[Opinión] Ticona, el cardenal

Democracia Directa

Durante una conferencia en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, en 2005, el narrador, cronista y crítico argentino Tomás Eloy Martínez afirmó con una gran lucidez que “el único patrimonio del periodista es su buen nombre”.

Y no es que hayan buenos y malos nombres, sino que el momento en que el periodista pone su firma en un texto lo hace con la certeza de haber realizado un buen trabajo. Sin embargo, cada vez que pone su nombre en un “texto insuficiente o infiel a la propia conciencia, se pierde parte de ese patrimonio, o todo”.

No obstante, el nombre no es sólo el patrimonio único de los periodistas, sino de todos; por tanto, es tarea de todos preservarlo.

Sin embargo, desde los varios canales de comunicación que se han creado y bajo el manto del anonimato, se utiliza algunos de estos medios (redes sociales) para ejercer una especie de sicariato o, en palabras del expresidente ecuatoriano Rafael Correa, un linchamiento inmisericorde.

Monseñor Toribio Ticona, nombrado cardenal por el papa Francisco el 20 de mayo, fue una de las víctimas. Días después de su designación, el 25 de mayo, el portal de internet https://adelantelafe.com divulgó una noticia bajo el siguiente titular: ESCÁNDALO: Francisco nombra Cardenal a Obispo “casado” y con hijos.

El artículo, que no lleva firma, refiere que “es de conocimiento público que mientras (Ticona) ejercía en Corocoro, al mismo tiempo, en el Obispado de Oruro mantenía una vida marital con una mujer, la señora y los hijos se enorgullecen de llamarse esposa e hijos del ‘Obispo de Patacamaya’ como es conocido también el Obispo Toribio Ticona”.

“La familia del ‘Obispo de Patacamaya’ Monseñor Toribio Ticona habitó tres domicilios distintos de la ciudad de Oruro (sic)”.

Esta versión, que fue divulgada por algunos medios de comunicación y por las redes sociales, surgió luego de que el padre Ticona declaró que el presidente Evo Morales era “su amigo”.

Ticona negó las acusaciones y afirmó que esos “rumores” no son nuevos, pues fueron difundidos en 2011 y “terminaron como simples calumnias. Personalmente me alegro de que salgan estas denuncias en este momento, a fin de cerrar el caso de manera definitiva”.

La situación se complicó para el nuevo Cardenal cuando en una entrevista con El Deber le preguntaron respecto a su visión sobre el mandato del referendo del 21 de febrero de 2016, en el que la mayoría del electorado le dijo No a la reforma del artículo 168 de la Constitución e impidió la posibilidad de las dos reelecciones continuas para el presidente y vicepresidente.

“Difícilmente te puedo decir porque no lo he seguido a fondo, no estoy tan convencido, no quisiera meter la pata diciendo que así debe ser, dejo eso a los hombres en la vida”, dijo.

Esas palabras fueron suficientes para que la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), que en octubre de 2017 señaló que la alternancia permite progreso en el país, le dé la espalda al padre Ticona.

Los obispos lo desautorizaron. Señalaron que “la Conferencia Episcopal Boliviana y sus autoridades, legítimamente elegidas, o sea, Presidente, Vicepresidente, Secretario General y Consejo Episcopal Permanente, es la voz oficial de la Iglesia Católica en Bolivia. El Cardenal es miembro de la Conferencia Episcopal Boliviana, como Obispo Emérito, teniendo derecho a voz, de acuerdo con sus Estatutos”.

¿Qué tal? El Cardenal nombrado por el papa Francisco no refleja la voz de la Iglesia Católica en Bolivia. ¿Qué sucede en la CEB? ¿Qué es lo que molesta tanto de Ticona? ¿Su apellido no es bueno para ellos? O, como lo dijo el propio Cardenal, por su ¿condición de indígena no lo aceptan? La CEB tiene mucho que responder o mejor, sólo acatar, porque, le guste o no, Ticona es el cardenal.