Desentrañando la ocupación

Espacio de Formación Política

Por Alejo Brignole

Cada cierta cantidad de años aparecen en América Latina algunos libros destinados a convertirse en referencia indispensable para entender la problemática regional. Obras que emergen en diversos campos muy diferentes entre sí como son la novela, la reflexión política, el ensayo histórico e incluso la poesía. 

Sin embargo, y a pesar de su naturaleza diferenciada, muchos de estos libros medulares extrañamente forman un corpus narrativo y conceptual que se emparenta y se complementa. Es de esta manera que obras como Terra nostra, del mexicano Carlos Fuentes, queda perfectamente ligada a Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, y ésta a su vez entronca con la gran creación de José Martí, Nuestra América.  Una conexión —acaso sui generis— en la que el Canto general, de Pablo Neruda, queda unido inexorablemente a un texto en apariencia diverso como los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, de José Carlos Mariátegui.

Pero —curiosamente— es en esta fusión en la que se establece el cimiento más sólido de América Latina y en donde confluyen grandes obras estéticas o reflexivas, junto a análisis y estudios investigativos de gran calado, destinados a ser leídos o consultados siempre a partir de su publicación. 

Sin duda éste es el caso del ensayo Territorios vigilados - Cómo opera la red de bases norteamericanas en Sudamérica (Editorial Debate, Buenos Aires), de la investigadora argentina Telma Luzzani, publicado en 2012. Trabajo que le mereció el Premio Libertador al Pensamiento Crítico de ese año, otorgado por la República Bolivariana de Venezuela.

La obra arroja una luz muy necesaria, precisamente porque invade esa oscuridad que aseguran los medios sobre la preocupante realidad que significa el despliegue militar estadounidense en Nuestra América. Territorios vigilados logra así una disección profunda sobre las razones mantenidas bajo cuerda por el Pentágono para establecer una creciente infraestructura militar en nuestra región, a la vez que analiza el potencial de ese despliegue.

A lo largo del libro se describen las capacidades operativas y los diseños estratégicos estadounidenses pensados para asegurar fuentes de recursos y una dominación táctico-militar que será clave para la depredación ya iniciada en América Latina.

Telma Luzzani obliga así al lector a enfrentar una problemática artificialmente ignorada, pero que es prioritaria para el desarrollo de nuestros países: la estructuración neocolonial y militarista que Estados Unidos viene organizando sistemáticamente en todo el hemisferio para asegurar su hegemonía en un siglo XXI multipolar y geopolíticamente complejo.

En uno de los pasajes del libro,  la autora señala: “(…) durante la cumbre extraordinaria de Unasur en Bariloche (…) el presidente de Venezuela Hugo Chávez leyó un documento revelador: la ‘Estrategia global en ruta’, elaborado por el Comando de Movilidad Aérea del Pentágono, a cargo del general Arthur J. Lichte. En ese documento madre, conocido en inglés como white paper, el Pentágono trazaba sus planes con miras al año 2025. 

El texto, fechado en marzo de 2009, contradice sin piedad la versión oficial que presenta la ocupación militar norteamericana como una cruzada contra la droga y el terrorismo acotada a territorio de Colombia. El documento, por el contrario, asegura que las acciones no se limitarán a operaciones antinarco ni serán sólo en la región andina sino que tendrán un ‘alcance de movilidad aérea sobre todo el continente sudamericano’”.

Luzzani también desgrana las apetencias extractivas, pero nunca expuestas del aparato militar-industrial en Sudamérica, señalando que “en el Amazonas se encuentra el 95% de las reservas de niobio, fundamental para el acero de las naves espaciales y de los misiles intercontinentales, y el 96% de las reservas de titanio y tungsteno, utilizados en la industria aeronáutica espacial y militar, además de ser rica en petróleo, gas, uranio, oro y diamantes”.

En síntesis, nos hallamos frente a un interesante trabajo sobre las amenazas encubiertas tras la expansión militarista que realiza Washington al sur de sus fronteras. Una obra didáctica que permite también al lector enlazar históricamente los diferentes mecanismos neocoloniales que ejecuta Washington en nuestras comarcas desde hace un siglo. Citemos aquí un párrafo en el que explica: “El sistema inmunológico de nuestras sociedades fue prácticamente destruido. El orden neoliberal promovió reformas constitucionales que anulaban nuestra soberanía y permitían el saqueo a nuestros recursos humanos y naturales sin ningún aparato defensivo que lo frenara. La batalla cultural fue decisiva. En ella tuvieron un papel fundamental los medios de comunicación (sobre todo los audiovisuales que, en América del Sur, llegan a todos los segmentos sociales y están controlados por grandes corporaciones) y los académicos (cuadros políticos y económicos) formados en las últimas décadas, gracias a un sistema de becas, posgrados e invitaciones, en universidades norteamericanas. Era un esquema similar al de la formación de militares en la Escuela de las Américas en el sentido de que se invertía en cuadros que en el futuro podrían llegar a ocupar los palacios de gobierno de América del Sur. Hubo varios ejemplos, desde Alejandro Toledo en Perú o Vicente Fox, exgerente de la Coca-Cola en México, hasta nuestro [de Argentina] dos veces ministro de Economía y expresidente del Banco Central durante la dictadura militar, Domingo Cavallo. 

“En el nuevo mapa de los valores neoliberales, las convicciones políticas fueron reemplazadas por el consumo y se instaló como una verdad irrefutable que un Estado ausente era lo mejor que podía pasarle a los pueblos (cuando en realidad era lo mejor que le podía pasar a los predadores)”.

Entre el valioso material reunido en Territorios vigilados se incluyen cifras exhaustivas, datos y descripciones que permiten ampliar la mirada sobre el verdadero despliegue operativo que Washington está realizando desde hace décadas.

Según Luzzani, ello ha resultado en un verdadero tejido de asentamientos militares, redes de inteligencia y puntos de control militar comandados por el Pentágono en el interior de nuestras fronteras, constituyéndose en una auténtica fuerza de ocupación militar que compromete la naturaleza misma de la soberanía de nuestros Estados.

Una realidad en extremo inquietante que es silenciada por los medios de comunicación, aliados útiles del sistema hegemónico norteamericano, en tanto beneficiarios serviles de segundo orden de ese hegemón.

Por estas razones y otras que aquí debemos omitir por limitaciones naturales del formato, el libro de Telma Luzzani, Territorios vigilados, entró a la galería de obras indispensables para comprender la realidad que acecha a las sociedades latinoamericanas, mantenidas en la ignorancia informativa y alejadas de las peligrosas nociones que comprometen su supervivencia futura.

En este sentido, Territorios vigilados cumple una función docente inigualable, profundamente comprometida con Latinoamérica. Una obra que no sólo resulta erudita y por tanto de consulta obligada, sino también de enorme proyección estratégica y reflexiva  para avanzar hacia esquemas liberados de toda hegemonía.