Adiós a Eugene Gayson

Claudio Sánchez *

Hay en el cine una frase clásica, una forma de presentarse que es inconfundible, y ésta no nace con el personaje que la dice, sino con la coprotagonista que lo provoca. En una escena de Dr. No (1962) sucede uno de los diálogos que deja para la eternidad la forma de presentarse de uno de los personajes más representados en los últimos 60 años. Es entonces cuando Eugene Gayson, interpretando a una hermosa mujer, pide durante un juego —en el que está perdiendo— subir la apuesta. A esto un caballero muy elegante le dice: “Admiro su valentía…señora”, a lo cual ella responde: “Trench, Sylvia Trench. Y yo admiro su suerte señor”. Para continuar con un: “Bond, James Bond.”
Eugene Gayson interpretó a Sylvia Trench en la primera película de Bond y de esta manera pasa a ser la primera chica Bond de todos los tiempos. Gayson falleció —a los noventa años— el 8 de junio y deja para el cine algo más que una linda frase, este adiós permite reflexionar sobre una época y también sobre las formas de representación de la mujer en la gran pantalla.
Las chicas Bond son funcionales a la trama de cualquier película del Agente 007, muchas veces por las historias de amor que viven junto al protagonista, como por su condición de femme fatale, aunque no necesariamente sean malas o buenas, sus características suelen ser más bien indeterminadas y variables entre película y película. En honor a la fórmula de James Bond, las chicas Bond no son una y única dentro de cualquier filme, son más bien las mujeres que figuran como coprotagonistas, donde están aquellas que son las conquistas de Bond, la chica mala, y en las más de las veces también existe una que puede ser su asistente o ayudante.
Frente a este panorama se reconoce que Bond está siempre entre mujeres, aunque su protagonismo sea relativo, y “las chicas” suelen ser más bien elementos decorativos. Bond es un personaje sexista, las películas que él protagoniza gozan de este halo machista, ‘las chicas’ son sin duda la más visible de las referencias a esto, aunque no sean las únicas, son las más obvias y también las más celebradas por la industria y los mecanismos de reproducción de discursos que incluso rayan en la misoginia. El adiós a Eugene Gayson es una oportunidad para reflexionar sobre cómo se ha visto —se sigue viendo— a la mujer en la pantalla grande. 

* Crítico de cine