Chile frustró tratativas por el mar porque no tenía voluntad política

Foto: Cambio
La ciudad boliviana de Antofagasta, en 1875.

Fernando del Carpio Z.

A la falta de voluntad política, sobre todo de los sucesivos gobiernos chilenos, se atribuye el fracaso de las negociaciones para lograr una salida soberana al mar para Bolivia. 

“La verdad es que históricamente nunca hubo voluntad política real por parte de Chile, luego hubo una voluntad política evasiva por parte de Perú que no ha sido viabilizadora”, advirtió el abogado y excanciller Javier Murillo de la Rocha.

Sin embargo, refiere que también influye el hecho de que “nosotros (los bolivianos) nunca hemos logrado una base de consenso amplia sobre las características, las condiciones, las dimensiones de los eventuales costos de la solución, entonces como no se juntaron esos tres factores, históricamente no se construyó una base sólida de acuerdo”. 

El excanciller y diplomático Agustín Saavedra Weise reconoce que este caso es bilateral, pero si hemos llegado a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) es porque en varias ocasiones Chile ha hecho ofrecimientos formales para buscar una solución, pero no los cumplió. 

Para Karen Longaric, doctora en política internacional, la falta de voluntad de Chile hizo que no se llegue a acuerdos, y considera que “las negociaciones que alcanzaron un mayor avance fueron indudablemente realizadas el año 1975, en el denominado Abrazo de Charaña”. 

Negociaciones

A juicio de Murillo son dos las negociaciones más importantes que hubo para resolver el problema marítimo boliviano, la de 1950 y la de 1975, “no encuentro otras en el siglo 20”.

En junio de 1950, el embajador boliviano, Alberto Ostria Gutiérrez, y el canciller chileno, Horacio Walker Larraín, intercambiaron dos notas en las que —refiere El libro del mar— “se acuerda negociar la salida soberana de Bolivia al océano Pacífico sin compensación territorial”. 

Las notas establecían que se entraría en una negociación directa destinada “a buscar la fórmula que haga posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al océano Pacífico, y a Chile obtener las compensaciones que no tengan carácter territorial y que consulten efectivamente sus intereses”. 

El presidente chileno, Gabriel González Videla, declaró que el acceso se haría a cambio del uso de las aguas del lago Titicaca, pero Bolivia aclaró públicamente que nunca comprometió las aguas del Lago Sagrado, por lo que las negociaciones no avanzaron. 

Once años después, Chile, a través de su embajador en La Paz, Manuel Trucco, presentó un memorándum para retomar la negociación de 1950, pero al año siguiente, 1962, desvía de manera unilateral las aguas del río Lauca, lo que ocasiona la ruptura de las negociaciones diplomáticas. Años después, el 8 de febrero de 1975, los dictadores Hugo Banzer y Augusto Pinochet firman en Charaña una declaración que incluía una solución a la mediterraneidad de Bolivia y el intercambio de embajadores. 

Tres años después, el 17 de marzo de 1978, ante el fracaso de la negociación, Banzer decide la ruptura de relaciones diplomáticas con el vecino país.

61 soluciones 

Ante este panorama, Murillo estima que Chile tiene que abrir el cauce y ser consecuente con todos los ofrecimientos que hizo con el pasar de los años para lograr un acuerdo que permita el acceso soberano de Bolivia al océano Pacífico. 

Saavedra Weise, quien dijo que Bolivia se vio obligada por la fuerza de las armas a firmar el Tratado de 1904, subrayó que nunca renunció a tener una salida al mar y recibió propuestas de Chile para resolver el problema marítimo. 

Reconoce que la negociación de Charaña quizá fue lo más cercano desde el punto de vista de intercambio de documentos, pero como Chile no cumplió ninguno de los varios ofrecimientos es que estamos en La Haya (sede de la CIJ).

Bolivia quiere recuperar su cualidad marítima “por medios pacíficos, de negociación, no sólo porque militarmente es más débil que Chile, sino porque tenemos esa vocación, y es un anhelo compartido por la comunidad internacional”. 

Lo paradójico para Saavedra es que Chile es uno de los países con costa más extenso del mundo, tiene más de 9.000 kilómetros de costa de acuerdo con la presidenta Michelle Bachelet y “no es capaz de darle a Bolivia, mediante acuerdos mutuamente convenientes y que se puedan negociar, un corredor, una salida al mar. 

Consultas a Perú 

Perú, tal como lo reconoce el excanciller Murillo, siempre mantuvo una política evasiva y nada viabilizadora en relación con la demanda marítima, más aún si involucra a territorio que fue peruano, como el caso de Arica. 

