Taller de poesía comienza a cosechar su siembra literaria

“Una experiencia de humildad, en el oficio en la artesanía de la palabra que es la poesía”. Gabriel Chávez entre dos de los nuevos autores.
Carlos Barrios

 

Javier Prado  / Cambio

El taller Llamarada Verde, dirigido por el poeta y periodista Gabriel Chávez Casazola, presentó el viernes los cinco libros de la primera colección, galardonados con el Premio Nacional de Escritores Nóveles en Poesía, en diciembre de 2017.

“La poesía puede tocar al ser humano, no habla de las cosas esenciales, tal vez no ofrece respuestas, pero nos ayuda a formular preguntas sobre la vida, la muerte, el dolor, el amor y la existencia. Yo creo que en Bolivia tenemos una poesía de buena calidad, tenemos tradición y vitalidad, por eso debemos leer a nuestros poetas”, dijo Chávez, que comienza a cosechar la siembra literaria de los últimos cuatro años

Los libros son Luminiscencia, de Meilssa Sauma; Llave de agua, de Amilkar Jaldín Rojas; La casa que nos habita, de Marcia Mendieta Estenssoro, De la transformación en pájaros, de Daniela Ayoroa y Acústica turquesa, de Nicole Vera Comboni. Después del evento, el poeta chuquisaqueño que reside en Santa Cruz y siempre que puede trabaja en La Paz respondió a las inquietudes de Cambio. 

¿Cómo fue la experiencia?
Presentamos cinco libros de poesía, que es la primera entrega de la colección Llamarada Verde, un sello nuevo que está formado para autores emergentes, nuevos poetas, en este caso son cinco cruceños que viven en Santa Cruz, donde yo resido.

Hemos estado trabajando con ellos varios años, inicialmente en el diplomado de escritura creativa que tiene la Universidad Privada de Santa Cruz (UPSA), creado por la narradora Magela Baudoin, donde yo doy clases de poesía.

Hace cuatro años, un grupo de estudiantes del diplomado que quisieron continuar con su carrera me propusieron hacer un taller, que justo se llama Llamarada Verde; ahora da su primer resultado: se trata de los cinco libros que ellos han escrito como integrantes de la primera camada del taller durante estos cuatro años.

Es una experiencia enriquecedora del taller porque hacemos lecturas de autores internacionales y de poetas bolivianos,  analizamos sus textos, pero también ellos producen muchos textos y los vemos en conjunto, entonces es una experiencia muy sana también.

Yo diría incluso de humildad, en el oficio en la artesanía de la palabra que es la poesía, aprender uno a escuchar a los otros, considerar la mirada de los otros, dialogar al final del texto. De todas maneras siempre tiene la última palabra cada autor para corregir o no lo que los otros le aconsejan, hacer modificaciones.

Es una experiencia colectiva muy interesante que equilibra también lo individual, porque hay una dimensión en la poesía que es individual; finalmente ellos escriben en soledad y cada  quien tiene su propio libro.

Pero hemos estado hermanados por la colección con ellos, son autores además de distintas generaciones, porque uno piensa en nuevos poetas o poetas emergentes donde hay gente joven nacida en los años 90, como Melissa Sauma, que ganó con el libro Luminiscencia el Premio Nacional Noveles Escritores de la Cámara del Libro de Santa Cruz el año pasado; Amilkar Jaldín, que ganó la mención de honor (él ya era un cuentista, pero ahora se ha dedicado  a la poesía y es de otra etapa), Daniela Ayoroa, abogada de mediana edad que también se ha dedicado a la poesía; una pintora, Nicole Vera, y Amilkar Jaldín, que se han dedicado a la poesía.

Entonces, el taller ha llegado a distintas generaciones y creo que forma parte de este movimiento literario que hay en Santa Cruz, donde se ha logrado generar uno con una dinámica muy interesante y creativa.

¿Hay bastante movimiento literario en Santa Cruz?
Este año se cumplen varios aniversarios en Santa Cruz: cinco años de la Semana Internacional de la Poesía, que organiza la poeta Paura Rodríguez, que también va a presentar en La Paz, este  martes 27 de febrero, su libro premiado en España.

Luego cumple cinco años el Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de los Anillos, que se hace en la Feria del Libro. Han cumplido otros cinco años las Lecturas de Poesía en la Plaza Callejas, que hace el poeta Óscar Gutiérrez. Entonces varias iniciativas. Ha sido un tiempo de siembra y creo que ahora estamos empezando a recoger las primeras cosechas.

¿Qué planes para el futuro?
Continuar adelante con el taller, nosotros vamos a seguir trabajando el taller con ellos,  porque han querido proseguir  mas allá de esta primera publicación; ya están trabajando en otros poemas, pero también hay bastantes personas que me han pedido hacer una nueva camada. Seguramente vamos a hacer una segunda generación este año de Llamarada Verde.

Aparte, doy talleres puntuales en la Librería Trapecio. Continúa también el postítulo UPSA de escritura creativa, y yo con mi propio trabajo literario siempre. Está bien trabajar literatura con los compañeros, pero también esto se hace a  partir de la propia obra.

¿Algún plan en la ciudad de La Paz?
Sí, como ahora en este movimiento que tenemos de escritor en Santa Cruz, este martes que es 27 de febrero presentamos en Plural el libro Pequeñas Mudanzas, edición boliviana, y ya salió la edición española que fue premiada en Salamanca, y salió también una edición colombiana de este libro de Paura Rodríguez.

En lo inmediato, este 28 de febrero en el Museo Nacional de Arte, con el patrocinio de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia vamos a estar presentando la revista Lancia, que es patrocinada por Alianza Francesa; es el segundo número de una revista de literatura, además es una revista libro de 280 páginas que aparece de forma anual.

También en Plural se va a publicar un libro mío Multiplicación del Sol, que se edita en Chile, Colombia, y espero presentarlo a medio año, junto con algunos libros de poetas internacionales. Yo dirijo para Plural una colección de poetas internacionales que se llama Agua Ardiente y esperamos tener este año unos tres títulos de poetas de otros países.

¿Alguna invitación?
Simplemente invitar a los lectores a visitar la poesía, a veces hay la idea de que la poesía es un género muy complicado, muy distante, tal vez a veces los poetas lo hemos complicado, la hemos alejado de los lectores, pero la poesía más que un género literario es una forma de ver, de habitar el mundo, de ver la vida y creo que las personas pueden encontrarse a sí mismas, de alguna manera pensar, reflexionar la poesía puede tocar al ser humano, nos habla de las cosas esenciales, tal vez no ofrece respuestas, pero nos ayuda a formularnos preguntas esenciales sobre la vida, la muerte, el dolor, el amor, la existencia, y yo creo que en Bolivia tenemos una poesía de muy buena calidad, tenemos tradición y vitalidad en la poesía boliviana, y creo sobre todo que debemos leer a nuestros poetas.