“Hay tres países que están jugando el papel de enemigos de la integración”

Entrevista: Ernesto Samper Pizano (Ex secretario general de Unasur)

El expresidente de Colombia (1994-1998) y ex secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) entre 2014 y 2017, Ernesto Samper, expresó su confianza en que los países que conforman ese bloque de integración encuentren una solución a la situación que llevaron los gobiernos de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay y Perú al decidir, en abril, suspender su participación en las reuniones de ese bloque.

Expresidente, ¿cuáles fueron las razones para la constitución de Unasur?
Se ha creado como un escenario político en el cual los países suramericanos pudieran encontrar comunes denominadores sobre temas fundamentales para el sostenimiento de su gobernabilidad, como el tema de la paz en la región, la continuidad de la democracia que se vio interrumpida durante muchos años.

En ese sentido, Unasur ha mostrado sus capacidades de encuentro, de canal de diálogo en momento de muchas dificultades, como fue el intento de golpe al presidente Hugo Chávez (+) de Venezuela (2002), o prácticamente cuando se planteó una disolución territorial en Bolivia (2008) y el golpe policial que se trató de dar al presidente (de Ecuador Rafael) Correa (2010).

En todas estas circunstancias, Unasur siempre se presentó como una respuesta unificada en todos los países, para contener estos desvíos de la democracia.

Además, Unasur coincidió un poco con lo que ha sido la Unión Europea para encontrar un sitio y generar políticas públicas, por eso existen más de 23 grupos de trabajo y gabinetes ministeriales, a través de los cuales la región ha registrado seguimiento a temas fundamentales como políticas comunes en materia de salud, educación, en infraestructura y el Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (Cosiplan). Cosiplan es un muy buen ejemplo de cómo los países pueden coincidir alrededor de proyectos de infraestructura interregional, como la creación de la banda ancha suramericana, la recuperación de la cuenca hidrográfica del Río de la Plata, la sostenibilidad ecológica del Amazonas, los ferrocarriles interoceánicos que conectarían a los dos océanos a través del continente, las carreteras de integración entre varios países.

Unasur ha servido muchísimo para generar integración, que está muy lejana de lo que se consiguió en integración durante finales de siglo, que era una integración simplemente para establecer más posibilidades de comercio entre los países.

La integración es muchísimo más que eso, con la movilidad de las personas, con la ciudadanía, con la educación y ésos son temas en los cuales se ha ido moviendo Unasur, y por eso es fundamental preservar la existencia de Unasur hacia adelante.

En su criterio, ¿a qué se debe este impasse que ha surgido a partir de la decisión de seis países de no participar en las diferentes instancias de Unasur?
Fundamentalmente hay dos circunstancias, una de carácter coyuntural, y es que hay diferencias ideológicas entre los países que lamentablemente no se han podido solucionar utilizando los canales que ofrece Unasur a través de los consejos de cancilleres, aun en las propias cumbres presidenciales. Pero al margen de que existan esas circunstancias, el consenso fue la regla del nacimiento de Unasur, por ello todas las decisiones se toman por consenso, eso es lo que en este momento está dificultando más las posibilidades de que la unión siga adelante, porque no se ha podido encontrar acuerdos alrededor de un nombre que ocupe la Secretaría General, que está vacante hace ya más de un año. De tal manera que en este momento la falta de consenso de las naciones ha impedido que Unasur tenga una cabeza visible que convoque nuevamente a la gente. Sin embargo, tengo la esperanza de que con las gestiones que está haciendo el presidente Morales vamos a tener la capacidad de pasar este puente y seguir trabajando por la integración suramericana en la forma en que se lo ha estado haciendo en los últimos 10 años, y no solamente en Unasur, sino también por ejemplo en el Mercosur, en el ALBA o en la Comunidad Andina, son todas estas experiencias que no se las debe despreciar.

