La repostulación avanza y la oposición no se resigna

Foto: Archivo
La plaza 14 de Septiembre, en la ciudad de Cochabamba, fue colmada por los movimientos sociales que se movilizaron el miércoles 21 en apoyo al Proceso de Cambio y al presidente Evo Morales.

Fernando del Carpio Z.

La conmemoración de los dos años del referéndum constitucional, el 21 de febrero (21-F), se caracterizó por multitudinarias movilizaciones en las ciudades capitales por parte de las organizaciones sociales que apoyan al Proceso de Cambio y la repostulación del presidente Evo Morales en 2019.

Ese día también se movilizó la oposición en algunas ciudades del país, como Santa Cruz, donde se sintió con mayor fuerza el paro que declaró el comité cívico, avalado por la Gobernación.

Samuel Doria Medina, Rubén Costas, Jorge Tuto Quiroga, Luis Revilla, Félix Patzi y los exdefensores del Pueblo Waldo Albarracín (rector de la UMSA) y Rolando Villena participaron de manera activa en las protestas y se pronunciaron porque se respeten los resultados del 21-F y en rechazo a la repostulación.

Evidentemente, los líderes políticos de la oposición, incluido el expresidente Carlos Mesa, estuvieron aglutinados por el 21-F, pero de manera dispersa. “Creo que el único aspecto aglutinador es el antievismo, no tienen un liderazgo claro, no tienen un proyecto alternativo de país, pero sí tienen claro que no quieren a Evo”, reconoció el sociólogo Juan Carlos Pinto Quintanilla.

Reiteró que esa posición les permite “financiar, acompañar y a pesar de las diferencias internas sostener este proceso de desestabilización”.
El también sociólogo Eduardo Paz Rada coincidió en que “un abanico de dirigentes políticos anteriores y actuales está en la campaña antielección o anticandidatura de Evo Morales”.

Entidades e ideólogos

El jefe de la bancada nacional del Movimiento Al Socialismo (MAS), diputado David Ramos Mamani, informó que tres entidades apoyan las movilizaciones contra la repostulación: Instituto Interamericano para la Democracia (IID), que dirige Carlos Sánchez Berzaín, exministro de Gonzalo Sánchez de Lozada, desde Miami; Fundación Vicente Pazos Kanki, de Samuel Doria Medina, y Nuevo Amanecer, de Oscar Ortiz, senador por Unidad Demócrata (UD) de Santa Cruz.

Todas esas entidades, según Ramos, responden a la política del imperialismo norteamericano con el objetivo de defenestrar a los gobiernos revolucionarios del continente.

“Es una política global, financian a los partidos de la derecha parapetados en los demócratas de Costas, Doria Medina, Revilla, Patzi, quienes desarrollan la estrategia del ‘tornillo sin fin’, penetrando organizaciones sociales, utilizando colectivos y plataformas ciudadanas, incluso comités cívicos”, afirmó el jefe de bancada.

También sostuvo que los opositores incurren en terrorismo mediático a través de algunos medios de comunicación y especialmente las redes sociales “para hacer ver que Bolivia es un régimen, una dictadura, un narco Estado, con una política totalitaria”. 

El diputado Ramos identificó a los analistas políticos Iván Arias, Carlos Alarcón, William Bascopé y Carlos Bohrt como los principales ideólogos de este tipo de acciones.

De esa forma considera preocupantes las afirmaciones de Iván Arias, quien dijo: “Primero debemos derrotar la dictadura castrochavista de Evo Morales”. “Entonces —dijo Ramos— el objetivo no es desarrollar una lucha dentro del ámbito democrático ni utilizar las armas de la democracia, aquí hay la intención de desestabilizar al Gobierno”.

Diferencias internas

Los últimos años —explica Paz Rada— se han sumado las llamadas plataformas ciudadanas, que se movilizan contra la decisión del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que viabiliza la repostulación no sólo del presidente Morales sino de todas las autoridades electas, la cual consideran ilegítima.

“Lo que hacen es lo que les corresponde a los opositores, intentan evitar la importante presencia de Evo Morales como candidato”, expresó. 
En opinión de Pinto, las peleas internas no han aflorado en la oposición, precisamente porque lo que más les cohesiona es la posibilidad de la confrontación, del boicot.

