De heroínas y mártires de la indiferencia

Se aclara que en ninguna parte de la mencionada nota a la que el autor hace referencia se afirma que las obras destacadas son los “únicos referentes”. La nota en sí es sólo un breve homenaje.

 

Jorge Mansilla Torres*

Un texto publicado en este suplemento el pasado jueves  versa sobre la historia del holocausto de las mujeres cochabambinas que enfrentaron a los invasores realistas en la colina de San Sebastián, el 27 de mayo de 1812; se dice que el relato de ese episodio está en la novela Juan de la Rosa, publicada por Nataniel Aguirre en 1885. El artículo periodístico apunta como únicos referentes históricos del hecho a ese libro, al melodrama Coronilla compuesto por Teófilo Vargas en 1912 y a la película Las Manuelas, de 2014, del cineasta Mérida Coímbra.
Y yo quisiera abogar aquí por la existencia de una Cantata que con música, versos y diálogos narra lo ocurrido en ese trágico mediodía de hace 206 años en la Coronilla, cuando soldados peruanos comandados por el brigadier realista Goyeneche pasaron a degüello a muchas de las bravas mujeres del valle llevadas a esa colina por la patriota Manuela Gandarillas, una lideresa sesentona, ya casi ciega por la diabetes.
Esa Cantata para las Heroínas está en un DC (disco compacto) de 47 minutos de duración, consta de ocho partes y fue compuesta por los cantautores Julio Alberto Mercado y Marco Lavayén sobre 112 estrofas escritas por mí. La tensa historia fue interpretada por el memorable grupo Canto Popular y  se estrenó en Cochabamba el mero 27 de mayo de 2012, bicentenario de la gesta de las Heroínas de San Sebastián.
En el escenario del Teatro Achá se presentaron al menos 100 personas, entre solistas, danzantes, coros, actores, narradores e instrumentistas.  La Universidad de San Simón apoyó la edición de esa joya melodramática y unos 43 estudiantes integraron los grupos de baile y escenificación teatral de la batalla de esas  mujeres contra los feroces invasores/saqueadores de la ciudad. Ese documento sonoro existe, aunque a nadie le interese difundirlo, sin asumir el desinterés de la radiodifusión.  Sé que sus autores creyeron que iba a servir de apoyo didáctico en escuelas y/o colegios del país. Ninguna autoridad departamental y menos municipal se hizo presente en ninguna parte de la celebración, pese al gran despliegue mediático sobre ese solitario testimonio de gratitud a las mujeres de 200 años atrás. Nadie, de ninguna parte, con nada oficial.  Ah, tal vez valga la pena contar, ya sin rabia, que a la hora en que se presentaba la Cantata para las Heroínas en aquel teatro, tenía lugar, en una concurrida plaza pública de la Llajta, la presentación de una cantatita peruana de moda, llevada hasta allí con todos los gastos pagos por la Honorable Alcaldía de Cochabamba  “en  homenaje a las esforzadas madres cochabambinas...”.

*Periodista y escritor