Celebrando a las heroínas en las madres bolivianas

Jackeline Rojas Heredia 

El 27 de mayo, a la hora en que rodeados de la mesa —la abuela sentada en la única silla y todos los demás de pie— acabábamos de tomar alegremente el frugal almuerzo preparado por Clarita, llegaron acezando a la puerta 10 ó 12 mujeres del mercado, entre las que reconocí a mi pobre María Francisca más haraposa que nunca. —Ya vienen… están en La Angostura. Dicen que matan a todos los que encuentran… que han quemado las casas… ¿qué va a ser de nosotras, Virgen Santísima de las Mercedes? —dijeron todas juntas en quíchua, pronunciando a un tiempo cada una alguna de las frases anteriores u otras parecidas. La abuela se levantó golpeando fuertemente la mesa con su báculo. —¡Ya no hay hombres! —gritó—. ¡Se corren delante de los guampos condenados! Ven aquí… ¡vamos, hija! —continuó buscando con la mano a Clara, quien se acercó pálida y temblorosa a ofrecerle el hombro—. ¡Adelante, todos! —concluyó señalando con su palo la calle”, (fragmento del capítulo XX de la obra Juan de la Rosa, de Nataniel Aguirre).
El capítulo mencionado lleva como título ‘El alzamiento de las mujeres’ y es el único texto que narra los hechos acontecidos el 27 de mayo de 1812 en la colina de San Sebastián, llamada también Coronilla, en la ciudad de Cochabamba.
Estos días, Bolivia rememora tres fechas importantes, el 25 de mayo, día del grito libertario de Chuquisaca; el 26, la Batalla del Alto de la Alianza, la más sangrienta y la que definitivamente selló la pérdida del mar, y el 27 de mayo, cuando se celebra a la madre boliviana en homenaje al valor de las mujeres cochabambinas que en una fecha similar, hace dos siglos, se enfrentaron a las tropas españolas.
Juan de la Rosa, definida como una novela histórica e integrada a los clásicos de la literatura nacional, fue publicada por primera vez en 1885 a partir de los recuerdos del último soldado de la independencia. Se realizaron varios estudios para determinar la fidelidad del relato, al que no puede calificarse como totalmente ficticio porque el enfrentamiento de las cochabambinas contra las tropas españolas fue real, según pruebas históricas.
Como fue elegida entre los 10 libros más emblemáticos del país, fue reeditado por la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB), dependiente de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional. Es una edición de excelente presentación y a un costo accesible para quienes quieran conocer ese hecho histórico y comprenderlo a través de la mezcla de recuerdos y quizá de la creación de personajes ficticios. La obra también puede ser descargada en formato PDF para facilitar su acceso. 
De manera resumida, en Cochabamba, los hombres se enfrentaron a las tropas españolas comandadas por Goyeneche, pero fueron derrotados y el tirano español decide tomar la ciudad. 
Los pocos habitantes que quedaban en el valle, y que estaban integrados por mujeres, niños y ancianos, deciden defender la ciudad con algunos cañones, contadas armas, piedras y palos.
Cuando llegó el ejército de Goyeneche, el resultado es predecible, ocurre una masacre sobre la población que se reunió en la colina. Otro detalle que vale la pena resaltar es que quienes se enfrentaron eran en su mayoría las vendedoras del mercado, denominadas ‘chifleras’, y algunas esposas, las de una clase más distinguida permanecieron en sus viviendas. 
En homenaje a esas mujeres se creó la asociación ‘Las hijas del pueblo’, consideradas las herederas de las heroínas.
Entre otras obras se halla la composición musical Coronilla, de Teófilo Vargas. En la hemeroteca de la Casa de la Cultura de la ciudad del valle se encuentran también los documentos históricos que de alguna forma prueban aquellos hechos, como aquel informe en el que la tropa aliada argentina, al llamar lista, pregunta por la presencia femenina, y los pocos sobrevivientes responden que murieron mientras intentaban defender la ciudad del invasor Goyeneche.
La División de Culturas del Municipio organiza cada año la representación de ese evento histórico, en el que participan organizaciones culturales, militares y grupos juveniles. 
En el cine sólo se cuenta con Las Manuelas, producción del cineasta Luis Mérida Coímbra.
La escultura que rememora el hecho histórico y se encuentra en lo alto de la Colina de San Sebastián fue elaborada a partir de la descripción que Aguirre realiza en el capítulo XX de su novela Juan de la Rosa.