Amigo mío

Amigo mío,
vuelve a casa pronto,
cuéntame todo,
cámbiame todo
que necesito hoy
tu resurrección,
tu liberación,
tu revolución.
 
Sui Generis: Vida, 1972
 
 
A Roque Taborda
 
 
Amigo mío, ahora que has partido, te digo, te digo tan simplemente como yo pueda decirte: ya volverán las montañas compartidas, ya volverán los abrazos, ya volverán los brindis, ya volverá la vida juntos.
 
Amigo, amigo mío: celebré tu llegada, ya añoro tu partida. Pero no como en aquel poema chino —un epitafio— en el que el guerrero se arrepiente de no haberse agasajado más con sus camaradas de combate. La vida es plena o no es. A cada rato. La vida se vive y se vive cada vez, y se comparte y se entrega o no hay vida ni más allá de la vida ni poética que la redima.
 
Vos lo sabes, amigo mío, amigo, compañero, ahora que has partido.
 
Te escribo, desde estas montañas, sabiendo que estás en viaje —así es la vida: siempre se regresa, siempre se parte: las apachetas nos guían, las apachetas deciden, las apachetas amparan, las apachetas saben.
 
Y ellas —yo sé— te van a cuidar
 
Y vos vas a volver —o acaso yo también lo haré.
 
Y seguiremos andando y volviendo, yendo y regresando.
 
Volviéndonos siempre a juntar hasta que el cuero, la voluntad, la pacha, los abismos, la nieve, el cielo y la luna aguanten.
 
Hay algo más fuerte que todos los avatares del mundo de arriba, del mundo de abajo y de más allá, hay algo que se parece al amor, al amor profundo, que no es lo mismo pero es igual: es la amistad.

Para vos, Roque querido
Para mí, para yo, que te escribo
Y para todos los nuestros
Para todos los mártires, para todos los compañeros
Y porque no somos ni nunca seremos nunca igual que aquellos que combatimos
Para nuestros enemigos
Para ellos también
Y para toda la humanidad
Allí donde les sangre
Allí donde la peleen
Allí donde lo sientan igual
  
Paz
 
Amor
 
Y justicia social