EEUU desata ola golpista y va contra bloques de integración

La V Cumbre de la Celac se celebró en enero de 2017.
Foto: Archivo

Juan F. Cori Charca / Cambio

Ante el evidente declive de su poder e influencia, Estados Unidos desató una ola de escarmiento contra los países latinoamericanos, apela a los golpes y apunta a afectar los bloques de integración creados en América Latina.

La afirmación corresponde al embajador de Bolivia en Cuba y exministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana, quien realizó un diagnóstico del cambio de correlación de fuerzas a escala global que él denomina “un movimiento tectónico geopolíticamente hablando”.

“Lo que Estados Unidos hace en América Latina es desarrollar una ola golpista que tiene varias aristas para tratar de sepultar este ciclo progresista y bloquear el desarrollo que estamos viendo en la región con políticas internacionales mucho más autónomas, pero fundamentalmente está tratando de frenar estas conciencias que tienen los pueblos por su unidad e integración”, sostuvo.

Manifestó que el ciclo de la hegemonía del capitalismo global, cuyo mayor protagonista es Estados Unidos, entró a un agotamiento y a un escenario donde emergen nuevas potencias con influencia global, como China, India y Rusia.

Ante ello, Estados Unidos apela a su potencial armamentista para intervenir determinados países y lograr el dominio sobre los recursos naturales, como el gas, petróleo y minería, aunque ello conlleve “quebrar las normas de la convivencia consagradas por las Naciones Unidas”.

Quintana dijo a la radio estatal Patria Nueva que esta estrategia se siente a escala global y que América Latina no está exenta de su impacto.
Sostuvo que en los últimos 12 años, el continente se levantó y consolidó su autonomía, y, en consecuencia, afectó de una “manera durísima a Estados Unidos”, pues consideraba a la región su patio trasero.

En ese camino se consolidaron los mecanismos de integración, como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Alianza para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), entre otros bloques.

Añadió que estos bloques de integración se constituyeron en una “gran amenaza” porque le impidieron a Washington “hacerse de los recursos naturales, porque le priva de intervenir sobre los recursos naturales y de ejercer este su mandato imperial”.

Por ello, dijo Quintana, Estados Unidos impulsó una “política de escarmiento”, que pasó de los golpes de Estados abiertos como el registrado en Honduras contra Manuel Zelaya (2009) y en Paraguay a Fernando Lugo (2012), a los golpes judiciales-mediáticos que afectaron a Dilma Rousseff y al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Pero además, la estrategia apunta a eclipsar los cambios logrados en estos más de 12 años en la región y en algunos casos, como en Argentina, a revertirlos y anularlos y “reposicionar la idea de que solamente podemos avanzar con Estados Unidos y no a partir de estos nuevos modelos de gestión y grandes proyectos de emancipación económica y social”.

En ese contexto es que se conoce la decisión de Argentina, Colombia, Chile, Brasil, Paraguay y Perú de suspender su participación en la Unasur.

Frente a ese ataque de Estados Unidos, Quintana tomó las palabras del presidente Evo Morales e instó a los pueblos y a las organizaciones sociales  a “fortalecerse políticamente para reencauzar nuevamente esta gran fuerza, esta gran vitalidad, esta energía popular para seguir beneficiándose”.

“El pueblo que se gobierna tiene prácticamente el futuro asegurado, el pueblo que es gobernado por gobiernos extranjeros, por potencias extranjeras, está condenado al servilismo y a la colonización”, advirtió.