La ciudadela de piedra que alberga muchos secretos

J.R.H

Forma parte de Puerto Pérez, uno de los 13 municipios situados a orillas del lago Titicaca. Es una ciudad antigua que convivía con sus muertos y que fue construida con piedras.

 

Los niños y jóvenes del municipio participan en la reconstrucción de los antepasados.

Jackeline Rojas Heredia

proximadamente 87 kilómetros separan de la ciudad de La Paz a Qala Uta (ciudad de piedra), sitio arqueológico que forma parte del municipio de Puerto Pérez, La Paz.
La energía del lago se siente desde el camino, es un imán poderoso que provoca una sensación de paz y tranquilidad. 
Ya en Qala Uta, en el lugar denominado Qiwaya, se observan los seis chullpares restaurados en coordinación con el Ministerio de Culturas y Turismo a través de la Unidad de Arqueología y Museos, la Cooperación Suiza, el municipio de Puerto Pérez y la empresa encargada de la investigación y la intervención.
Además de esas estructuras prehispánicas que albergaban los cuerpos en posición fetal, supuestamente de personalidades importantes como sacerdotes o autoridades de los señoríos de Pacajes, existen centenares de infraestructuras de piedra, unas más pequeñas que otras. 
De acuerdo con los resultados de un estudio previo efectuado desde 2015, Qiwaya alberga casi 300 construcciones, entre complejos habitacionales y chullpares, estos últimos son alrededor de 20.
Al acercarse, los comunarios piden que la persona que ingrese a una de ellas lo haga con el mayor respeto y cuidado.  
El artesano y agricultor Jorge Sillerico comentó que el lugar también era denominado Amaya utas, que quiere decir casa de ajayus-almas.
Sin embargo, esas historias no evitaron que en diversas épocas el sitio fuera saqueado casi en su totalidad. 
Se cuenta que existieron recipientes de cerámica que poseían objetos de oro y plata que ya no están, también se destrozó gran parte de los techos de piedra que cubrían las viviendas.
¿Qué comunidad habitó el lugar? ¿Qué lógica guió su existencia junto a las tumbas de sus autoridades o familiares?  Irene Delaveris, la experta que guió el estudio y la posterior intervención, comentó que es una ciudadela con rasgos particulares, ya que los habitantes levantaron chullpares en medio de las viviendas habitacionales, un rasgo distinto porque comúnmente éstos fueron utilizados no sólo como tumbas, sino también como hitos que señalaban los límites entre una comunidad y otra, eso no parece haber ocurrido en Qiwaya. 
Además de que las construcciones no se realizaron con vista al este, la dirección por donde sale el sol, sino que se hicieron con vista ya sea al centro, patio de la comunidad, o en dirección al lago. Son esos detalles que despiertan la curiosidad por saber qué lógica arquitectónica o espiritual guió a quienes construyeron y habitaron Qala Uta.
Otro detalle que diferencia a los chullpares de Qiwaya del resto que existe en el señorío de Pacajes es que fueron levantados con varias cámaras sobre puestas, es  decir, como  torres con  varios pisos, pero sólo la cámara que está sobre el suelo tiene una puerta, las otras están cerradas. 
Delaveris dijo que se intervino el chullpar que tiene tres cámaras, comentó que en el camino, a la entrada de Coana, se observa uno con cinco cámaras sobrepuestas. 
“Toda esta zona tiene una arquitectura especial”, remarcó la experta, quien entregó la documentación completa sobre los registros de los chullpares y una copia de la primera investigación que se realizó en el sitio con el título Chullpa Pacha. El secretario general del municipio, Francisco Mendoza Mamani, recibió el trabajo a nombre de la comunidad.

Historias
Luis Isaac Callisaya, responsable de Turismo del municipio de Puerto Pérez y oriundo de la isla de Paitití, comentó que desde la década de los 80, los jóvenes empezaron a transitar con mucho temor y respeto por la ciudadela de Qiwaya. “Había muchas historias que luego eran confirmadas por los abuelos, decían que quienes ingresaban a las habitaciones de piedra sin respeto eran perseguidos por las almas hasta enfermarse o volverse locos”, dijo.
Óscar Limachi Mamani, otro de los artesanos, dijo que ya en 1937 toda la zona fue nombrada patrimonio nacional y que si desde entonces se hubiese procedido a su restauración, “hoy en día tendríamos más respuestas a todo lo que desconocemos sobre nuestro patrimonio y el turismo arqueológico nos habría permitido mejorar mucho”.
Tanto pobladores como investigadores coinciden en que la ciudadela corresponde a la época prehispánica, antes de la llegada de los incas y que la costumbre de levantar chullpares continuó incluso durante gran parte de la Colonia.

Infraestructura
Las viviendas están construidas totalmente de piedra (en forma de círculos) incluido el techo, se puede notar que dejaban pequeños huecos en las paredes para las ventanas, “se llamaban t’ojos”, afirman los comunarios, los espacios eran suficientes para el ingreso del aire, también y en forma de piedra dejaban ciertos colgadores, “ahí seguro colgaban sus ropas u otros objetos”, comentaron.
Para propiciar el turismo arqueológico y con asesoramiento de la cooperación belga se procedió a la construcción del Albergue Comunitario Quehuaya, con distinta escritura a la que es manejada por la comunidad Qiwaya, el lugar tiene capacidad para albergar a 15 personas con todas las comodidades posibles. Es acogedor, recibe el calor del sol, pero aún no cuenta con acceso al agua, detalle que esperan solucionar en los siguientes días.

Intervención
Reconstruir la ciudadela es un sueño compartido por el municipio de Puerto Pérez. El día de la presentación del estreno de los seis chullpares, toda la comunidad asistió y participó en la fiesta. La unidad educativa Isla Qiwaya se presentó con cantos y uno de sus estudiantes compartió una declamación en aymara, las señoras prepararon un apthapi abundante y los artesanos instalaron una feria con objetos elaborados con totora. 
La fiesta estuvo acompañada por la máxima autoridad del área, la ministra de Culturas y Turismo, Wilma Alanoca, y el embajador de Suiza en Bolivia, Roger Denzer, quien dijo: “La cultura no es un lujo en la vida, sino la vida misma… La cultura no es un espectáculo, sino el conjunto de valores y procesos por los que las sociedades se construyen, la forma por la que los pueblos se imaginan a sí y a veces se expresan a través del arte”. 
El diplomático añadió que el trabajo de preservación de se inició en la comunidad de Sica Sica, donde se restauraron  cuatro de barro; la segunda en Qiwaya, que se presentó el jueves,  y la tercera será en Cóndor Amaya del municipio de Umala, donde se reconstruirán chullpares de barro pintados. 
La ministra Alanoca dijo que se espera que esos trabajos se inicien en julio y comprometió todas las acciones posibles desde su Ministerio y desde la unidad que corresponde para apoyar las acciones de ese sitio en la comunidad de Qiwaya. “Intervenimos aquí porque toda la región está catalogada como monumento nacional”, sostuvo.
También adelantó que se continuará trabajando y analizando la manera de conseguir mayor financiamiento con el objetivo de ver toda o gran parte de la ciudadela reconstruida. “No ignoramos el valor patrimonial, histórico y espiritual que tiene este sitio”, dijo.