La fortaleza de Evo en medio de la orfandad opositora

Foto: Cambio
El pueblo boliviano volverá a las urnas en diciembre del próximo año, pues se verificarán las elecciones generales.

Fernando del Carpio Z.

Aunque las elecciones generales se efectuarán  en diciembre de 2019, la actividad política es intensa en los nueve partidos políticos que tienen personería jurídica y en los 12 que sobre todo recolectan firmas para lograr su reconocimiento legal. 

La mayoría se alista para participar en dichos comicios y otros para las subnacionales de 2020. 

El presidente Evo Morales, del Movimiento Al Socialismo (MAS), irá a la repostulación, y por la oposición sólo Rubén Costas, del Movimiento Demócrata Social, anunció su postulación, pero ni Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional (UN); ni Jorge Tuto Quiroga, del Partido Demócrata Cristiano (PDC) expresaron su disposición de apoyarlo. Incluso Doria Medina dijo que la alianza con Costas, en la que él fue candidato, sólo fue para las elecciones de 2014. 

El expresidente Carlos Mesa figura como candidato en las encuestas, pero en reiteradas ocasiones dijo que no iba a postularse, además de que no tiene organización política propia. 

“Si la oposición no se une ni consigue renovar un liderazgo o sacar una candidatura nueva, creo que habrá una repetición de las últimas tres elecciones. El MAS obtendrá una victoria mayoritaria y la oposición estará lejos de llevar a una segunda vuelta al Presidente”, dijo el analista político Marcelo Silva.

En términos casi parecidos se pronunciaron el sociólogo Eduardo Paz Rada y el politólogo Hugo Siles Núñez del Prado.

No basta la unidad 

Para Silva,  de los políticos mencionados, sólo Mesa tiene alguna chance porque “es el más alejado del cotilleo político diario, además de que le dio aire la causa marítima, pero el caso Odebrecht apunta a su gestión presidencial y habrá que ver cómo terminan las investigaciones, lo que podría generar un desgaste”.

 
El politólogo reiteró que los líderes  tradicionales están erosionados. “Tuto, Costas y Samuel tienen que entender que su papel político ya no está al frente, sino detrás, de asesoramiento, no como candidatos, no les veo posibilidad exitosa de enfrentarse a Morales en 2019. Que se unan y saquen a  otro para tener posibilidades”, dijo Silva.

A la oposición —añadió— no sólo le basta la unidad, la candidatura será importante porque si va con alguno del pasado sería desatinado. “La expectativa no creo que llegue ni al 30%, en cambio Morales tiene una fortaleza importante”, y en ese contexto la situación para la derecha es comprometida.

Votación histórica 

Como están las cosas, en opinión de Paz Rada, el presidente Morales podría mantener su votación histórica, que es superior al 55%, además de que el MAS tiene camino andado, brinda estabilidad y una proyección con la Agenda Patriótica 2025. 

 “La oposición no ha propuesto nada como alternativa, aunque Costas plantea el esquema federalista como línea política y apuesta a tener una votación importante en el oriente, además de buscar alianzas en el occidente del país con Luis Revilla (alcalde de La Paz) si SOL.bo fuera reconocido como organización política”, manifestó.

Paz Rada considera a Mesa una alternativa interesante, pero no cree que las fuerzas políticas que están en campaña cedan su espacio de poder no sólo en términos de tener su candidato principal, sino también al Legislativo. 

Tampoco cree que el rector de la UMSA, Waldo Albarracín, se habilite porque la autoridad universitaria no tiene organización política que lo impulse y “es difícil proyectar candidaturas cuando falta algo más de un año para las elecciones”. 

“La oposición no tiene una propuesta programática. Tal vez habría una sorpresa si aparece algún candidato con una iniciativa para profundizar o radicalizar el proceso, pero retrocesos o volver al neoliberalismo como proponen Costas y Doria Medina no tienen destino en el Estado Plurinacional”, apuntó.

El MAS no sólo depende de su base electoral, sino  de las acciones que realice estos meses, dando mayor seguridad, estabilidad y confianza a los sectores de la población que están dispuestos a apoyar al actual proceso. 

