“El Presidente es como un padre que hizo alcanzar de un pan para todos”

Su experiencia como abogada litigante la motivó a acercarse a la población para conocer sus problemas con la justicia.
Foto: Ministerio de Justicia

Virginia Velasco estudiaba la carrera de Informática, pero el trabajo diario como asistente en un bufete jurídico le mostró la realidad que viven día a día litigantes de escasos recursos en El Alto, entre atropellos e inequidades. Esa vivencia despertó en ella la vocación para estudiar Derecho y desempeñarse como abogada en esa urbe.
Su trabajo comprometido la llevó a ser considerada como potencial candidata a alcaldesa por El Alto, pero el presidente Evo Morales, decidió preservarla para otra función: la de Ministra de Justicia. En una entrevista con Cambio, se embarcó en una amena conversación para contar algunos fragmentos de su vida y hasta cómo conoció al Jefe de Estado.

¿Cómo es que usted llega a estudiar Derecho?
Virginia Velasco (VV): Desde 2003 trabajé con una abogada, la doctora Verónica Tristán, que formaba parte de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB) y así pasé a formar parte de Derechos Humanos en El Alto. Con la doctora trabajamos en El Alto desde 2002, especialmente en 2003 en la Guerra del Gas.
Con ella trabajé hasta 2007, y me animé a estudiar Derecho. Por falta de recursos económicos comencé a trabajar y estudiar.
Antes de ser estudiante yo ya litigaba, conocía los juzgados, cómo había que elaborar los memoriales, a relacionarme con la gente, ayudando a los hermanos, a las hermanas que realmente necesitan una orientación jurídica. Así, con la doctora Verónica hemos empezado a trabajar con los mercados, con las juntas vecinales.
Desde ahí me fue fácil estudiar Derecho, porque la misma gente me decía que debía estudiar Derecho, pues me buscaba, sin ser yo profesional.
Yo estaba estudiando informática y decidí cambiar de carrera, agarré el hilo al estudio y avancé, cueste lo que cueste, porque la gente necesitaba de ayuda, y la verdad es que la gente necesitaba ayuda de un abogado.

De dónde nace esa vocación de servicio, de cooperar a la gente ¿quién le inculcó esos principios?
VV: Yo vengo de una familia humilde, mi papá siempre decía que hay que ayudar a la gente humilde, hay que cooperar, hay que compartir, de un pan para todos. De ahí vienen mis valores y principios de ayudar a la gente, incluso si les falta económicamente.
Entonces, como yo iba a los juzgados, veía que la gente sufría, por el mal asesoramiento, el mal patrocinio de los abogados, y la población cuando se les explica se acerca más. No sabía cómo ayudar, pero desde que he trabajado con la doctora Verónica aprendí cómo ayudarles con sus memoriales, asesorarles.
A mí me duele que me lo hagan sufrir a la gente, que le digan vuélvase, vuélvase pasado, que no ha salido (el documento), que se suspende la audiencia, por eso me gustó mucho Derecho.

¿Cómo conoce usted al presidente Evo Morales?
VV: En 2014 ya ejercía como profesional libre, litigando, entonces dirigentes de beneméritos, de gremiales, federación de mercados, que conocen mi trabajo vinieron un día a mi oficina para proponerme ser candidata para alcaldesa de El Alto.
Vinieron varias veces para que acepte la propuesta de ser alcaldesa, pero yo no quise aceptar. Al final me dijeron que prepare mi hoja de vida, que ellos van a hacer llegar al Presidente.
Llegó enero de 2015, recibí una llamada de Palacio, donde me dicen que el Presidente quería hablar conmigo, fui y me entrevisté con él, le di una breve reseña sobre mi persona, pero me dijo que me iban a llamar.
Más tarde me hicieron llamar a Palacio, y ahí recién me dijeron que iba a ser posesionada como Ministra.

¿No sabía que iba a ser Ministra?
VV: No, no sabía, ya cuando estaba dentro me dijeron, usted va a ser Ministra. Yo estaba sorprendida, era la primera vez que entraba a Palacio.

¿Qué impresión le produjo conocer al Presidente?
VV: Mucha admiración al Presidente por el ritmo que trabaja. Vi de cerca a una persona humilde, comprometida con su pueblo, trabaja desde muy temprano. Yo desde antes le admiraba mucho porque estaba en todos lados, junto a su pueblo.
Cuando me reuní con él lo sentí como un padre, y no podía dejar de mirar su cara, asombrada de cómo trabaja.

Ya a un año de haber asumido el cambio y trabajar de cerca con el Primer Mandatario ¿qué impresión le produjo conocer al Presidente?
VV: Lo considero un padre y un líder mundial, internacionalmente conocido y en Bolivia nuestros abuelos, los niños le llaman el papá Evo, él que me da de comer, cuando pasa el helicóptero dicen ahí está el papá Evo, por eso lo considero como un padre, porque es el único líder que ha sacado adelante a Bolivia.
El dio la voz a la mujer, ese empoderamiento, antes yo veía en los mercados, las mujeres tenían miedo de hablar, pero ahora gracias a nuestro Presidente las mujeres no tenemos miedo, reclamamos, denunciamos, estamos estudiando, hay lideresas, hay mucha participación de la mujer, gracias a nuestro Jefe de Estado.

¿Qué valora más del Presidente?
VV: Yo valoro lo que siente del pueblo, lo que siente de Bolivia, porque el Presidente es de nuestra sangre, lleva nuestra piel y él siente no sólo de las mujeres, también se preocupa por los niños, del adulto mayor, de la gente pobre, humilde, siente de todos, también de los profesionales.
Entonces, el Presidente como un padre ha hecho alcanzar de un pan para todos, y nadie puede estar inconforme con eso. El ha sabido sufrir, por ejemplo, cuando llueve en el campo se sufre, por la helada, no hay comida, es peor en la sequía, por eso él trabaja mucho, como en el campo.

¿Qué pasó con las personas que trabajaban con usted?
VV: Las hermanas me llamaban, cómo está mi audiencia, cómo vamos a hacer mi memorial, muchos no se habían enterado todavía de mi nombramiento. Yo tenía una relación de familia con las hermanas, compartíamos en confianza, pero como mi esposo se hizo cargo de los procesos que dejé, pero no era lo mismo para ellas.
Mi esposo se sorprendió de la cantidad de casos que yo llevaba ad honorem, porque algunas hermanas me pagaban lo que tenían.