Bolivia y Perú fueron aliados en la Guerra del Pacífico, que fue declarada después de que Chile ocupó militarmente el puerto boliviano de Antofagasta, el 14 de febrero de 1879. 

El Tratado de Lima, suscrito en 1929 por Perú y Chile, establece que “no se puede ceder a una tercera potencia (Bolivia) todo o parte de esos territorios”. Al respecto, Saavedra Weise dijo que Chile considera que Perú tendría que decir sí o no, y para Perú se trata de negociar un acuerdo previo con el fin de ceder. 

“El momento en que más nos acercamos a una negociación formal fue en el marco de la negociación de Charaña, cuando Perú presentó su respuesta y Chile declinó, y todo terminó en una nueva ruptura de relaciones en marzo de 1978”.

Después —refiere Saavedra Weise— está la Agenda de 13 Puntos acordada por los presidentes Evo Morales y Michelle Bachelet en 2006, cuando “había una luz de esperanza que se truncó, por lo que hay una serie de luces y sombras a lo largo de casi 140 años que llevamos de injusticia”. También pide no olvidar que el presidente Domingo Santa María, en 1879, hablaba de un puerto propio para Bolivia.

Para Zamora urge apoyo internacional 

La negociación de Charaña, en 1975, y la demanda presentada contra Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el 24 de abril de 2013,  son las más importantes para solucionar el problema marítimo, opinó el senador Víctor Hugo Zamora Castedo, presidente de la Comisión de Política Internacional. 

El senador del opositor Partido Demócrata Cristiano (PDC) considera que la demanda va por buen camino, del 19 al 28 de marzo se realizarán los alegatos orales y hasta antes de fin de año la CIJ dictaría su fallo. Por esa razón, Zamora considera que Bolivia debe generar una política internacional más inclusiva porque la negociación se realizará dialogando con Chile y para eso se necesita el apoyo de los países de la región y del mundo.

Chile siempre tuvo una posición ambivalente

Hay varios factores que determinaron el fracaso de las negociaciones en la historia, el que más se repite es sin duda la falta de voluntad política de Chile, en opinión de  Andrés Guzmán Cusicanqui, economista y diplomático.

“Lo que pasa es que siempre mostró apertura al diálogo, pero nunca para solucionar el problema. Por otros intereses ofrece a Bolivia negociar el caso del mar, pero no con la verdadera intención de resolver, sino de distraer la atención de otros asuntos importantes”, dijo.

Para Guzmán, esa situación se dio en 1975, cuando el general Augusto Pinochet, para neutralizar una posible alianza de sus tres vecinos (Argentina, Perú y Bolivia), propuso la negociación de Charaña al Gral. Hugo Banzer. En 1950 también para resolver el problema de la escasez de agua en el norte de Chile y años después decidió el desvío unilateral de las aguas del río Lauca.

Guzmán no cree que el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) cambie la postura ambivalente de Chile porque lo que determinan las actitudes de los Estados son los intereses, por lo que mientras “no se consideren los intereses de Chile, y en eso tiene mucho que ver lo que vaya a hacer Bolivia, nunca se resolverá el problema. Se trata de ofrecer y proponer un acuerdo en el que ambos países salgan beneficiados”, añadió.
 

Contexto

  • El 14 de febrero de 1879, Chile invadió el puerto boliviano de Antofagasta.
  • El 20 de octubre de 1904, bajo presión, Bolivia firma con Chile el Tratado de Paz y Amistad.
  • El 1 y 20 de junio de 1950, ambos países intercambian dos notas en las que se acuerda negociar la salida soberana de Bolivia al océano Pacífico.
  • El 10 de julio de 1961, Chile presenta a Bolivia un memorándum reafirmando el acuerdo asumido en 1950 para negociar la salida soberana al mar.
  • En 1962, Bolivia responde aceptando iniciar las negociaciones, y Chile desvía de manera unilateral las aguas del río Lauca.
  • Esa decisión ocasiona la suspensión de las relaciones diplomáticas entre los dos países.
  • El 8 de febrero de 1975, Banzer y Pinochet firman en Charaña una declaración conjunta que incluía una solución a la mediterraneidad de Bolivia y el intercambio de embajadores.
  • El 17 de marzo de 1978, ante el fracaso de la negociación, el gobierno de Banzer decidió la ruptura de las relaciones diplomáticas con Chile.
  • El 24 de abril de 2013, Bolivia presentó la demanda  contra Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

*Fuente El libro del mar