Un encantador de espíritus

Pequeño Teatro
Puesta en escena de La Razón blindada

Diego Massi*

El sábado 28 de julio, en el XXVI Encuentro de Teatro Breve y Dramaturgia, volví a sentir eso que me enamoró del teatro. Tuve la gracia de ver a Mandrágora Teatro, con sede en Oruro, un grupo fundado por mi compañero de vida artística Omar Fuertes, quien a su vez es parte histórica de Pequeño Teatro.
La obra La razón blindada, del autor argentino Arístides Vargas, pero con la visión de una nueva puesta en escena y la dirección de Omar Fuertes. Un escenario escueto: un catre, unas sillas, un perchero y lo más importante, un personaje alucinante. Sentí la magia transmitida por el loco atrapado en una camisa de fuerza. El personaje tenía su propio cuerpo, el tono de voz era de Omar, pero este loco que ahora hablaba era el loco y no Omar. Remarco esto porque a veces los actores hacemos que los personajes se nos parezcan y no que nosotros creemos un nuevo personaje lejos de nosotros.
En algún momento de mi infancia vi algo llamado teatro. Un espacio al que jamás había entrado, visité cines con frecuencia, pero cuando llegué por primera vez a un teatro fue al gran Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez. De entrada, me pareció increíble, mucho lujo, mucha gente, todos venían a ver a un grupo que, se decía, era lo mejor de América Latina: El Galpón.
Ese día presentarían una obra cómica, creo que se llamó Café Concert. Nunca me había divertido y reído tanto, confieso que incluso mojé mis calzones de tanto reír. Al día siguiente representarían Pedro y el capitán y por mi corta edad no me podían llevar, pero luego de la primera experiencia teatral nadie pudo convencerme de no ir. Esa noche, la obra me hizo llorar y entendí el poder que tenía el teatro para denunciar la realidad. 
Así fue, dos funciones cambiaron mi vida y quise hacer teatro, y por eso dicen que soy actor, director y dramaturgo. Un detalle importante que debo aclarar, durante años vi el admirable trabajo de Omar, pero siempre compartiendo el escenario, haciendo un diálogo y siempre sentí su fuerza. 
Esta vez lo vi como espectador en una obra desconocida para mí. Los primeros segundos en La razón blindada,  una enfermera persigue al loquito para inyectarle una medicina, luego le da sus pastillas, todas son acciones que el enfermo rechaza hasta que al fin la enfermera logra su propósito. De pronto, antes que ella se retire, el loco le pide jugar, algo que al parecer ocurre con frecuencia, sólo los domingos. 
La enfermera le saca la camisa de fuerza y el juego inicia, el loco se cree el Quijote y ve en la enfermera a varios y deliciosos personajes que la actriz representa con mucha gracia.
No me detendré en contarles la historia porque me interesa transmitirles que, minuto a minuto, ambos actores me sacaron de la realidad. Omar Fuertes, con un manejo corporal impecable, con un personaje que terminas amando y que deseas seguir viendo porque no para de entretener, y ella, cuando le toca, te saca carcajadas de risa. El sentimiento de ver buen teatro es lo que lo hace incomparable, es sentir lo que te da el cine o las series de Netflix, pero en vivo, con la sangre y la energía de los actores, ahí mismo. La risa brota, luego las lágrimas y el goce de haber vivido una experiencia que jamás olvidarás. Gracias Omar, haces magia, tocas el espíritu de la gente.

*Dramaturgo, actor y director