Mirar, indagar, representar sociedades, un grupo, un ser

El Enkuentro de Teatro Breve Pätunka Suxtani brindará funciones hasta el 30 de julio.  Hoy se presentarán las obras El vaso y lazos y Las verduras, en el Teatro de Cámara.

 

Jackeline Rojas Heredia

Este trozo de escrito representa una parte de un cuerpo de muchos otros integrados a una vida y a una investigación vivencial de más de dos años (sábado 21 de julio de 2018). 
Armemos el que corresponde al arte de la representación. (Abril de 2016) Verónica Armaza y el artista italiano Mimo Roselli me esperan en la población de Santa Rosa de Cuevo (frontera entre Santa Cruz y Chuquisaca), se realiza un encuentro de artes que integra también la música barroca. 
(Dos meses después) ella me lleva a él, Guido Arze, director de Pequeño Teatro (PT), no lo reconocí. 
Lo había visto varios años antes en el teatro en Cochabamba y también en los periódicos. Llegué a la casa que compartían, escuché sus relatos, y a la vez que me contaban las historias por las que habían sido “raleados” de la prensa y de alguna actividad teatral organizada en La Paz, escuché también, por otras bocas y en diversas citas, que no eran queridos, al contrario. Decían de él que era una persona torpe, agresiva, que trataba mal a todo el mundo; sin embargo, de su parte jamás me sentí agredida o maltratada, todo lo contrario. 
Al margen de las dos o tres notas que hice con ellos, los fui estudiando, como periodista quería saber la verdad, descubrir por qué uno de los elencos que más admiré en mi adolescencia estaba siendo ignorado por el periodismo cultural y por esas actividades que retumbaban en los medios.
Por un lado quería saber cómo funcionaba todo ese engranaje teatral de escuela, dirección y creación de obras, por otro, no podía comprender cómo personas con tanto talento no integraban ese mundillo de actores famosos que acaparan el apoyo de embajadas y proyectos teatrales. ¿Cómo entender eso si el PT fue escuela inicial de muchos de ellos? Podría mencionar nombres, pero no lo hago por respeto.
Entonces vi su escuela y su funcionamiento, leí libretos, vi los videos de sus presentaciones y recopilé y leí muchos artículos de prensa escritos sobre ellos, periódicos en Bolivia y en Francia, pero más allá de eso, algo me mantuvo cerca, una curiosa sensación familiar en la compañía de Guido y de Verónica, una sensación de estar en casa, en paz, sin el agobio de las preocupaciones rutinarias y laborales. 
Tardes de charla sobre teatro, sobre las escuelas, los lenguajes, la historia del país, del exilio, de la lucha por la democracia, diálogos sobre la vida, la música, compartir el té fue una cita necesaria e ineludible cada fin de semana en La Paz, esos en los que no escapé a Cochabamba. 
Tuve una breve participación en una lectura dramatizada en el Enkuentro de Teatro Breve en julio de 2016, luego en 2017 mi intervención en la obra de cierre del festival, bajo la dirección de Guido Arze, fue un poco más larga y me divertí, sobre todo porque sentí el contacto y la conexión con el público, pero ni aun así pasó por mi cabeza involucrarme más, mientras continué estudiándolos.
Conocí al resto de sus integrantes, en su mayoría mujeres jóvenes, unas que acabaron recién el colegio, otras en carrera universitaria, artistas, músicas,  intérpretes de canciones o instrumentos y los chicos de la misma manera, escritores, poetas, ese ramillete de ilusiones diversas donde no cabe la envidia, el miramiento o el análisis sobre el árbol genealógico de cada uno, actitud habitual en los soberbios que se sienten superiores al resto. 
Entendí la rabia que despierta Pequeño Teatro por estar identificado con la línea del Gobierno, pero una cosa es entender y estar de acuerdo con la ideología y otra formar parte del aparato gubernamental, y si ése puede ser el caso en algunos, no representa que estén en función de intereses particulares, al contrario, es en función del bien común, algo difícil de explorar o aceptar de parte de las ‘élites artísticas’ que dicho sea de paso sí se sirven del aparato estatal cuando les conviene.
Luego noté y comprobé que más allá de la línea política está el despecho de una o un par de personas, un despecho personal que difundió rumores falsos y se encargó de nutrir una imagen falsa y hasta injusta contra la cabeza del elenco escuela, contra Guido Arze. A veces los seres humanos no comprendemos que las personas que conocemos y admiramos no están ahí para servirnos, sino para compartir. Vengan de donde vengan las broncas, los celos y los deseos de acabar con la propuesta, el PT brilla con más fuerza, es la terquedad de la estrella que supuestamente extinta hace mil años continúa irradiando brillo en el firmamento sin fecha de caducidad.
