Fuego de cenizas dormido III

De la obra Botellas de náufrago, el autor comparte algunas de sus creaciones. Carmona tiene una amplia producción literaria y ejerce la docencia.

Julio Carmona* 
Escritor peruano


Tiro la botella al mar, 
Náufrago de tu cariño, 
Y me pongo como un niño 
A jugar y a esperar… 


Todo sea por las buenas 
En el amor: nadie obliga; 
Pero la guerra sí ordena 
Muerte a la fuerza enemiga. 


Para morir necesitas 
Un corazón traicionero, 
Como requiere el obrero 
De un matón capitalista. 


Hasta en la lucha social
 Lo que une es el sentimiento, 
Sin éste, cualquier intento 
Sólo es instinto animal.
 

Pedir se hace desde niño 
Y no es mendicidad: 
Se da y se pide cariño 
Con orgullo y dignidad.


El ser incondicional 
Rebaja al ser humano; 
Para hacer bien y ser sano 
Hay que ser condicional.
 

El pueblo es más que la patria 
Pues sin él la patria es nada: 
Lo que la hace necesaria 
Es que del pueblo es el alma. 


Primero fueron obreros 
Y después los comunistas, 
Pero después en la lista 
Puedes ir tú… Y no lo quiero. 


Para que tú hables conmigo 
Yo debo mirar al cielo, 
Y para yo hablar contigo 
Tú debes mirar al suelo. 

10
 Podría hacer con la vida 
Una sola maldición, 
Si no fuera porque anida
 Alegría en su corazón. 

11
Ellos se fueron cantando:
“Adiós, pueblo de Ayacucho”,
Pero volverán luchando:
Ya sus protestas escucho.

12
Mi corazón se ha incendiado
Con el despertar del pueblo,
Como parte de él me siento:
También estoy indignado.

13
Que el mundo se va a acabar
La gente dice temer…
Y yo, a orillas del amar:
“Hay que ver para creer”.

14
Otra vez despertó el día
Dándole duro a la noche
Y yo sigo haciéndole “ole”
A caprichos de la vida.

15
Dos flores son dos amores
Que quieren hacerse uno
Mas como “uno es ninguno”
Dos amores son dos flores.

16
Prisionero de tus ojos,
No quiero salir de ahí,
Pues cuando más estoy solo
Más estoy lleno de ti.