Julio de 1809: La Paz ante profundas transformaciones

Protestas contra el administrador de Aduanas, Gregorio Gallo, en 1780.
Foto: Historia.com

 Cambio

Una fecha como hoy en La Paz hace 209 años, diversos hechos mostraban que se estaba en puertas de una profunda transformación, como consecuencia de sucesos que se remontaban incluso a 1781.

Para julio de 1809 habían pasado 28 años desde que Julián Apaza, ‘Túpac Katari’; su mujer, Bartolina Sisa, y su hermana, Gregoria Apaza,  cercaran dos veces, junto con 40 mil nativos, la próspera villa colonial durante la sublevación general de indígenas. 

En sus inicios, esta rebelión había replicado una de Oruro, donde, antes del Carnaval de 1781, indios y criollos formaron gobierno. Ya en marzo de ese año, los originarios de Sica Sica y Ayo Ayo se sublevaron hasta dominar incluso Larecaja.

Sofocada la rebelión indígena, dos décadas después, en 1805, los rebeldes formaron parte de un motín contra las autoridades españolas, enlazado con el Cusco, cuyas autoridades remitieron una nómina de nueve conjurados en La Paz, entre ellos Pedro Domingo Murillo, Carlos Torres, ‘el Sietejetas’, y Tomás Palma, además del doctor Juan Crisóstomo Esquivel, hijo del cacique Sijiwanka Inca, de Chuchulaya, Larecaja.

De esa asonada, Murillo salió apenas absuelto, de la mano de su protector Juan Ramón  de Loayza, en cuya casa ubicada en el Karwaqato, calle de los vendedores de llamas, cerca de la caja de agua y la wajrapila (pila de asta o cuerno), moraba y recibía a los demás conjurados, incluso antes del estallido de la revolución, la tarde-noche del domingo 16 de julio.

LOS DÍAS PREVIOS

En el proceso* que entre diciembre de 1809 y enero de 1810 se instauró a una treintena de insurrectos, la mayoría recordó que aún el 30 de marzo anterior, durante la Semana Santa, el movimiento paceño y el de La Plata debían comenzar simultáneamente, con fecha precisa de Jueves Santo.

Sin embargo, ambos fueron postergados, aunque los chuquisaqueños se alzaron posteriormente  el 25 de mayo, vivando al rey y escondiendo sus objetivos libertarios. 

Los patriotas paceños buscaron en las semanas previas al desenlace una oportunidad para deponer al gobernador Tadeo Dávila y al obispo Remigio La Santa, presuntamente complotados con Carlota Joaquina, hermana del rey Fernando VII (y ésta a su vez con el obispo Moxó y el presidente Pizarro en Chuquisaca), para instalar una regencia que desde Brasil gobierne el Virreinato, Charcas y La Paz, en vez del imperio que se desmoronaba luego de la invasión francesa a la península. 

Por estos meses eran múltiples las versiones acerca de que Carlota intentaba asumir ella misma el “depósito de la soberanía” que habían invocado las Juntas en España como autoridades sustitutas del rey, y por ello circulaban manifiestos que proclamaban la pervivencia de Fernando VII, pero que en el fondo era independentistas, según el cura tucumano Antonio Medina, de quien se sabe portaba al menos una, que le fue incautada durante su arresto. 

Representación INDIA 

Los conjurados, que se reunían en el billar del truquero Mariano Graneros, el Challatejeta, en la esquina del atrio de La Merced, buscaron también el apoyo de los indígenas. 

Días antes de la fiesta de la Virgen del Carmen se previó que en un posible cabildo en la plaza de armas se incorporara como “vocales representantes” a Francisco Figueredo Incacollo y Catari, indio principal de Yungas, Gregorio Rojas de Omasuyos y José Sanco de Pacajes, los tres caciques representantes de cada uno de los partidos de la Intendencia paceña.

*Proceso instaurado a los gestores de la revolución de julio de 1809; autos de confesión-sumaria información, juzgación fiscal y defensas, Josef Manuel Goyeneche 23-dic-1809, documentos existentes en el Archivo de la Nación de Buenos Aires, en Ponce Sanjinés, Documentos para la historia de la Revolución de 1809, volumen II, HAM 1954.

Testimonio de Juan Cruz Monje

La noche del 23 de junio, San Juan, en casa del regidor Sagárnaga estaban el cura Aliaga, los presbíteros Manuel Mercado, Francisco Patiño y Bernabé Palza y los abogados Baltázar Alquisa, Gabino Estrada, Gerónimo Calderón, Basilio Catacora, Subtte. Eugenio Medina, Mariano Valdez, Manuel Huisi y Pedro D. Murillo, y se habló sobre si había bastantes motivos para creer que el obispo La Santa y el gobernador Dávila, con otras autoridades del reino, querían entregar estos dominios a la princesa de Brasil.

Los motivos propuestos por el cura José Manuel Aliaga machacaban con la entrega de estas tierras a la princesa de Brasil por “cartas y papeles dirigidos por la señora Carlota”, en referencia a la correspondencia que el Obispo mantenía con la princesa, “pues habiendo concurrido a la apertura de uno de sus correos, abrió el propio una carta escrita por la señora Carlota, la que luego le dijo a su Ilustrísima ser de la dicha señora [y] se la pidió significándole: ‘chico, a ti no te conviene leer eso’”, y después: “Ya la España está perdida, es preciso traer a la señora Carlota”. 

Declaración de Melchor Jiménez

Soy natural del pueblo de Caracato, de edad 42 años, casado, empleado de una de las garitas de alcabalas de esta ciudad... estuve sumamente persuadido de que la causa que defendía era la del rey y señor, D. Fernando VII, en mérito de la traición se entrega estos dominios a la Serenísima Princesa de Brasil, que es lo que resolvieron sostener en las dos juntas que asistí antes de la noche del 16, juramentados todos a este efecto por el presbítero Mercado. 

Las razones del convencimiento fueron las expuestas por el regidor Sagárnaga, el cura de Huarina, Manuel Aliaga y el asesor Alquisa, asegurando Aliaga, como secretario del Obispo, que había visto la correspondencia de este prelado con la Serenísima Princesa de Brasil, recordando al objeto que pasase este reino a su dominación.

Los vecinos de Buenos Aires europeos, con las autoridades de esta ciudad, estaban comprometidos a entregar estos dominios, eso se decía en la gavilla a que asistí...