Las Microficciones, de Montoya

El autor pone a prueba su capacidad de síntesis, y, tal como se afirma en la contratapa de su libro, “Reduce dinosaurios al tamaño de insectos”. 

El libro Microficciones, de Víctor Montoya, publicado por el grupo Editorial Kipus, integra una serie de relatos que, si bien son breves, contienen varios subtextos que en el lector dejan abierta la posibilidad a múltiples significados. 
Una redacción sencilla, fácil y entretenida, pero a la vez compleja. El libro, junto a otros, será de acceso al público paceño en la XXIII Feria Internacional del Libro (FIL) de La Paz, que se realizará en el Campo Ferial Chuquiago Marka entre el 1 y el 12 de agosto. Algunas de las narraciones se replican en este espacio.

‘El sueño de Atahuallpa’
El soberano del imperio incaico, antes  de que fuese  conducido al patíbulo y el torniquete  le partiera la nuca, soñó que Túpac Katari acorraló a Nuestra Señora de La Paz y clamó justicia y libertad, hasta el día en que traicionado como Cristo por uno de los suyos, cayó a merced de sus enemigos.
Soñó que Túpac Katari estaba en un sombrío calabozo, frente a su interrogador, quien lo torturaba y le pedía los nombres de los principales cómplices de la rebelión. El caudillo indio lo miró con desprecio y nada le contestó. 
Entonces los realistas, tras coronarle con una gorra de espinas y pasearlo por las calles en actitud de escarnio, dictaron su sentencia de muerte por descuartizamiento: lo amarraron de pies y manos a la cincha de cuatro caballos, mientras un grito retumbaba en los cuatro Suyos: ¡A mí sólo me matan, pero volveré y seré millones, carajo! El sueño de Atahuallpa  fue premonitorio. 
Así como soñó que los restos de Túpac Katari fueron reducidos a cenizas esparcidas al viento, soñó también que el antiguo imperio de los hijos del sol, quienes compartían los lemas de ama suwa (no robar); ama llulla (no mentir) y ama qhella (no ser ocioso), volvería a ser como antes: la Pachamama prometida por Manco Kápac y Mama Ocllo.

‘Las mil y una noches’
Cuando Scheherazade terminó de contar sus cuentos, después  de mil y una noches, el cruel sultán Shahriar, hechizado por su juventud y belleza, en lugar de hacerla estrangular, pidió que le contara sus barbas para prolongar su vida por unas noches más.

‘En el arca’
Por decisión de Dios, en el arca entrarán sólo los animales que tengan una pareja, dijo Noé. Un macho con su hembra, un gallo con su gallina, una oveja con su pareja…
El chimpancé, como todo polígamo en el reino animal, quedó desconcertado por la decisión arbitraria de Dios. Se rascó la cabeza un instante y preguntó:
¿Y dónde entraremos los animales que tenemos más de una pareja?
—En el Arca del demonio —contestó Noé.

‘La viuda negra’
Es venenosa, peluda y negra. Deja que su pareja, de menor tamaño que ella, la ame y la preñe. Acto seguido, y en honor a su afamado nombre, mata al macho y se lo come. Es la única araña que ama hasta la muerte.

‘Ajuste de cuentas’
Me dieron órdenes de matarte —le dijo el sicario, encañonándole la pistola  contra la nuca—. Sólo cumplo órdenes, tú sabes…
-No te preocupes, apunta bien y dispara —repuso la víctima, tranquilo y con una sonrisa diabólica—, pero dile al pendejo de tu jefe que lo estaré esperando en el infierno para ajustar cuentas.

Advertencia
Si gracias a Dios se sabe de dónde venimos —dijo el diablo—, gracias a mí se sabe hacia dónde vamos.