[Opinión] Gesta heroica

Democracia Directa

Septiembre de 2015. Mientras el entonces canciller de Chile, Heraldo Muñoz, se aferra a no creer el revés de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que rechazó la excepción preliminar que su país presentó para impedir que la demanda marítima boliviana sea resuelta en ese tribunal, el comentarista Tomás Mosciatti es más pragmático y realista.

Con mucha más lucidez y claridad que la que posee el Ministro chileno, que se obstina en decir que “Bolivia no ganó nada” con el dictamen de la Corte, que se declaró competente, Mosciatti grafica el desastre de La Moneda con una frase categórica: “Fue una derrota gigantesca (...) Nos dieron en el piso”.

Dada la persistente negación del ahora excanciller, no resulta tan sorprendente que, en el pasado y ahora, los historiadores chilenos nieguen la gran derrota que sufrieron 1.500 soldados de ese país frente a 500 bolivianos, la mayoría indígenas, el 12 de noviembre de 1879.

La emboscada, que de forma estratégica anuló el avance del Ejército enemigo, dio en el corazón del plan expansionista del país trasandino, que hasta antes de 1879 estaba sumido en una terrible pobreza.

En efecto, durante esa acción, las fuerzas nacionales decomisaron valiosa cartografía de la fuerza enemiga: planos de la región de Lípez, rutas de Cotagaita a Potosí, Potosí a Sucre, de Cinti a Tarija, cinco mapas de Sucre a la frontera con Brasil, mapas de Tarija, norte argentino, Paraguay y de Bolivia con señalamiento de caminos y puntos de abastecimiento.

También se encontraron las claves de comunicación para los agentes chilenos en Salta, Jujuy, Mendoza, San Juan, Córdoba, Tucumán, Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, el Chaco, Asunción, Bahía Negra y Brasil, refirió el exministro de Defensa Reymi Ferreira, basado en el diario del coronel Ezequiel Apodaca.

Es irrebatible la existencia de este episodio de la guerra que Chile provocó, muy a pesar de los historiadores de ese país. De hecho, 16 textos y documentos dan fe de ello.

Entre éstos están el diario del coronel Apodaca, las cartas de Aniceto Arce y Eliodoro Camacho que se encuentran en el Instituto Geográfico Militar, un artículo de Carmelo Durán Gonzales en la revista Potosí del 10 de noviembre de 1956, el testimonio del coronel Gonzales Saavedra, quien acompañaba a Hilarión Daza.

También está la publicación de Juan Carlos Gonzales Saavedra de 1969, el mensaje del presidente Juan José Torres del 12 de noviembre de 1969, la breve reseña de la quinta división de Luis Alberto Ocampo en el periódico La Verdad, de 1967.

Asimismo, las publicaciones de Fernando Capriles Marquez, hijo del vicepresidente Aníbal Capriles; Emilio Arce en Nueva Jornada, de 1972; el libro Miseria y grandeza de la Guerra del Pacífico, de Carlos Calderón Zaconeta, de 1968; la conferencia del coronel Óscar Pantoja, de 1969; La geopolítica chilena y la Guerra del Pacífico, de Édgar Oblitas, en 1959.

A esas pruebas se suman los textos Reivindicación marítima, de Abdón Saavedra, 1970; El presidente Daza, de Enrique Vidaurre Retamoso; la memoria del director de telecomunicación Héctor Valdivia, del 23 de diciembre de 1977, y el resumen del jefe del departamento V de las Fuerzas Armadas, Edmundo Zanabria.

Por lo tanto, el intento de negar esta gesta heroica no prosperará y se despedazará como la excepción preliminar chilena en contra de la demanda victoriosa que dentro de poco conocerá la sentencia del principal órgano judicial de las Naciones Unidas.