El hambre volvió a crecer en el mundo en diez años

Las personas que huyen de las guerras pasan a depender de la ayuda humanitaria.
Foto: LaPrensa.hn

EFE / Madrid, España

El director general de Acción Contra el Hambre (ACH), Olivier Longué, afirma que  2017 fue un año “nefasto”, ya que por primera vez en 10 años el hambre volvió a crecer en el mundo, hasta situarse por encima de las 800 millones de personas.

Longué asegura que este incremento del hambre es consecuencia directa de la violencia, “cada vez más extendida y, sobre todo, más enquistada”.

Según el cooperante, los conflictos ahora tienen una duración tres o cuatro veces mayor en el tiempo que hace un siglo, de modo que un refugiado pasa cerca de 17 años en campos.

El número de refugiados se dobló entre 2007 y 2016 para superar los 65 millones en 2017.

Según Longué, las cuatro grandes crisis alimentarias del año (Sudán del Sur, Yemen, Nigeria y Somalia) están directamente relacionadas con la guerra y la violencia.

La relación entre guerra y hambre no es una relación de causa-efecto, sino que funciona en los dos sentidos.

Por una parte, las guerras provocan hambre porque producen desplazamientos masivos de personas que huyen con lo puesto, abandonando sus medios de vida y otros bienes productivos, como la tierra, y pasan a depender de la ayuda humanitaria de las ONG, al tiempo que las guerras interrumpen el comercio y acaban con las infraestructuras.

En la otra dirección, el hambre provoca guerras, puesto que la competencia por los recursos naturales, o directamente por los alimentos, está en el origen del 77% de los conflictos.

El dirigente de Acción Contra el Hambre critica que su labor sea cada vez más complicada: “nos dificultan visados, permisos de transporte y almacenamiento, tratan de hacer cada vez más difícil el acceso directo a las víctimas y, muchas veces, nos atacan directamente”.

Sólo en 2016 murieron sobre el terreno 101 trabajadores humanitarios como consecuencia de ataques directos, recuerda Longué, para quien sólo la construcción de paz puede poner fin al hambre y el sufrimiento humano que provocan las guerras.