José Mariano Serrano

Foto: La Gaceta
Retrato de José Mariano Serrano.

Gonzalo H. Pérez Bejar

Escudriñar en la historia, más aún cuando se trata de Bolivia, se convierte en una tarea titánica y emocionante por la cantidad de información que uno puede hallar en el camino.

En ese andar nos encontramos, tal vez, con uno de los personajes más importantes de la historia nacional, quien redactó el acta de independencia de la República de Bolivia y dio origen al nuevo Estado el 6 de agosto de 1825.

Se trata del expresidente de la Asamblea de 1825, José Mariano Serrano, quien nació en Chuquisaca el 8 de septiembre de 1788 y falleció en La Paz en 1852.

Lucha

Los antecedentes que se conocen de Serrano mencionan que estudió Derecho en la Universidad San Francisco Xavier, en cuyas aulas empezó a cultivar y asumir las ideas rebeldes. Mucho tuvo que ver la invasión a España (1805), que provocó movimientos en sus colonias de América. Esos pensamientos luego se fusionaron con las ideas de independencia de Serrano.

El historiador y escritor José Alberto Diez de Medina afirma que Serrano participó en el levantamiento del 25 de mayo de 1809 y fue uno de los ideólogos de la revolución del 16 de julio de 1809 en La Paz.

“Fue uno de los más decididos luchadores por la independencia, lo separaron del profesorado y borraron del foro universitario”, señala.
Con esos antecedentes, fue llamado a participar en los comicios populares que instalaron una Asamblea General Constituyente en Buenos Aires, el 30 de enero de 1813, como representante de la capital de Charcas, posesionándose en la sesión del 5 de enero de 1815.

Historiadores como Charles Arnade sostienen todo lo contrario y ubican a Serrano en el grupo denominado ‘de las dos caras’, junto a Casimiro Olañeta, Urcullo, Mendizábal, que representaban al prototipo de los políticos que fundaron la Bolivia neocolonialista.

“Fue ese núcleo de personalidades y no otro el que se reunió en La Plata, en julio de 1825, y decidió por unanimidad crear una nación independiente desvinculada de Perú y de la Argentina”, afirma Arnade en su libro La dramática insurgencia de Bolivia.

Legado

Debido a su trayectoria fue elegido presidente de la asamblea, cuyas sesiones se iniciaron el 10 de julio de 1825 en Chuquisaca y fue uno de los que hizo vibrar con su discurso a favor de la independencia de Bolivia. Dirigió las duras sesiones en las que se discutió la futura organización política del Alto Perú (hoy Bolivia).

Sometió a votación las tres opciones propuestas por los miembros de la asamblea: la independencia total, la anexión a Perú y la unión a Argentina. La votación dio la victoria a la opción de la independencia.

Fue elegido para formar parte de la comisión de siete miembros encargada de redactar la declaración de independencia.

Suyo es el texto que encabezaba dicho documento: “Las provincias del Alto Perú firmes y unánimes adoptan esta justa y magnánima resolución, protestan ante la faz de la tierra entera que su voluntad irrevocable es gobernarse por sí mismas y ser regidas por la constitución, leyes y autoridades que ellas propias se diesen y creyesen más conducente a su futura felicidad”.