¿Qué es lo que habrá ocurrido en la gestión de Argentina cuando dirigió Unasur?
Digamos que los temas administrativos son propios del conflicto que se da al interior de las organizaciones, particularmente cuando no existe una cabeza que tenga la capacidad de sentar a las personas y encontrar un rumbo conjunto.
Hay actitudes que por supuesto son demasiado agresivas, que lamentablemente, al no existir un árbitro, no pudieron ser asumidas como deben ser.

Pero todo esto es un episodio menor, y la decisión de los seis países no ha sido de retirarse de Unasur, sino de suspender sus compromisos con Unasur mientras no esté resuelto el tema de la Secretaría General.

Tengo la esperanza de que se encuentre rápidamente el camino del acuerdo para elegir a una persona, no importa la nacionalidad que sea ni la ideología que profese, del gobierno o del país del cual provenga.

En el pasado ya hemos tenido la oportunidad de sortear crisis igualmente complicadas, no hay que olvidar que la secretaría del expresidente Néstor Kirchner (+), como de un año, tuvo diferencias, pero fueron resueltas mientras se podía conseguir el consenso.

Espero que esto sea un episodio que logre superarse, porque nunca había sido tan importante la presencia de un organismo de integración en la región como hoy, cuando la región está seriamente amenazada por la política absolutamente proteccionista e imperialista del Presidente de los Estados Unidos, que ha convertido su agenda internacional en decisiones agresivas contra los intereses de América Latina, para lo cual basta con mencionar el muro de México, la expulsión de diez millones de migrantes de los Estados Unidos, las normas para impedir el acceso a los Estados Unidos, la elevación de los aranceles para nuestros productos y la retirada de los compromisos del cambio climático que eran fundamentales para sostener la estabilidad ambiental de la región.

Éste es el momento de estar unidos y no divididos.

¿Cree que haya alguna injerencia ideológica-política para boicotear la unificación de los países en torno a Unasur?
Creo que hay actitudes diferentes. Creo que la mayor parte de los países que han expresado su preocupación por Unasur tienen fundamentos para estar preocupados, y esas preocupaciones deben ser resueltas convenientemente.

Pero son absolutas y está claro que hay tres países que están jugando el papel de enemigos de la integración, que preferirían ayudar a consolidar un esquema de integración a otro nivel, siguiendo más la agenda del norte que la agenda del sur.

Aun así tengo la esperanza de que la Unasur, en manos de la presidencia pro témpore de Bolivia, pueda volver a sus tareas que tienen que ver con el mejoramiento de las condiciones para la competitividad de las economías, construcción de la ciudadanía universal y la preservación de la paz.

¿Qué países estarían en esa línea?
Prefiero no mencionarlos para no ahondar la ira, dejemos la reserva en sumario…

¿Cómo ve el papel que juega Bolivia en ese contexto de la política internacional?
Creo que Bolivia está jugando un papel importante, porque se ha comportado como la joya de la corona en estos últimos años, en su comportamiento en materia económica, de redistribución de los ingresos, en materia de construcción de ciudadanía, de respeto a las naciones originarias.

Bolivia ha dado muestras de que tiene la capacidad de convocar a los presidentes de los países en torno a los objetivos comunes; no olvidemos que a partir del año 2019 Bolivia va a tener la presidencia de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que es el mecanismo de integración en el cual estamos todos sin los Estados Unidos.

También tuvimos oportunidad con el presidente Evo, en su visita a Colombia, de hablar sobre el papel que puede seguir jugando Bolivia para fortalecer la integración, porque el hecho de que existan estos mecanismos subregionales de integración como el Mercosur, Comunidad Andina, el Mercado Centroamericano y el Caribe, no significa que no se pueda encontrar un camino entre estos mecanismos comunes e iniciar un proceso de convergencia entre ellos.

Creo que Bolivia jugará un papel importante no sólo en la región, sino a escala interoceánico, institucionalmente en la Celac, en las cumbres que se realizan de manera regular con Europa y las que se celebran con la China.