Fin del sistema partidario 

La crisis de representación que se visibilizó en octubre de 2003 acabó con el sistema de partidos tradicionales, y en diciembre de 2005 emergió el MAS-IPSP (Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos).

El análisis lo hizo Hugo Siles, quien refiere que a partir de ello, el sistema político no logró reconfigurarse con tiendas partidarias con identidad, doctrina y orientación política propia.

“En el último tiempo se vio más una coalición de políticos que de partidos que conformaron alianzas sólo para participar en las elecciones, el caso de Podemos, Unidad Demócrata, que no se crearon a partir de un programa o proyecto político con una plataforma sólida, sino que se aliaron en un intento de reciclarse para enfrentar al MAS”, afirmó. 

Siles considera que no se podría hablar de que el sistema político boliviano tenga fuerzas con arraigo político ideológico sustentable, con proyectos nacionales. “Vemos fuerzas de carácter regional, como Tercer Sistema, SOL.bo, Demócratas, que se alían con otras fuerzas para hacer oposición”, opinó. 

Lo más probable, según el politólogo, es que exista una atomización de fuerzas y de políticos que quieran oponerse al MAS y a Morales, pero no hay un proyecto  alternativo, por lo tanto se deben esperar largos años para tener un sistema de partidos políticos con orientaciones y proyectos. 

“El liderazgo de Morales sigue marcando el rumbo certero, la estabilidad y la proyección a la Agenda 2025, eso no lo tiene ningún partido o fuerza política en Bolivia”, aseguró.

Respecto a los candidatos, el también exviceministro de Autonomías se limitó a decir que son las viejas caras de los políticos tradicionales que difícilmente cederán su espacio a otros políticos que tienen igual ambición a lo largo de esta última década.

Candidatos para las ‘sub’ tendrán liderazgo  

Hasta antes de 2015, el contundente liderazgo del presidente Evo Morales hacía que muchos candidatos a las elecciones subnacionales ganen, pero la situación cambió, admitió el analista político Idón Chivi. 

Reconoció que ese año se perdió en La Paz, El Alto y Oruro porque “la victoria electoral del Jefe de Estado no debe asociarse mecánicamente a victorias en los departamentos y municipios”. 

Por lo que todos los que se habiliten para las subnacionales 2020 tienen que tener presencia y formación política fuerte en sus distritos y territorio para derrotar a la derecha.

“Hace mucho la presencia y el liderazgo de los candidatos”, aseveró. 

Chivi resaltó que desde mediados de los 90, el MAS, constituido por organizaciones sociales y el movimiento campesino especialmente, dio saltos cualitativos en la lucha electoral. “Pasamos de la lucha reivindicativa a la lucha por el poder”, sostuvo.

En 1997 se logró una importante presencia en el Parlamento y en 2002 la participación indígena abrió un nuevo horizonte. “Octubre de 2003 (guerra  del gas y caída de Goni) tendría que considerarse como el movimiento revolucionario por excelencia, el momento constitutivo de la Bolivia que hoy estamos viviendo”, dijo.

A partir de ese momento irrumpe el liderazgo de Morales, quien luego de su contundente victoria electoral en 2005 (53,7%) nacionalizó los hidrocarburos el 1 de mayo de 2006, convocó a una Asamblea Constituyente, que elaboró la nueva Constitución Política del Estado, y ganó las elecciones de 2009 con 64% y la de 2014 con 61%.  

Datos

  • El 28 de noviembre de 2017, el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) restituyó los derechos políticos de autoridades nacionales y subnacionales, medida que viabiliza la repostulación del presidente Evo Morales.
  • En ese marco, Morales está habilitado para presentarse en las elecciones generales de 2019 por el MAS-IPSP.
  • Cuando termine su tercer período (el 22 de enero de 2020), el Jefe de Estado habrá completado 14 años en el mando.
  • “Se habrá convertido en el gobernante con más tiempo en el poder de toda nuestra historia, superando a Víctor Paz Estenssoro y Hugo Banzer”, según el historiador y expresidente Carlos Mesa.