Un decenio en el oficio de escribir

Más de 400 escritos publicados, de los cuales más de la mitad corresponden a la temática de los chichas...

Por: J. Augusto Yáñez Vargas* 

Agosto de 2008, eran otros tiempos. La coyuntura y devenir de la socio-historia hizo que el país se encuentre en un momento complejo, con política de alta intensidad, enmarcado en el denominado proceso de cambio con apenas tres años de vigencia en la primera gestión de gobierno de turno. Dentro de ese marco se había observado un vacío de participación de los chichas como pueblo precolombino y con todo el aporte que dio a la construcción del país. En ese sentido, con un grupo de paisanos (éramos sólo hombres) se pudo concretar la participación en la “Gran Marcha Nacional de los Pueblos Indígena Originario Campesinos”,  sentando un precedente de la vigencia de los chichas en esa coyuntura, entendida incluso como un momento constitutivo, de lo cual no podíamos quedar exentos. Más o menos, ésa fue la sucesión de hechos ocurridos en ese tiempo que —paralelos a la formación académica en la que estaba inmerso, el pregrado en sociología, junto a procesos propios vinculados a la lectura y la necesidad urgente de la escritura— lograron tomar la decisión de elaborar un primer artículo de “opinión” para ser lanzado para la consideración de ser publicado en un periódico regional de los chichas. Ése fue el primer paso de enfrentar a la hoja en blanco, dejando siempre los puntos suspensivos que ahora celebro y homenajeo, cómo no, escribiendo.
Luego de realizar esta publicación sucedió una ‘saga’ mayor al pretender publicar artículos mensuales, luego bisemanales hasta ser columnista permanente, semanal, en ese medio e ingresar al oficio de escribir. Entonces, la coyuntura demandaba emitir “humildes” criterios desde la lógica de una columna de opinión a partir del acervo de un estudiante universitario, inmigrante, con imaginarios socialistas, con ideas todavía embrionarias pero comprometidas con su región de origen: “los chichas”, algo bohemio y así por el estilo. Con toda esa carga subjetiva, y temas de motivación, surgieron artículos y columnas semanales enmarcados en todas esas temáticas, producción que hasta la actualidad llega a poco más de 400 escritos publicados, de los cuales más de la mitad corresponden a la temática de los chichas. Asimismo, gran parte de estos textos se encuentran plasmados en un blog personal —“Apostillas”— en la dirección http://yanezapostillas.blogspot.com, que funge de repositorio virtual de estas ideas y algunas creencias. 
Han pasado 10 años desde ese momento, casi una vida, como un reto permanente de escribir, lo cual demanda, siempre, algún pre-texto que con el paso de los años se fue direccionando a prestar mayor fuerza a la temática de los chichas, que en su proceso interno fue moviéndose desde su entender como región hacia un complejo y serio proyecto de reconstitución como una nación, proyección todavía en desarrollo. En este lapso también ocurrieron otros eventos, como la obtención del título profesional en pregrado y la recta final como candidato hacia la maestría, y en este último tiempo la decisión de visibilizar mi “otredad” en la transfiguración de José a Augusto, todo ello en medio de nacimientos y muertes. Desde la apacible vida en el valle cochabambino ahora estoy fluctuante en las tierras del Jach’a Tata Illimani, como un caminante de la vida o capaz un inmigrante eterno y hasta un apátrida simbólico y honorífico. 
Un decenio después, que sea sólo el primero, queda toda esta producción (ojalá que no sólo como archivo) y consecuentemente se fueron abriendo otros espacios sugerentes, como la publicación de artículos en libros en los que destaco al Centro de Estudios Superiores Universitarios, de la Universidad Mayor de San Simón, donde se publica parte de mi tesis de licenciatura. También formé parte de revistas especializadas como colaborador y por último está un importante número de publicaciones en medios nacionales, como La Esquina, Animal Político, Tendencias, La Época, y otros regionales de Potosí y Tarija. Con lo antecedido, debo reconocer diferentes momentos inmerso en altibajos junto a las pinceladas de la vida de los seres comunes y simples mortales; por otra parte, la escritura me permitió conocer muchas personas de gran valía, así como algunos reconocimientos “oficiales” y otros más espontáneos (meritorios de por sí). La escritura se constituye en un nexo, ineludible, con la academia, con el arraigo necesario de una identidad y hasta con la política ingrata a veces (mucho peor en determinadas coyunturas). Dos lustros han pasado y los retos continúan hacia adelante, los cuales están bien identificados y delineados, que Dios mediante esperemos aporten de alguna manera a la relatividad de nuestra existencia, dejando algún legado mínimo a la construcción de nuestras sociedades (incluyentes, equitativas, justas y libres de violencia), nuestras culturas e identidades, desde el espacio que ocupamos en el intento de existir.

* Sociólogo e investigador chicheño