Imperó la cadena radial y la censura de prensa

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Fernando del Carpio Z.

El golpe del 17 de julio de 1980 incluyó la toma de medios de comunicación y el control de radios (como Fides y Panamericana) con el objetivo de evitar la difusión de los cruentos hechos que se registraban no sólo en la ciudad de La Paz, sino en el resto del país. 

El sociólogo y periodista Eduardo Paz Rada refiere que esa política generó la persecución de periodistas, por lo que “fue brutal el control de la libertad de expresión y de los derechos de la prensa”.

El entonces Ministerio de Informaciones —recuerda Paz Rada—, que era vigilante permanente de los medios, dispuso cadenas radiales para difundir la posición de la dictadura y ejercer un férreo control de canal 7 Televisión Boliviana.

Los espacios informativos de la estatal radio Illimani tenían que ser replicados obligatoriamente por el resto de las emisoras del país.

En esa dirección, las palabras del ministro del Interior, coronel Luis Arce Gómez, de que había que caminar “con el testamento bajo el brazo”, debían ser tomadas muy en cuenta por los periodistas.

Hay evidencias de que Arce Gómez y el general Luis García Meza, que era el comandante del Ejército antes de asumir la presidencia, estaban implicados en el asesinato del sacerdote Luis Espinal,  el 22 de marzo de 1980. 

El jesuita dirigía el semanario Aquí, que denunciaba los actos de corrupción de las dictaduras militares en Bolivia. 

Censura total

“La censura se reflejaba en algunas de las ediciones de Presencia, que publicaba espacios en blanco para dar a entender que en el lugar iba una noticia que fue censurada”, rememora Remberto Cárdenas, periodista y docente de la carrera de Comunicación Social de la UMSA.

Además de que todas las emisoras, por orden de la dictadura, tenían que formar parte de la cadena que piloteaba radio Illimani, y el monopolio de canal 7 era absoluto en todo el país. Fue hasta que en 1984 inició sus actividades Paceña de TV, el canal privado.

“La censura de prensa era una extensión de la represión política, se buscaba que quienes eran parte de la resistencia de la dictadura no tengan acceso a los medios de comunicación”, afirmó. 

El semanario Aquí, del que formó parte, dejó de circular, funcionaba en instalaciones de la Central Obrera Departamental (COD) de La Paz, que cerró, y el director Antonio Peredo Leigue estaba exiliado en México. Sin embargo, circularon algunas ediciones con el membrete, a cargo de algunos de sus periodistas, que se regalaban a la gente de confianza por temor a la represión.

“El asesinato del padre Espinal, fundador y director de Aquí, se considera parte del operativo golpista para intimidar a quienes rechazaban la dictadura”, dijo.

El nuevo gobierno no pudo ocultar el asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz, el 17 de julio de 1980, porque había testigos y el hecho se divulgó ampliamente en el exterior, pero en Bolivia se censuró todo tipo de información sobre el caso.

“El que no puede alegar que no sabe nada sobre dónde fueron sepultados los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz es el coronel Rodrigo Lea Plaza, quien era jefe de Operaciones de las Fuerzas Armadas, ministro de Industria y Comercio de García Meza y que actualmente vive en Tarija”, dijo Cárdenas basado en fuentes altamente confiables.

Además circuló el video de un programa televisivo de EEUU que calificaba a Arce Gómez como el ‘ministro de la cocaína’. En diciembre de 1989, el militar fue extraditado a ese país.

Datos

» La revista Veja, de Brasil, publicó que el coronel Ariel Coca Aguirre, ministro de Educación, fue detenido en Panamá, en una avioneta de la FAB, con un cargamento de cocaína.

» La prensa internacional se ocupó ampliamente de hacer conocer los vínculos del régimen de García Meza con el narcotráfico.