Fausto Reinaga y su lucha por la dignidad

Tapa de una reciente obra.
Foto: Internet

J.R.H. / Cambio

La Vicepresidencia del Estado Plurinacional, encabezada por el vicepresidente Álvaro García Linera, impulsó con mayor fuerza desde 2010 el pensamiento de Fausto Reinaga.

Esta difusión se realizó a través de la edición de distintos artículos, estudios y comentarios de intelectuales y estudiosos de la obra del pensador.

“Indígena es una palabra infame. Infama al que la pronuncia e infama a aquel contra quien se lo pronuncia. El racismo blanco ha inyectado el veneno del odio racial en la conciencia y la subconsciencia, la sapiencia y la costumbre de los hombres del mundo”, decía Reinaga. El pensador aymara nació el 27 de marzo de 1906 en Macha, una aldea charca en el norte de Potosí. Descendía por vía materna del líder y héroe indio Tomás Katari. Desde niño demostró enorme interés por el estudio. Aprendió francés junto a su profesor Octavio Campero Echazú. Así, muy joven, Reinaga hablaba con el lenguaje de Europa. Más tarde, entró a la universidad en la ciudad de Sucre. Fue influido por Goethe, de cuya obra “Fausto” tomó su nombre, quitándose el nombre de José Félix, el cual le había sido dado por el cura que lo bautizó cuando era muy pequeño. (Toda esta información fue obtenida de las publicaciones de Emilio Hurtado Guzmán para la Vicepresidencia).

Reinaga siempre dijo que su sangre ancestral gritaba en él; escribió Mitayos y yanaconas (1940) y Tierra y libertad (1953); Franz Tamayo (1957) y Alcides Arguedas (1960), entre otros. Su vida fue una lucha por difundir el pensamiento indio.