Entre caprichos e incertidumbre

Laberinto

Gustavo Cortez C.

Editor / Deportes

Entre caprichos e incertidumbre

Después de vivir varios días en medio de caprichos, críticas y hasta amenazas, la Gobernación decidió recién ayer conceder el estadio Hernando Siles para el clásico paceño.
Ya se sabía que el partido podía jugarse porque la empresa que realiza los trabajos (Ofiuco) de colocado de la pista atlética así lo había anticipado.
Sin embargo, el fútbol, Bolívar, los hinchas, los dirigentes y hasta el periodismo se estrellaron con una pared: el capricho del señor Félix Patzi.
Parece que al Gobernador no le gustó que le lluevan las críticas por la errada decisión que había tomado, la de cerrar el estadio en la recta final del torneo. Ilógico e inconcebible. Entonces, se entercó y jugó con la incertidumbre.
Otra cosa, tampoco le gustó que la empresa que contrató la Gobernación le diga a la prensa —por su cuenta— que sí se podía jugar tomando las previsiones de seguridad para cuidar el material de la pista.
No, no le gustó. Es que debía ser él quien diga que se juega o no se juega. Y lo dijo, pero al revés. Primero dijo no y generó lo que quería: expectativa en torno a su decisión final. Ayer dijo sí y quedó como la autoridad “más comprensible”.
Es una pena que el Gobernador del departamento haya actuado así en este caso. Y ayer ni siquiera él debía haber hecho el anuncio oficial. No era necesario. Bastaba con la directora del Sedede. Pero no, tenía que figurar, y ayer el señor Patzi se llevó la flor en eso.