La fiesta de la miniatura ya es Patrimonio de la Humanidad

El presidente Evo Morales observa los elementos característicos de la Alasita.
Foto: Jorge Mamani

JACKELINE ROJAS HEREDIA / Cambio

La 12ª sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco decidió a las 03.00 (hora boliviana) de ayer la inclusión de la fiesta de la miniatura, Alasita, a la lista mundial de Patrimonio Cultural e Intangible de la Humanidad.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, reunida en Jeju, Corea del Sur, inscribió un total de nueve manifestaciones culturales de distintos países, entre ellos ‘Los recorridos y rituales que acontecen en La Paz durante la Alasita’.

El presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, confirmó la noticia y felicitó a todos los bolivianos, sobre todo a los paceños y a todos los que integraron el comité que llevó adelante la postulación.

“La Alasita se ha difundido desde La Paz a Bolivia y al mundo. Felicitaciones a nuestros comerciantes, artesanos de la alasita, ya que gracias a ellos Bolivia sigue siendo reconocida a nivel mundial”, dijo el Jefe de Estado.

La ministra de Culturas y Turismo, Wilma Alanoca, celebró el logro y remarcó que éste fue posible gracias al trabajo en equipo y  la labor del comité. 

El expediente elegido por la Unesco difiere entre las presentaciones realizadas por Perú, país que en dos ocasiones postuló como propia la festividad de la Alasita.

“Hay mucha diferencia con lo presentado por Perú. El espíritu mismo del expediente hace que sea un componente distinto a otras festividades, la dinámica propia que se lleva a cabo en la ciudad de La Paz, el encuentro entre la Iglesia, amautas, el despliegue humano”, mencionó Leonor Cuevas, jefa de Patrimonio, dependiente del Ministerio de Culturas y Turismo.

La decisión llega luego de ocho años de gestionar la mencionada nominación, que tropezó sobre todo en las bases de presentación ante la Organización. 

Cuevas explicó que “el expediente no cumplía las expectativas exigidas por la Unesco, por ejemplo enviaban videos con audio, cuando no tenía que presentarse con sonido, entre otros detalles. A través del comité integrado por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), la Unidad de Arqueología y Museos, intelectuales de la Fundación Cultural del Banco, como Clevert Cárdenas, del Musef, la Secretaría de Culturas del municipio y la Federación Nacional de Artesanos y Expositores de Navidad y Alasita (Fenaena), se logró trabajar un mejor expediente, el cual ha sido aprobado”, dijo.

Hace un par de semanas, parte de ese grupo defendió el proyecto ante la Unesco en una reunión previa en Corea. 

Cuevas destacó el trabajo de la técnica del Ministerio de Culturas, Carmen Beatriz Loza.

En el Palacio Consistorial, el alcalde de La Paz, Luis Revilla, también ponderó la nominación y felicitó de manera especial a la federación de artesanos de la feria de la alasita.

“Ellos han sido parte esencial de la carpeta. Como sabemos, la alasita es ya una celebración nacional, y a partir de hoy es de toda la humanidad”, dijo.

Freddy Butrón, presidente de Fenaena, destacó que el trabajo se realizó con mucho ímpetu. “Gracias al comité y gracias a Carmen Beatriz Loza, que es la que ha impulsado, y los historiadores Gonzalo Iñiguez, Fernando Cajías y todos los que aportaron para que sea una realidad”, dijo. No obstante, se quejó porque su persona, como representante de Fenaena, no recibió ayuda para ir a Corea.

La Alasita

Es conocida como la fiesta de la ilusión, de los sueños que son bendecidos tanto por amautas como por la Iglesia para que, en breve tiempo, se hagan realidad. Todo lo imaginable se encuentra reproducido en miniatura. En La Paz además se realiza el trueque a partir del mediodía del 24 de enero, en el que uno da y recibe dinero y lo que anhele dar, una representación de la reciprocidad y de varios elementos que integran la particularidad de esa fiesta tradicional.

Incluida la Alasita en la lista de patrimonios de la humanidad, complementa la elección que hizo el programa de Memoria del Mundo, (Mowlac) también de la Unesco, en 2013, cuando integró la prensa en miniatura a la lista de archivos para la memoria.

 

El origen prehispánico de la fiesta y la proyección posterior al cerco a La Paz

Milton Eyzaguirre, antropólogo, sostiene que la Alasita es anterior a la llegada de los españoles. El concepto Alasita  no significa necesariamente “cómprame”, sino intercambiar como los trueques, dijo.

En el alabisitua, otro rito ancestral, el antropólogo explicó que los habitantes sacaban todos los males de la comunidad y se los llevaban a los ríos, y con eso se traía bienestar a la gente. “De ahí provienen las illas e isphallas, que son formas deformes a las que se les rinde culto y se convierten en amuletos”, comentó.

Hizo referencia a trabajos de Ponce Sanjinés y otros documentos en los que, de acuerdo con las tradiciones prehispánicas, el Ekeko es Thunupa, entidad vinculada con las aguas, la lluvia, el rayo y la fertilidad. 

Eyzaguirre explicó que a partir de 1783, luego del cerco a La Paz por el movimiento indígena liderizado por Tupac Katari, se intentó modificar la fiesta, sin embargo la creencia no se perdió entre los habitantes. Se retomó el concepto inicial de la illa y la isphalla, y se recontextualizó porque “ése es el valor de la Alasita, el carácter andino, el bienestar y la esperanza para las buenas cosas que puedan suceder”, manifestó.

Según el especialista, la festividad se hace más visible a fines del siglo XVIII.

En relación con la historia de Paulita Quintana, una indígena que trabajaba para la hija de Sebastian Segurola, de quien se dice que recibía alimentos de su pareja durante el cerco a La Paz, Eyzaguirre afirmó que no hay documentos o una fuente para determinar la veracidad de esa historia.

Contó que ésta surge en la década de los 40, en el marco de un concurso promocionado por la Alcaldía paceña.

Además destacó que esa historia o las que existan relacionadas con el Ekeko y la illa logran visibilizar la riqueza de elementos culturales que dialogan alrededor de la Alasita.

Esta fiesta permite soñar en pequeño lo que se quiere materializar en grande.