Jisk’a Anata fortalece la integración de los paceños

No videntes bailan con Araceli Zubieta (Salay Bolivia), Amiga Soacof 2018.
Foto: Jorge Mamani

Diego Ponce de León M. / Cambio

Unas 67 comparsas folklóricas participaron ayer en la XXIV versión del Jisk’a Anata. La población paceña disfrutó de música y baile durante más de 10 horas y demostró su compañerismo ciudadano entre sí.

“El Jisk’a Anata es una de las entradas folklóricas más destacadas del país porque se incluye a varios sectores sociales, como personas con capacidades diferentes, de la tercera edad y niños en un solo festejo. Ése es un capítulo importante para esta fiesta porque demuestra las cualidades de los paceños”, dijo Juan Carlos Tapia, presidente de la Sociedad Andina de Conjuntos Folklóricos del Jisk’a Anata.

La entrada autóctona comenzó después de las 11.00 (hora programada para el inicio), pero transcurrió de forma normal.

La extensión del trayecto tuvo cerca de 2,5 kilómetros. Inició en la Av. Montes, bajó por las avenidas Mariscal Santa Cruz, Camacho, Simón Bolívar y continuó hasta el estadio Hernando Siles, en Miraflores.

Tapia indicó que este año participaron entre siete mil y 10 mil bailarines en 67 agrupaciones folklóricas que mostraron más de 30 especialidades de danza, entre  autóctona y estilizada, y valoró que en esta nueva versión la organización fue más ordenada y se notó la energía, goce y satisfacción de la población paceña.

“Una de las cosas que me emocionó fue cuando una señora mayor vino y me dijo: ‘Es la única oportunidad en que puedo bailar en la calle sin que me importe lo que diga la gente’. Son cosas que a uno le dan más fuerza para seguir trabajando”, opinó.

El público disfrutó la presentación de caporales, tinkus, mineros, baile tarijeño, chacareras, kantus, waca wacas, estudiantinas, entre otras danzas autóctonas.

El Salay está de moda 

No es la primera vez que la danza folklórica salay se presenta en el Jisk’a Anata; sin embargo, después de la anterior versión, en la que fue introducido, impresionó y llamó la atención de más personas.

“Este año, unas seis agrupaciones, cada una a su propio estilo, eligió bailar salay. El hecho de ser una de las danzas de moda generó una expectativa especial entre los participantes”, añadió.