[Opinión] Fin a la utopía

Democracia Directa

Lo que hace más de 20 años era considerada una utopía está a poco de ser una realidad que marcará un quiebre en la forma de hacer negocios entre los países de Europa, Asia y América del Sur.

El Corredor Ferroviario Bioceánico de Integración (CFBI), proyecto que germinó de la visión unificadora de Bolivia, ya logró la adhesión de al menos cinco naciones de la región y centró la atención de potencias mundiales.

El Gobierno boliviano, que impulsa la iniciativa hace más de cuatro años, realizó los estudios de prospección comercial; alternativas de trazo, trazado y alineamiento definitivo; corredor resultante y de evaluación ambiental estratégica.

Estos trabajos permitieron evidenciar los beneficios de la propuesta que reducirá los tiempos de exportación y una mayor conexión de los países.

En efecto, a través de más de 3.750 kilómetros de longitud de línea férrea, que se extenderá entre los puertos de Ilo, en el océano Pacífico, y Santos, en el Atlántico, se reducirá a 42 días el tránsito de mercadería de Brasil a China, lo que por el Canal de Panamá toma en la actualidad 67 días y por el Cabo de Hornos unos 58 días.

Hasta lo que va del año, el Gobierno de Bolivia firmó memorandos de entendimiento con Perú (4 de noviembre de 2016), Paraguay (2 de enero de 2017), Uruguay (21 de abril de 2017) y Brasil (5 de diciembre de 2017), con lo que se puso en marcha la parte estructural del megaproyecto.

La iniciativa despertó el interés de empresarios y Gobiernos de Francia, Suiza, Alemania, Rusia y China, que apuntan a participar con capital financiero y tecnológico en el proyecto, considerado por el presidente Evo Morales como el Qhapaq Ñan (Camino del Inca) del siglo XXI.

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) apoya la propuesta, al igual que el Mercado Común del Sur (Mercosur), que la definió como una “iniciativa de interés regional” debido a su articulación y potencial desarrollo con la hidrovía Paraná-Paraguay.

Mientras que la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina trabaja en un programa para determinar en qué medida colaborará en la consolidación del corredor, que demandaría una inversión de hasta 14 mil millones de dólares.

Hasta el momento se prevé que el ferrocarril inicie en el Puerto de Santos, Brasil; ingrese a Bolivia por Puerto Suárez, pase por los municipios de Santa Cruz, Montero y Bulo Bulo, de Cochabamba, hasta llegar al altiplano de La Paz para salir a Perú por el hito 4 y concluir en el puerto de Ilo, uniendo los océanos Atlántico y Pacífico. 

Con la puesta en funcionamiento del tren, Bolivia reorientará algo más del 90% de su flujo comercial por el sur peruano y con ello la dependencia de los puertos chilenos quedaría en un simple recuerdo.

El ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Milton Claros, afirma que está garantizada la rentabilidad del corredor porque se calcula que transportará 10 millones de toneladas de carga por año y 6 millones de pasajeros con la perspectiva de incrementar más en los siguientes años.

De hecho, datos oficiales señalan que sólo Mato Grosso planea exportar 35 millones de toneladas por el corredor, mientras que Bolivia unos 5 millones y aún faltan las cifras de Perú, Paraguay, Uruguay y Argentina.

Los cimientos del corredor están puestos y la presencia de potencias como Rusia y China le da la importancia geopolítica sin precedentes. La estrategia unificadora de Bolivia será una realidad y pondrá fin a la utopía.