“Por mi apellido no me llamaban a la Selección”

Juan Carlos junto a su esposa y sus dos hijas.
Familia Farah

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

Juan Carlos Farah dice que pensaban que era turco y no boliviano. Tiene lindos recuerdos de su época de futbolista. Dirige su escuela y quiere ser DT de un club.

—¿A qué se dedica?
—A dirigir la escuela de fútbol que se llama ‘Turco’ Farah, y hemos comprando un equipo que participa en la tercera división, que es la Primera B de Santa Cruz, se llama Dios es Amor.
Trabajamos en la formación de los niños y jóvenes, con la expectativa de que salga algo para dirigir en el fútbol profesional, y tener la oportunidad de poner en práctica un proyecto que hemos presentado hace 14 años para las divisiones menores de la Selección boliviana, que por distintas razones no se ha podido dar hasta ahora.
Los momentos libres los dedico a la familia, que es importante para crecer como persona y profesional.
—¿Qué le motivo a crear su escuela?
—Estudié para ser entrenador de fútbol cuando estaba Freddy Valda García, uno de mis compañeros fue ‘Tucho’ Antelo, por mi pasión por el fútbol. Ahora queremos transmitir toda nuestra experiencia y los conocimientos que adquirimos en cada curso a la niñez y juventud, que tienen la ilusión de ser un futbolista profesional; hay buenos chicos, pero que les falta trabajar en cuanto a la formación base.
—¿Qué recuerda de su era futbolística?
—Haber conocido a mucha gente, ciudades, países, amigos que son médicos, abogados, arquitectos, y de todos los ámbitos de la sociedad gracias al fútbol.
Cuando estaba en la Selección viajé a Estados Unidos, donde también hice amigos, al igual que en los países donde jugué Copa Libertadores, con ellos siempre estamos en contacto. 
—¿Qué añora?
—Los clásicos porque jugar un partido de esas características era otra cosa, con estadio lleno, con la hinchada alentándote y la otra diciendo cosas feas; enfrentar al Tigre, Bolívar, Wilstermann, con grandes figuras en sus equipos tenía otra sensación, y era una motivación especial y aparte. No te podías guardar nada.
—¿Por qué le dicen ‘Turco’?
—Es un apodo que me pusieron de niño por mi apellido. Cuando escucharon mi apellido Farah pensaron que era árabe y no boliviano, por esa razón muchas veces no fui convocado a la Selección, ni siquiera pidieron informes o datos, pero ya pasó, y me quedé desde esa vez con el apodo.
—¿Hay algo ingrato que vivió?
—Lo más ingrato que me pasó fue el fallecimiento de mi hijo Carlos Darío, noche antes de un partido importante, abandoné la concentración de Oriente, pero cómo no había jugadores habilitados tuve que volver para jugar.
Lo grato fue haber defendido la camiseta de la Selección, y compartir camarín con los fallecidos Óscar Sánchez y Ramiro Castillo, con el ‘Diablo’ Etcheverry, entre otros, que eran compañeros humildes, pero grandes jugadores.
—¿Qué anécdota no olvida?
—Cuando fuimos a Estados Unidos, un compañero que no voy a decir su nombre para no avergonzarlo, me preguntó: “Será que acá cambian dólares”, lo miré y me reí hasta más no poder.
—¿Con qué sueña?
—Tengo dos. El primero es dirigir a las selecciones menores de mi país, ser el ‘Pekerman boliviano’ para revolucionar desde las divisiones inferiores nuestro fútbol, y después, tener una oportunidad para dirigir un club profesional, porque estoy preparado y capacitado para hacerlo sin problemas.

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Dato

Juan Carlos Farah es exfutbolista y técnico de fútbol, beniano de 48 años. Jugó en la Selección Boliviana. Hoy es director de la escuela de fútbol ‘Turco’ Farah.