Ahí vemos que podemos seguir trabajando en la integración y la alternativa es clara: por un lado, progreso y justicia social con integración, y atraso y exclusión social, por el otro; ésos son los dos caminos. Espero que de forma consciente los países de la región escojan el camino de la integración y no el camino de la desintegración.

El presidente Evo Morales en sus discursos afirma que si bien hay diferencias ideológicas y políticas con muchos gobiernos, el fin último es la integración Latinoamericana. ¿Cómo se puede buscar un mejor desarrollo de los estados?
Confieso que me emocionó mucho la visita del presidente Evo Morales aquí a Colombia, porque aunque era presencia solitaria en términos ideológicos respecto a los presidentes que estaban sentados a la izquierda de la posesión, eso muestra, independientemente de la diferencia ideológica, que nos podemos sentar juntos en un espacio, y tenemos el mismo idioma para hablar inclusive sobre nuestras diferencias y ratificar a través de esta presencia hechos significativos, como por ejemplo la continuidad democrática de un país, que como Colombia lleva más de medio siglo de conflicto y de violencia, y hoy vivimos una nueva democracia con paz, que es algo que otros países lo han disfrutado hace muchísimos años.

Si lo propondrían nuevamente para dirigir la Unasur, ¿qué respondería?
No, porque es absolutamente imposible. Porque sabiamente los estatutos de Unasur establecen que los secretarios no pueden repetir por país, quiere decir que un secretario no puede volver a ser elegido ni el país tampoco; de tal manera que quedan 11 buenas opciones para escoger un secretario de cualquiera de los 11 países.

Por eso, en mi calidad de ex secretario general de Unasur, estoy dispuesto a acompañar al nuevo secretario, apoyarlo como suramericano y latinoamericano con todo lo que pueda contribuir para que tenga éxito en su gestión.

Usted apoyó la gestión del proyecto del Corredor Ferroviario Bioceánico de Integración, ¿Cómo observa los avances de esta iniciativa?
He seguido de cerca el proyecto interoceánico de Santos al puerto de Ilo, pasando por Bolivia, creo que es un proyecto estratégicamente fundamental, no solamente para Bolivia, sino para Brasil, que prácticamente reduciría a horas lo que en este momento son casi semanas lo que demora el transporte de sus costas atlánticas hasta el Pacífico, además lograría integrar los sistemas ferroviarios dentro de Bolivia como una especie de columna vertebral, que es fundamental para la expansión de su economía.

Éste es un proyecto cuya rentabilidad está asegurada, su viabilidad política es indudable, porque además este proyecto se puede combinar a futuro con otros ramales hacia países del sur, que van a ser igualmente convenientes.

De tal manera que sigo pensando que proyectos como este tren bioceánico por Bolivia son los que nos deben llevar a pensar en que sumados, unidos e integrados podemos sacar adelante muchísimos proyectos.

La frase de que la unión hace la fuerza sí que se aplica en los proyectos de infraestructura que sean fundamentales, como por ejemplo la conexión del Amazonas, la carretera de salida al Pacífico por Venezuela a través de Colombia, así como las vías de comunicación entre Chile y Argentina, son proyectos que están en agenda de las grandes obras estratégicas que requiere la región, entre dos puertos, aeropuertos y conectividad como el cable submarino que debe partir de Brasil hacia Europa para pretender una nueva forma de comunicación en el mundo, de tal manera que debemos seguir con nuestros proyectos.

Perfil

  • Abogado, economista y político colombiano. Presidente de la República de Colombia entre el 7 de agosto de 1994 y el 7 de agosto de 1998. Desde joven militó en el Partido Liberal.
  • Fue concejal de Bogotá para el período 1982-1986 y de allí saltó al Senado para el período 1986-1990.
  • Se desempeñó como Secretario General de Unasur entre 2014 y 2017.