En todas las entrevistas que hice a varios artistas salió a relucir la rabia contra la persona tosca, torpe, exigente y a veces mala que dicen fue Arze, otras veces, las respuestas sólo fueron chismes sin pruebas o experiencia personal, como cuando te dicen “a mí me contaron…bla, bla, bla”. 
Puedo decir como resultado de entrevistas y de tratar con el mencionado director por más de dos años que puede ser torpe en su trato (no con intención), dice las cosas de frente y no elige palabras suaves, es muy exigente con todo lo que se propone, sobre todo con el elenco, que lo sigue al igual que se sigue a un padre.
Lo que quiero decir es que no encontré un argumento válido para que esos ‘grupos elitistas’ y algunas autoridades municipales lo rechacen. Como periodista hice y hago entrevistas, y les hago notas a todos, sin discriminación, a veces salen en el impreso del medio, no siempre por cuestiones de publicidad y otros factores que no dependen de mí. 
Pequeño Teatro, 26 años de formar actores, hacer libretos, crear puestas en escena y presentaciones abiertas al público y La Paz, capital Iberoamericana de las culturas. ¿No reconoce el esfuerzo? Y se enorgullece en declarar ‘patrimonio’ a un festival internacional que conlleva inversiones fuertes para traer elencos de afuera? Es decir, lo que se hace en el exterior, lo que viene de Alemania, Chile, Argentina, ¿es mejor que lo que tiene Bolivia? ¿Hasta cuándo nos acompañará esa lógica mediocre?
Pero antes de cumplirse los dos años de convivencia (periodista-elenco), retornó al PT Diego Massi, lo vi en escena hace años, leí mucho sobre él, uno de los actores centrales del PT, y escuché mucho, no lo reconocí físicamente y juraría que de plano le caí mal quizá porque lo primero que le dijo Guido fue: “Ella es periodista y aprovechará para hacerte una entrevista”. Entonces me miró con ojos de felino o quizá fue mi primera y errada impresión. 
Él no lo sabe, pero lo fui estudiando a detalle con el paso de los fines de semana y luego de los días de trabajo. Debo decir hoy que tiene mucho del maestro Guido, como una especie de herencia genética sin necesidad de llevar la misma sangre. Y realmente hay que conocerlo para saber cuándo dice las cosas en serio y cuándo no, al igual que con Guido. 
Entonces aparecí, sin pensarlo, compartiendo con todo el elenco, desde los más jóvenes hasta los artistas antiguos que retornaron, como Mónica James, si me detengo acá no acabamos nunca, Omar Fuertes, Gilbert Sanabria, la encantadora voz de Verónica Vale, la gracia y talento de Natalia Heredia, Ceci, Anita, Erika, Johan, todos increíbles, pequeños y grandes, unos con mayor sabiduría por los años vividos y por las barreras a las que hicieron frente, otros con el espíritu blanco, nuevos, frescos como una primavera naciente.
Difícil quedarme sólo en la periodista que los sigue y los estudia, imposible no involucrarme, y un día, casi sin pedir permiso, leí un libreto escrito por Massi, me impactó de entrada, era parte de lo que yo misma hubiese deseado escribir, parte de mi rabia, de mi propio dolor como mujer. 
Guido me pidió leerlo en voz alta junto a Mónica, lo hicimos y ahí nomás los papeles, dos protagónicos, se quedaron con nosotras.
A partir de entonces, noches de ensayos, puestas en escena, trabajo agotador y complejo para construir los personajes, seres a quienes conozco más de lo que muchos imaginan, pero conocerlos no es igual a representarlos, para ello hay que tener el valor de hurgar viejas heridas, de atreverse a sangrar otra vez. 
Y así este viernes 27 de julio en el Teatro de Cámara montamos una obra para que, a través de mi voz, de la de Mónica James y de esta representación escuchen la voz de muchas mujeres en culturas machistas alrededor del mundo. Bienvenidos sean todos al estreno de la obra El Evangelio de una virgen, escrita y dirigida por Diego Massi y llevada a escena por Pequeño Teatro en el marco del Encuentro de Teatro breve y dramaturgia Pätunka Suxtani. La obra es recomendable para mayores de 16 años. Hoy es el turno del público para vivir y sacar su propia conclusión sobre el trabajo que, sin descanso, realiza el PT.

 

No sólo teorías y autores permiten la comprensión de la realidad, está también la experiencia y la propia vivencia.