La historia en el cine

Eugenia

Claudio Sánchez *

Pasó la última semana de clases. Se terminó el módulo que llevaba por título ‘La historia de Bolivia en el cine’, dictado durante dos meses como parte del pénsum de la Escuela Andina de Cinematografía, bajo la dirección de Jorge Sanjinés. “Un final frente al espejo de nuestra historia”, tal vez ése sería un mejor título para esta última nota sobre lo que fue esta experiencia.
Martes 24 de abril. Más allá de las dos grandes tendencias del cine boliviano de las décadas del 70 y 80, en las que se ubican el ‘cine urgente’ y el ‘cine posible’, que pueden identificarse también en función de sus realizadores, en el primer caso encabezado por Sanjinés y el segundo por Antonio Eguino. Además de estas dos grandes expresiones del cine de la época, existe una corriente (a contracorriente) formada por los jóvenes de aquellos años, en este caso particular residentes de Sopocachi, que en las disciplinas artísticas encontraron formas auténticas de expresar sus anhelos. Ya en los años 2000, uno de los integrantes de este grupo, el cineasta, poeta y pintor Diego Torres editó un libro y un DVD intitulados Los años ácidos, en los que se recupera la memoria de esta experiencia, la cual también significa un aporte al cine nacional.
Jueves 26 de abril. Hace pocos días Martín Boulocq estrenó Eugenia. Es sobre esta película que se hace la última evaluación del curso y que permite poner en práctica lo que se pudo ‘aprender’ durante este tiempo. El ejercicio de análisis, en esta ocasión, exige salir del espacio de confort para ver en Eugenia más allá de esta comodidad de creer que se está frente a una película sobre las relaciones de género, como se ha insistido en mencionar. Boulocq ha hecho algo más que hablar de una mujer, habla de un país que insiste en buscar su origen, que se enfrente a sí mismo con un pasado que parece adormecido en el recuerdo de algún luchador social que insiste con el discurso, pero que en la práctica ya se ha acomodado en reducto ‘pequebu’ del cual no sale ya ni siquiera para conversar con su hija. Eugenia es el mejor espejo de la sociedad boliviana de hoy, quizás por eso sea tan incómodo verla más allá de su reflexión —obvia— sobre una mujer. 

* Crítico de cine