Los misterios que se hallan bajo las aguas del Titicaca

Cooperación Técnica Belga (CTB)

Con el apoyo de la Unesco se proyecta la creación de un museo subacuático que permita conocer la ciudad sumergida y compartir los hallazgos encontrados.

Jackeline Rojas Heredia

Desde los confines de la memoria y por muchos años se habló de los secretos escondidos en las aguas del lago Titicaca, compartido por Bolivia y Perú. 
Situado a 3.809 metros sobre el nivel del mar, en la actualidad es una fuente de conocimiento incalculable. Los hallazgos recientes y futuros develarán las características de cómo fueron las civilizaciones antiguas, preincaicas, más antiguas quizá a la tiwanakota.
El velo del misterio empezó a ser corrido por el arqueólogo belga Christopher Delaure, quien durante su visita a los municipios paceños cercanos al lago escuchó relatos que despertaron su curiosidad, por lo que inició su trabajo de tesis doctoral con la información lograda en el lago. Parte de esa historia y los primeros hallazgos descubiertos durante las exploraciones subacuáticas en el arrecife de Khoa son revelados en el documental realizado por la empresa cinematográfica francesa Panoramique Terre Productions, bajo la dirección de Frederic Cordier.
Productor y director de cine que previamente al proyecto del lago ya había visitado varios lugares de Bolivia y trabajado en otras producciones, una referida a la cultura de los kallawayas, Cordier acompañó la investigación de Delaure y de su equipo con sus propios recursos con la esperanza de registrar una de las revelaciones más importantes sobre existencias pasadas.
Delaure inició sus investigaciones con el apoyo de la Cooperación Técnica Belga (CTB), que a su vez gestionó un convenio entre el Estado Plurinacional de Bolivia y el Reino de Bélgica (2014), además de conseguir los permisos y apoyo del Ministerio de Culturas y Turismo y de la Armada Boliviana.
Antes, el equipo multidisciplinario, integrado por profesionales bolivianos y extranjeros, bajo coordinación de Delaure, solicitó otro permiso a las poblaciones que habitan en los municipios cercanos al lago y realizó también ofrendas a la Pachamama y al lago. 
Posteriormente, el equipo de buceadores arqueólogos inició la exploración. Más que los recursos financieros, el motor para los involucrados fue el ansia de conocimiento, la atracción por lo desconocido que aún se busca develar.
El denominado ‘Proyecto de identificación, registro y valoración del patrimonio cultural en la cuenca del lago Titicaca’  fue ampliado por la cooperación belga y los técnicos del Ministerio, pero también se integró a los 13 municipios que se sitúan en sus orillas, se implementaron programas para desarrollar el turismo, leyes municipales con ese afán y sobre todo emprendimientos que mejoren la economía de las mujeres. Los municipios con los que se trabajó y con los que se coordinan acciones son Copacabana, Escoma, Guaqui, Pucarani, Santiago de Huata, San Pedro de Tiquina, Ancoraimes, Batallas, Puerto Carabuco, Puerto Acosta, Tito Yupanqui, Tiwanaku y Puerto Pérez.

El documental
Los secretos subacuáticos del lago Titicaca es el nombre de la producción francesa que presenta subtítulos en español para ser compartida en Bolivia. En la actualidad se proyecta en cada uno de los municipios que integran el proyecto, lo aprecian desde niños, estudiantes hasta familias.
Cordier menciona al inicio del documental el origen del nombre del lago Titikhar’ka o Titijaya, que en lengua nativa quiere decir puma de piedra, hace una breve referencia a la leyenda de los pumas ahogados en sus aguas. Luego comparte las características del lugar y calcula que el lago tiene una profundidad de 280 metros, algo que el hombre no alcanzó.
“Una inmersión a 10 metros de profundidad en el lago equivale a 15 metros o más de inmersión en medio marino”, comparó.
El proyecto también facilitó la capacitación de bolivianos en el buceo arqueológico, destacándose cuatro mujeres, quienes seguramente protagonizarán mayores hallazgos futuros. Sin embargo, la actividad involucra un alto riesgo, ya que para bucear en el lago se debe tomar en cuenta que la recuperación del aire es más difícil a causa de la menor presión atmosférica y la compresión del oxígeno.

El rompecabezas
Een el arrecife de Khoa, sitio sagrado, huaca o wuaca para el mundo andino, se hallaron los primeros objetos, como huesos, cerámica, mandíbulas de llamas, trozos y tallados que posteriormente completaron uno de los incensarios ceremoniales que se calcula fueron usados por los tiwanakotas. Entre los primeros elementos situados en una extensión aproximada de 2.400 metros cuadrados que se cree tiene el yacimiento de Khoa está un ancla de piedra. 
Los equipos para la succión de sedimentos, la cuadrícula de iluminación y otros son utilizados con el mayor cuidado posible, además de que todas las zonas o lugares donde se localizan las piezas son registradas con una máquina fotográfica especial para usarla bajo el agua.
El arqueólogo boliviano Marcial Medina explica las características ceremoniales que poseían las civilizaciones antiguas, su fe y su sacrificio para caminar distancias largas con el fin de llevar ofrendas para los seres superiores (dioses). Cada pieza encontrada pasa por un proceso cuidadoso de limpieza, es catalogada y posteriormente estudiada por los expertos.
El hallazgo de una cabeza de puma intacta sorprende al grupo de investigadores, quienes posteriormente completan las piezas y arman un incensario que creen es tiwanakota. Delaure explica que los  felinos son los animales asociados al inframundo, el nexo entre lo terrenal y lo incorpóreo. Los estudios sobre la data de los objetos revela que podrían tener entre 1.500 y 2.000 años de antigüedad.
Con el tiempo se sumaron los hallazgos, ya no sólo fueron huesos y trozos de cerámica, sino objetos de oro que además poseen grabados y figuras. 
“Son como las lágrimas del sol, incisiones refinadas, la iconografía  no es de Tiwanaku es de una cultura pretiwanakota”, explicó Delaure en varias entrevistas y lo repite en medio de la producción del documental. El arqueólogo hace referencia a la civilización yayamama, aseveró que se necesita más tiempo para estudiar cada elemento, pero dijo que en el lago se tiene una perennidad cultural, y recordó que hay casi 2.000 años de diferencia entre los períodos formativo e inca. En esa primera etapa en el arrecife de Khoa se localizaron 2.000 objetos en sólo un mes de exploración.
Actualmente existen más de 10 mil piezas halladas, catalogadas y conservadas.
La iniciativa prevé que los objetos queden en museos habilitados en cada uno de los municipios bajo estrictas medidas de seguridad.
Cada uno de los municipios trabajó en leyes autónomas que les posibilite administrar su riqueza patrimonial, a la vez que se trabajó en potenciar el turismo comunitario, capacitar a los pobladores en mejorar los servicios y la atención.
Las investigaciones de Christopher Delaure continuaron y como resultado se confirmó la existencia de una ciudad sumergida en la zona de Ojelaya, las pruebas revelan estructuras, un posible templo y permiten tanto a los investigadores como a la población soñar con ese pasado que permitió la existencia de civilizaciones quizá más desarrolladas a las que actualmente pertenecemos.
Frederic Cordier, director de Panoramique Terre Productions, encamina su labor de llevar adelante una producción fílmica, una historia ficticia, un largometraje que involucre a personajes que habitaron el lago. Quizá se revivan aquellas leyendas sobre los hijos del sol. Como sea, los misterios del Titicaca son una permanente invitación a descifrar los enigmas que rodean su existencia, que a su vez están ligados a la existencia de un país enriquecido por la interacción pluricultural.