“Sigo jugando, pero en la ligas zonales”

La familia Guzmán. Óscar junto a su esposa, Sandra, y su hijo Santiago.
Cambio

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

Óscar Guzmán estudia para ser entrenador y cursa los últimos meses. Fue destacado volante y campeón con Wilstermann. Trabaja en la Alcaldía paceña.

—¿A qué se dedica?
—Trabajo 12 años en el Gobierno Municipal de La Paz, en Recursos Humanos.
—¿En qué quedó el fútbol?
—Estamos fuera del futbol competitivo, pero por ser un apasionado de este deporte estoy cursando la carrera de entrenador de fútbol. Faltan pocos meses para tener el título profesional.
—¿Sigue jugado?
—Mientras haya fuerzas seguimos dándole a la pelota, y lo hacemos en las ligas zonales, en las que el nivel es alto porque hay jóvenes con buena técnica.
—¿Cobra o lo hace por amor al deporte?
—Hay equipos que colman mis expectativas en lo económico, no para vivir, sino para un gustito aparte, para salir con la familia y disfrutar con mi hijo.
—¿Juega fútbol sala?
—Sí, y lo hago en el primer equipo de Projecto en la Asociación. El fútbol, como el fútbol de salón, ha retrocedido bastante, ya no tiene el nivel de antes.
—¿La familia?
—Es algo especial y principal. A mi hijo lo acompaño a participar en sus campeonatos de colegio. A veces es complicado dedicarse de lleno al fútbol y en la semana al trabajo, hay que dedicarle un tiempo a la familia, por eso salimos a comer y dar un paseo por los parques.
—¿Cocina?
—Muy poco, pero me defiendo haciendo una milanesa o un guiso de fideo.
—¿Qué anécdota recuerda?
—Tengo muchas anécdotas, algunas alegres y otras tristes.
Una vez en Wilstermann hubo un problema interno, en el camarín, entre jugadores nacionales y extranjeros, con amagues de pelea, y yo estaba a la cabeza de la riña porque defendíamos a nuestros compañeros bolivianos, no me gustaba que los menosprecien. Después de una fuerte discusión, al final quedamos como amigos y compartimos una parrillada, ahí me dijeron que yo era el más problemático y que debía cambiar (sonríe).
Ese año, con tantos problemas, salimos campeones y gracias a que el técnico supo manejar el momento.
—¿Dónde pasó su mejor época?
—Creo que fui un jugador importante en San José y Wilstermann, porque en los dos clubes alcancé el más alto nivel.
—¿No haber sido convocado a la Selección es algo pendiente que le quedó?
—Sí, porque en algún momento llegué a tener un buen nivel y merecía ser tomado en cuenta, pero a veces hay situaciones que uno no entiende. Por ejemplo, hay que tener ‘padrino’ entre los dirigentes, y yo no lo tuve.
—¿Cómo analiza el fútbol profesional?
—Hemos retrocedido muchísimo, en la época que jugaba teníamos una Selección de grandes talentos. Terminó la etapa dorada y caímos muy bajo, con cambio de técnicos, sin formar jugadores, y eso quedó demostrado en la última Eliminatoria, donde terminamos siendo penúltimos.
—¿Por qué le dicen ‘Topito’?
—Ese apodo lo heredé de mi hermano mayor, a él le decían ‘Topo’ porque era escurridizo, tenía en su juego esa característica, y después a mí me dijeron ‘Topito’ y con eso me quedé.
—¿Cuál es su sueño?
—Me falta poco para ser técnico, y cuando tenga la oportunidad de dirigir un equipo lo haré con el compromiso de tratar de mejorar, cambiar el fútbol boliviano para crecer y progresar.

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Dato

Óscar Guzmán Medran, exfutbolista paceño y futuro entrenador de 41 años. Debutó en The Strongest (1992) y se despidió en San José (2004).