo una comba y se metió al arco de Luis Ibarra (+), fue en 1993, cuando salimos campeones con The Strongest y clasificamos a la Copa Libertadores. Fue algo raro porque ni practicando 20 veces te sale algo así. El gol fue catalogado como uno de los 10 mejores de la historia del fútbol boliviano (sonríe).
—¿Por qué no se dedicó a ser técnico?
—Cuando dejé de jugar a los 36 años, dirigí al equipo cruceño de Sebastián Pagador, lo ascendí a la Primera A, entrené a Municipal Branif y 3 de Mayo, antes de continuar con esta labor me decepcioné mucho de la dirigencia cruceña por la parte económica y el trato que le daban a los futbolistas, a quienes no se los valora ni apoya.
En España haré un curso online de psicología deportiva, que es una rama muy importante en el deporte y que hace mucha falta en nuestro país para hacer procesos, además haré el último nivel de dirección técnica.
—¿Qué le parece el fútbol boliviano?
—A comparación de antes ha bajado mucho el nivel, especialmente en contextura física y estado físico, creo que eso se da por falta de proceso, algo que se explota al máximo en Europa.
—¿Con qué sueña?
—Con retornar pronto a mi país y montar mi propia empresa.

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Dato

Marcos Francisquine Gutiérrez, exfutbolista cruceño de 51 años, radicado en Valencia, España. Estudiará psicología deportiva y para técnico de fútbol.