Inmensa fe en imágenes en miniatura

Se anuncia la creación de un registro con todas las representaciones sagradas en tamaño diminuto que posea Bolivia.

La riqueza de Bolivia no sólo se manifiesta en sus diversas culturas, los sitios únicos o en su amplia ecología, también se revela a través de las manifestaciones espirituales, a través de la devoción de las poblaciones hacia imágenes cristiano-religiosas que misteriosamente han surgido y se han integrado a las creencias ancestrales. 
Imágenes y representaciones divinas referidas a la Virgen María, el Niño Jesús y otras. Múltiples, también, son las historias alrededor de esas apariciones que comúnmente van relacionadas a supuestos milagros, bien sea que la Iglesia católica las apruebe o no. La creencia en estos representantes, que según el lugar poseen distintos nombres, se constituye en el país en otra riqueza cultural y compleja.
Realidad analizada por el Ministerio de Culturas y Turismo, que ha encaminado acciones concretas para frenar el tráfico ilícito de los bienes materiales, registrar al detalle todos los que el país posee y difundir este legado patrimonial y religioso. La Unidad de Patrimonio Inmaterial es la que se encarga de las mencionadas tareas, y si bien antes fueron las imágenes, como la del señor del Gran Poder, centro de sus actividades, hoy las acciones serán dirigidas a precautelar, proteger y registrar las imágenes religiosas en “miniatura”.
Carmen Beatriz Loza, responsable de la Unidad de Patrimonio Inmaterial, comentó que “no interesa el tamaño del objeto, la antigüedad ni el material con el que fue elaborado, sino la significación inmaterial en el sentido de la fe. Todos los objetos, sean de cualquier época, tienen un valor y han cumplido una función social”, dijo. Tarea que ya se cumple con los objetos dedicados a la Virgen de las Letanías, imagen adorada por los pobladores de Viacha del departamento paceño y quienes aseguran haber recibido sus favores. Se dice que la imagen mide apenas 4,7 centímetros y que al ser ataviada de corona e indumentaria cinco veces más grande a su tamaño, es vista desde distintas perspectivas. Loza destaca el arte con que algunos bordadores se dedican a confeccionar y crear vestimenta similar a la de los cuadros coloniales y dedicada a las imágenes religiosas. 
La experta sostiene que no todos los bordadores son especialistas en el tema y que ese bordado fino y meticuloso debería ser reconocido al tratarse de una especialidad muy particular. Con la Virgen de las Letanías se iniciará un proceso de registro de todas las imágenes en miniatura que despierten la devoción de comunarios en los distintos municipios del país. Entre las representaciones más conocidas está el Niño de Sikimira (en quechua, sikimira es hormiga), a quien se lo puede admirar vía una lupa en el templo que lleva su nombre en la población de Cuchumuela, municipio de Punata, provincia Gualberto Villarroel del departamento de Cochabamba. Una imagen de mármol que es del tamaño de la uña de un pulgar.
El Niño se encuentra sobre una cunita de oro a la que está amarrado por cadenas y candado, ya que es un niño muy travieso, según el relato de los pobladores, quienes tienen para narrar varias anécdotas sobre las travesuras del pequeño bebé, a quien profesan enorme amor y devoción. En otra región de Cochabamba, en la provincia Mizque, se encuentra la Virgen de Vila Vila, otra imagen pequeñita que se cree se trata de la madre del Niño de Sikimira, porque lleva las manitas como si estuviese sosteniendo un bebé que está ausente. Es precisamente el travieso que se escapó y que hoy está en Cuchumuela. Historias, objetos y devociones que hacen   “patrimonio inmaterial”. J.R.H