Bolivia cimienta en tres pilares la defensa del Silala

Foto: Cambio
El presidente Evo Morales visitó el 29 de marzo de 2016 el Silala, junto con autoridades y medios de comunicación.

Fernando del Carpio

La defensa jurídica boliviana del Silala estará sustentada en un minucioso estudio científico, en la minuta de la concesión de las aguas de 1908 y en el preacuerdo asumido por Chile en 2009 para pagar por el 50% de esas aguas.

Con ello se rebatirá la demanda chilena activada en 2016 en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en procura de que el Silala sea definido como un curso de agua internacional.

La reunión de los equipos jurídicos nacional e internacional que debía efectuarse este 22 de marzo en La Haya, Holanda, se aplazó. Sin embargo, tal como indicó el canciller Fernando Huanacuni, se trabaja en el tema y se cuenta “con elementos técnicos que permitirán dar una precisión a la evaluación jurídica”. “El Silala no es netamente jurídico, tiene un carácter técnico y científico”.

Chile demandó a Bolivia por el Silala ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el 6 de junio de 2016, presentó su memoria el 3 de julio de 2017 y Bolivia hasta el 3 de julio de este 2018 debe entregar su contramemoria, en la que además debe incorporar su demanda reconvencional (contrademanda).

Sólidos argumentos

Andrés Guzmán Escobari, economista y diplomático, autor del libro Un mar de promesas incumplidas, considera que Bolivia tiene sólidos argumentos en la parte histórica y en las tratativas bilaterales.

En ese contexto, cita la concesión otorgada en 1908 a una empresa chilena para que use las aguas en las locomotoras del ferrocarril, pero que años después le dio uso comercial y sin pago alguno al concesionario. 

La docente en Derecho Internacional Diana Borreli comparte ese criterio. Afirma que la posición boliviana está marcada por una serie de estudios técnicos y científicos que datan de hace años, entre ellos el realizado en 1996 a través del Colegio de Abogados de La Paz, que hizo conocer el texto de la minuta de la concesión de 1908 a la empresa Antofagasta & Bolivia Railway Company. Con ese permiso, la compañía llevó el agua hasta Antofagasta.

Afirmó que los estudios que ella conoce revelan que dichas aguas corresponden a bofedales que se encuentran en territorio boliviano y no tiene la característica internacional.

“¿Por qué Chile tuvo que canalizar si era un río? No tenía razón para efectuar esas obras”, sostuvo la estudiosa.

El vicerrector de la Universidad Tomás Frías, Pedro López, sustenta esa tesis.

Señala que en el cantón Quetena, provincia Sur Lípez del departamento de Potosí, donde nace el Silala, se realizaron estudios basados en un mapeo estructural de los manantiales que se completó con un balance hídrico para medir el caudal de agua.

Además, se efectuaron mediciones hídricas a una profundidad de 90 metros para determinar la formación del acuífero (formación geológica que permite que el agua se almacene y emerja), y de acuerdo con estudios en campo se evidenció la construcción de canales subterráneos para transportar el agua a territorio chileno.

El hidrólogo Rafael Cortez, en una entrevista que concedió a Democracia Directa y publicada el 8 de junio de 2016, afirmó que producto de las canalizaciones efectuadas en el terreno se deterioró la composición de los bofedales y están secándose, dejando el lugar sin vida.

El ingeniero Antonio Bazoberry confirmó ese criterio y señaló que dicha canalización fue autorizada en 1908 para transportar agua hacia territorio chileno y alimentar las locomotoras que servían a las empresas mineras.

Desviación artificial

En la inspección realizada por el presidente Evo Morales, en marzo de 2016, quedó plenamente demostrado que las aguas del Silala fueron desviadas artificialmente al territorio chileno.

La Agenda de 13 puntos establecida por los presidentes Evo Morales y Michelle Bachelet, en 2006, incluyó el Silala, pero no avanzó. Chile se cerró en que se trata de un río y que tiene acceso a por lo menos el 50%, posición que no acepta Bolivia, que asegura ser dueña del 100% porque el manantial nace en el cantón Quetena, provincia Sur Lípez del departamento de Potosí.

Chile y Bolivia logran acuerdos sobre río Silala y puerto de Iquique, reportó el portal Emol.com el 30 de junio de 2009.

El reporte indica que el acta firmada en La Paz por los viceministros de Exteriores de Bolivia, Hugo Fernández, y de Chile, Alberto Van Klaveren, establece que hay un “informe final” sobre “un proyecto de acuerdo inicial” sobre el Silala y que las partes “recomendaron la adopción del proyecto en una fecha próxima”. 

Contramemoria

Bolivia, explicó Guzmán, tiene que presentar la contramemoria y responder los argumentos chilenos. Está claro  que las aguas del Silala fueron utilizadas de manera unilateral por parte de Chile con fines industriales, sin el consentimiento de Bolivia.

“Es casi seguro que la Corte disponga que un ente imparcial y neutral realice un estudio para definir la naturaleza de las aguas, que es lo que justamente está en cuestión”, remarcó.

El internacionalista sostiene además que “en la contrademanda sería importante incluir el caso de los ríos Lauca y Caquena, que han sido desviados por Chile y son utilizados sin ninguna compensación, y ambos casos son más graves por la forma en la que Chile ha actuado”.