[Opinión] Alianza público-privada encara la producción de etanol

Willy Franz Acarapi Sullca

Con la firma del convenio suscrito el 8 de marzo, entre el Gobierno y los empresarios de Santa Cruz, el sector privado se comprometió a invertir $us 1.600 millones en el ambicioso proyecto de producción de etanol, combustible considerado amigable con el medioambiente porque utiliza el alcohol anhidro, extraído de los cultivos de caña, que mezclado con la gasolina le otorga a ésta un mayor octanaje o potencia que mejora el rendimiento del motor de los vehículos, entre otras cualidades.

Tanto el Gobierno como el sector privado no se equivocan al mencionar que el proyecto tendrá un efecto múltiple porque no sólo diversificará la oferta de combustible de calidad en el país, sino, a través de la cuantiosa inversión, se generarán entre 27 mil y 30 mil nuevas fuentes de empleo como mínimo hasta 2025. También se duplicarán los cultivos de caña de azúcar de 145.000 a 330.000 hectáreas en 10 años, ampliará la capacidad industrial de los ingenios, reducirá la emisión de gases contaminantes del medioambiente (CO2-dióxido de carbono) y hasta aportará, a través del potenciamiento del sector agrícola, al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional en 0,9% anual.

Otro hecho importante que también debe ser considerado son las previsiones que la estatal YPFB asume con antelación para garantizar la oferta de combustible al parque automotor boliviano, que cada año registra un significativo crecimiento de entre 5% y 8%. Según las proyecciones de la petrolera, se estima que el número de vehículos que circulan en el país pasará de 1,7 millones en la actualidad a unos 2,5 millones de unidades para 2025. Para esto y en el marco del proyecto de etanol, YPFB tiene programado invertir $us 5 millones en la readecuación de las plantas de almacenamiento, de las estaciones de servicio, entre otras infraestructuras.