Sin embargo, considera que “en la estrategia que se plantean los grupos ciudadanos y vecinales no pueden resistir la tentación de treparse al coche y asumir que el proceso es fruto de ellos”.

Pinto ve complicado aglutinar a las tendencias y en esa perspectiva considera que “en algún momento Mesa se dio cuenta de que ser candidato de la diversidad lo convertiría en un monigote, por lo que hasta ahora ha desistido de esa posibilidad”.

Liderazgo indiscutible

Las movilizaciones de los sectores identificados con el Proceso de Cambio, en opinión de Paz Rada, “tuvieron su impacto en la sociedad porque cada vez es más fuerte este posicionamiento de las organizaciones sociales que se adhieren al proyecto de Evo Morales”.
Ante esta situación, no cree que prosperen las acciones destinadas a impedir que el Presidente sea el candidato del MAS-IPSP en las elecciones de 2019.

Pinto coincide con esa posición, pero refiere que es momento de pensar que estamos en una nueva etapa y de mejorar la estrategia, creo que el proceso no es una cuestión de liderazgo único, sino una estrategia de un horizonte político de conjunto.

“La idea de que Evo es el factor de unidad es irrebatible, sin embargo tenemos que construir los diversos espacios de los ministerios, diputaciones, alcaldías, que sean protagonistas y creadores de poder popular”, apuntó.

Acciones ante la CIDH no son preocupantes

La oposición cifra sus esperanzas en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para evitar la repostulación del presidente Evo Morales en las elecciones de 2019.

El vicepresidente Álvaro García Linera, que en reiteradas oportunidades se refirió al caso, dijo que el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que viabilizó una nueva candidatura de Morales, “es la máxima instancia” de resolución, “cualquier otra no está admitida en nuestra Constitución Política del Estado”.

El sociólogo Eduardo Paz Rada considera que las acciones de la oposición “no tienen ningún impacto porque es una instancia ajena, corresponde a otra jurisdicción, considero que no tratará el caso porque no es un asunto oficial presentado un Estado”.

Recordó que la repostulación es un proceso que está avanzando. “Hay un reconocimiento de que éstas son las fuerzas que están en pugna y que se presentarán en las elecciones”, dijo.

La oposición pidió a la CIDH que “resuelva con urgencia” la solicitud de medida cautelar contra la repostulación del Presidente.

El jefe de la bancada nacional del MAS, David Ramos, resta importancia a estas acciones porque es una instancia que no tiene competencia, ya que éste es un asunto que compete a los bolivianos.

En lugar de eso, Ramos afirmó que se debe trabajar en avanzar con la Agenda de 13 pilares, un programa de gobierno destinado a satisfacer las necesidades más urgentes de la mayoría del pueblo boliviano. “La Agenda 2025, año del Bicentenario de Bolivia, es la consolidación del Proceso de Cambio y es importante trabajar sin pausa en esa perspectiva”, expresó.

Oposición está atenta a jóvenes

El diputado de la opositora Unidad Demócrata (UD) Wilson Santamaría refiere que como parte de la ciudadanía se sumaron a las protestas para exigir que se respeten los resultados del 21F.

“No somos una fuerza que impulsa a la subversión o al desconocimiento del estado de derecho, somos gente que cumple la ley y que se hace parte del descontento generalizado del pueblo boliviano”, aseveró.

Santamaría, que milita en Unidad Nacional (UN), liderado por Samuel Doria Medina, manifestó que están empeñados en vencer el desafío de construir una alternativa de unidad. “Si la oposición va fragmentada, ayuda para que el Gobierno tenga mayoría, no dos tercios, que nos haga retornar un poco a 2006, a 2008, que son tiempos de confrontación, de enfrentamiento en el Legislativo”.

Considera que es importante prestar atención a los jóvenes, ya que en 2019, según proyecciones del INE, el 29,8% de la población será de entre 18 y 29 años, por lo que alrededor del 40% del padrón será gente joven, un segmento decisivo en la votación.