Tiwanaku: el reto de vivir del sitio y con el sitio

El infinito misterio de la ciudad arqueológica más grande de Bolivia

 

Jackeline Rojas Heredia

El reto para Bolivia y sobre todo para el municipio paceño de Tiwanaku es vivir de los atractivos arqueológicos hallados en el lugar, para ello es necesario tomar conciencia de que se habita sobre las ruinas de una ciudadela antigua y poner en práctica las medidas necesarias para su protección, cuidado y promoción cultural y turística. 
Ésa es la conclusión a la que llegaron las autoridades estatales y municipales, además de consultores y arqueólogos de la Unesco.
Los hallazgos, las investigaciones y los estudios suman resultados cada vez más intrigantes en la antigua capital del imperio tiwanakota, como se ha promocionado siempre, aunque se dice también que en ella convivieron otras culturas, como la de los annunakis. 
Muchas son las versiones que narran sobre un posible contacto de estas civilizaciones con alienígenas de otros mundos. Lo cierto es que la infraestructura, los objetos y los restos dejados revelan que fueron pueblos provistos de conocimiento, lo que intriga aún más la causa de su misteriosa desaparición.
Hace días y como último informe de los arqueólogos consultores de la Unesco, el Ministerio de Culturas y Turismo recibió la cartografía completa sobre los resultados ampliados y realizados por el dron infrarrojo que amplió el sitio de registro. 
La conclusión fue que en efecto y tal como ya se sospechó en 2017, el espacio, que presenta construcciones grandes y pequeñas, llega a las 600 hectáreas. 
El arqueólogo José Ignacio Gallego, quien dirigió la investigación en Tiwanaku, explicó que las imágenes tridimensionales captadas revelan que en dos plataformas sobrepuestas existe una estructura similar a Puma Punku. Se confirmaron estructuras grandes en varios sectores de aproximadamente 60 a 80 metros, además de otras  circulares que corresponden al área habitacional de la ciudad antigua. Se detectaron plataformas de arcilla y todo permite imaginar el esplendor de una civilización ordenada, provista de agua, de sitios religiosos y lugares destinados a sus gobernantes, una estructura estatal, política, religiosa y hasta económica, una cultura muy adelantada que, sin embargo, aún no se explica por qué desapareció.
José Luis Paz, jefe de la Unidad de Arqueología y Museos dependiente del Ministerio de Culturas y Turismo, dijo que a diferencia de otros gobiernos, en el actual y con apoyo de la Unesco se ejecutó un plan de manejo con varios componentes, como educación, seguridad, plan comunicacional y un plan de conservación y de turismo. De esta manera, en Tiwanaku se equipó un laboratorio para los trabajos de  conservación e investigación que se entregó el pasado año (2017) y contó con una inversión de más de 120 mil dólares. 
Paz afirmó que es “inviable excavar en toda Tiwanaku o enmallar las 600 hectáreas. Lo que nos queda es consensuar y trabajar con el pueblo y  las comunidades”, afirmó.
El alcalde Octavio Quispe expresó su alegría por los resultados hallados y recordó que el año pasado ya se sospechó que la ciudadela prehispánica ocupaba un espacio más amplio dentro de la tierra. Dijo que si bien existen jóvenes de la región interesados en hacer carrera en la arqueología, hay que brindar mayor apoyo a su formación para que en el futuro se encarguen de proteger y conservar toda la infraestructura, los objetos existentes y los que se  encuentren.