Boletín y elegía de las mitas, de César Dávila Andrade

César Dávila Andrade

La leyenda negra del imperio español en América Latina. Atrocidades hechas por los conquistadores.

Aitor Arjol*

El Boletín y elegía de las mitas fue la composición lírica que definitivamente catapultó a César Dávila Andrade más allá de su tiempo, poeta ecuatoriano del que ahora se cumplen 100 años de su nacimiento y que pasa por ser uno de los testigos literarios relevantes en la literatura hispanoamericana del siglo XX.
La lectura previa de Noticias secretas de América y Las mitas en la Real Audiencia de Quito produjeron en el poeta ecuatoriano un profundo desgarro hacia “el ser humano explotado y maltratado” en esta inmensa obra lírica, que a grandes rasgos comparte simbolismo y temática con el Canto general, de Pablo Neruda. 
No en vano los horrores descritos y emociones desplegadas en torno al poema obedecían a los abusos detallados en las Noticias secretas de América por Jorge Juan y Juan de Ulloa, que inicialmente habían formado parte de una expedición autorizada por Felipe V para medir el grado del meridiano terrestre y, más allá de las aportaciones matemáticas y científicas del caso, se afanaron por describir toda suerte de vicios cometidos durante la administración colonial de la época, en dos tomos en principio destinados a la lectura reservada del monarca: uno “sobre el estado militar y político de las costas del mar Pacífico” y otro “sobre el gobierno, administración de justicia, estado del clero y costumbres entre los indios del interior”.
Ambos debieron dormir el sueño del ignorante, entre telarañas y bambalinas, o cayeron intencionadamente en el olvido para no despertar suspicacias, hasta que en 1826 aparecen publicados sorpresivamente en Londres, quizás no tanto con el propósito de ilustrar la historia al vulgo, sino más bien contribuir a alimentar intencionadamente la leyenda negra del imperio español en América Latina.
Aquellas crónicas serían leídas por César Dávila Andrade con la misma sinceridad y exactitud con las que Jorge Juan y Antonio de Ulloa criticaron los males del colonialismo: tiranía y abuso hacia los indígenas, sublevaciones de estos últimos como consecuencia de tales infortunios, corrupción de los corregidores y demás autoridades de la Corona, avaricia del clero, malas relaciones entre “chapetones” y criollos, y un largo sinfín de prácticas a cual para mayor escarnio, que serían completadas con Las mitas en la Real Audiencia de Quito, “librodocumental de Aquiles Pérez, escrito con más pasión que arte, sobre aquella institución colonial que causó tanto dolor y lágrimas a nuestros antepasados indios”.
Esta obra también tuvo su posterior efecto en otras manifestaciones artísticas, como el teatro o la música, de la misma forma que sucediera con el Canto general de Pablo Neruda, también dedicado en su integridad a rescatar el pasado de los pueblos indígenas de América Latina. 
Al respecto, conviene recordar que de la mencionada obra del vate chileno, los Jaivas rescataron el poema Alturas de Machu Picchu y musicalizaron partiendo de la idea de componer una cantata inspirada en los versos de Pablo Neruda y con la participación de grandes voces de la época, como Mercedes Sosa o Chabuca Granda. 
Los miembros de la agrupación musical chilena, que por aquel entonces vivían exiliados en París como consecuencia de la dictadura de Pinochet, durante un año seleccionaron los fragmentos más adecuados del poema, acompañados de los correspondientes ritmos y melodías, y finalmente publicaron Canto general en 1981, uno de los discos fundamentales del folklore latinoamericano. Al mismo tiempo, un documental fue grabado en las mismísimas ruinas de Machu Picchu, incluyendo la narración de un jovencísimo Mario Vargas Llosa.
La composición de César Dávila Andrade también siguió un itinerario similar.  A mediados de los años 70, el Boletín y elegía de las mitas fue adaptado al teatro por el director Fabio Pachioni, contando con la presencia de actores de primera línea y con una escenografía diseñada a tales efectos por el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín. Sin embargo, la repercusión más amplia se produjo en el ámbito musical. El ecuatoriano Édgar Palacios escribió una cantata popular a partir de determinados fragmentos de la obra de César Dávila, incorporándose como coros. Finalmente, la obra fue adaptada para orquesta sinfónica y estrenada en 1990 con notable éxito de crítica y público. Mesias Maiguashca, otro notable compositor, también musicalizó el Boletín y elegía de las mitas en 2007, pero en una apuesta mucho más amplia, potente y compleja que la de Édgar Palacios, incorporando la proyección de imágenes y con una mayor duración.
De la trascendencia musical de César Dávila Andrade todavía guardan recuerdo todos aquellos que como público asistieron a la representación de la cantata popular en Quito un 9 de agosto de 2014, con motivo de la celebración de los 70 años de vida de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y una puesta en escena digna de mención: más de 200 artistas en escena entre solistas, coros, ensamble de cuerdas, miembros del ballet ecuatoriano de cámara y otros tantos que reflejaron al unísono el drama del indio descrito por el poeta cuencano.

*Escritor español