Escritura conquistada: ensayos poéticos hispanoamericanos

Homero Carvalho Oliva*

Más de 80 poetas de 20 países reunió Floriano Martins, en 704 páginas, en un libro de entrevistas titulado Escritura conquistada, poesía hispanoamericana. En la introducción a esta monumental obra, Martins, poeta, traductor y artista plástico, aclara: “El libro (este libro) surge como viaje en busca del otro que se encuentra dentro de nosotros, por atavismo, sin que lo percibamos”. 
Reflejos condicionados de un conjunto de 20 naciones que se identifican más por sus relaciones con Europa —que oscilan entre el rechazo intempestivo y la tácita sujeción— que por las posibles afinidades entre sí. Ausencia de diálogo en cualquier circunstancia. Viaje que se confirma cada vez más obstinado en alertar sobre esa ausencia. (…) En suma: resurrección, restauración de un espacio de conocimiento mutuo, sabroso vértigo de la unidad y destino multiplicado por la llama de las diversidades. Cabrá al poeta rescatar el sentido primero de las palabras, unidad y destino multiplicado por la llama de las diversidades. (…) Cabrá al poeta rescatar el sentido primero de las palabras, así como al crítico iluminar los territorios fundados por la poesía. Creación y exploración sumergidas en el absoluto de las indagaciones, en el profundo organismo del asombro, en busca de sus sombras resplandecientes. En el sinuoso fluir de las entrevistas de este libro no encontraremos otra verdad más que la duda como elemento renovador del espíritu, la inquietud como un luminoso salto en busca de la palabra original. Estamos todos involucrados en el movimiento incesante de la escritura, en el ejercicio de la pluralidad, en la propagación de la poesía como identidad mayor del hombre”.
Entre los nombres que se destacan de poetas de Hispanoamérica están Pablo Antonio Cuadra, Juan Liscano, Javier Sologuren, Claribel Alegría, Carlos Germán Belli, Juan Calzadilla, Pedro Lastra, Marosa di Giorgio, Eugenio Montejo, Gustavo Pereir, Jotamario Arbelaez, Xavier Oquendo Troncoso, Jorge Rodríguez Padrón. Es de destacar la inclusión de los poetas bolivianos Eduardo Mitre, Vilma Tapia, Homero Carvalho Oliva, Gary Daher y Gabriel Chávez respondiendo a cuestionarios específicos acerca de sus motivaciones poéticas personales o escuelas y tendencias poéticas de su país. Carvalho manifestó que la inclusión de poetas bolivianos en este gran libro de ensayos es la constatación de que nuestra literatura ya ganó otros espacios fuera de nuestras fronteras y es valorada en otros ámbitos”.
En la entrevista a Eduardo Mitre, titulada ‘La razón ardiente de la poesía’, el orureño define a la poesía: “como el amor y la amistad, una experiencia, un estado de gracia común a todos. En el caso del poeta es un estado de gracia verbal, aun en la desgracia. En tu pregunta hablas de una soberanía del espíritu que la poesía entraña. Sí, lo es, pero al mismo tiempo y paradójicamente entraña una fatalidad. No sé es poeta porque se quiere sino porque se debe serlo. Pero en ese deber radica el ejercicio de la libertad. En una palabra: es una vocación, o mejor: un destino asumido como vocación”. Vilma Tapia Anaya, en Una mesa para el diálogo, responde: “¿Qué busca la poesía a través de mi voz? Tal vez un poco de luz para mi mirada. Cuando la poesía me llama pienso mejor mis emociones, pienso mejor mis sentimientos, mis percepciones, mi experiencia del vivir. Pienso mejor a los otros, al mundo, al más allá del mundo. Este pensar mejor no es más que un pensar con cuidado. Y desde ahí digo, trabajo días y noches para que la poesía halle”.
En mi caso, una de las preguntas giraba en torno a las influencias de las vanguardias en nuestro país, respondí que “en Bolivia lo que sucedía en Europa siempre nos llegaba un poco tarde, quizá por nuestro encierro marítimo o quizá porque ésa es nuestra mejor excusa para nuestro propio encierro, fue así que las corrientes europeas nos llegaron después de unas dos décadas. Sin embargo, como sucede en todo espacio cosmográfico, los creadores le agregan algo local, en este caso la influencia del paisaje, la atmósfera posguerra del Chaco y la conspiración de las masas y la participación de la mujer en el proceso revolucionario que se avecinaba. 
Me remito a Margarita Vila, quien, hablando de arte, sostiene que “para comprender esa pionera recepción de las vanguardias europeas hay que considerar el carácter “abierto” —como señala la crítica Marta Traba— de tales países. Todos ellos miran al Atlántico y por ello las comunicaciones marítimas con Europa resultaban más fáciles que para Perú, Bolivia, Paraguay y Ecuador, “cerrados” privados de salida a tal océano, y con mayor población indígena”. Bajo esta óptica es posible que la ruptura que suponía la escritura de una poética vanguardista no haya sido comprendida y asimilada sino hasta muchos años después. 
En Bolivia existió un grupo denominado Gesta Bárbara, que nació en Potosí en 1918 y que, entre otros, estaba integrado por Carlos Medinaceli y Gamaliel Churata. Gesta Bárbara fue el único intento de crear un movimiento de vanguardia en Bolivia recurriendo a una literatura anticolonialista. Medinaceli, con su novela La Chaskañawi, introdujo a principios del siglo 20 el tema del mestizaje en la literatura boliviana, y Churata es un gran poeta peruano que está siendo reconocido tanto en su país como en el nuestro, ambos pueden ser considerados precursores de una vanguardia narrativa y poética”.
Escritura conquistada es un libro que configura el mapa actual de la poesía hispanoamericana, sin duda alguna un trabajo monumental que se convertirá en una referencia obligada para los investigadores e historiadores de la literatura en lengua castellana. 

*Escritor, poeta y gestor cultural