El virus zika se expande con rapidez y causa alerta general

Los mosquitos (Aedes aegypti) son la principal forma de transmisión del virus.
Foto: Archivo

Brasil se encuentra en estado de alerta: el incontrolable virus del zika, que se extiende por América Latina y ya ha afectado a Estados Unidos y a países europeos, podría aumentar aún más su peligrosidad. Según estiman algunos científicos, ya no solo sería el Aedes aegypti su vector, sino que el mosquito común también podría contagiar la enfermedad.
Si se confirmara esta hipótesis, ello supondría un verdadero desastre para la salud pública, ya que el tipo común del insecto supera en 20 veces la población del Aedes y puede encontrarse en América, África y Asia, recuerda Sky News, por lo que la expansión del virus podría resultar incontrolable.
El problema se agrava porque no existe una vacuna para combatir el zika y su descubrimiento aún requerirá años de investigación, detalla El País. Así lo cree el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EEUU, Anthony Fauci, que explicó que trabajan en dos proyectos “prometedores” que podrían desembocar en primeros ensayos a lo largo de este año. Sin embargo, aclaró: “No habrá una vacuna efectiva ampliamente disponible ni este año ni, probablemente, en los próximos”.
Esta noticia preocupa aún más en Brasil, donde, pese a los esfuerzos para combatir el mosquito transmisor, los resultados no son los esperados y los casos de zika aumentan día a día, al igual que los bebés que nacen con microcefalia, malformación que estaría relacionada con la enfermedad. En total, ya han sido diagnosticados cerca de 4.000 de estos casos.
“Vi tres casos de microcefalia en un día, cuando normalmente vemos uno cada tres meses”, comenta la doctora Vanessa Van Der Linden, del hospital Barao de Lucena, en el Estado de Recife del norte de Brasil. En el mismo Estado, Angela Rocha, del Hospital Universitario Oswaldo Cruz, asegura que ya han registrado 300 casos de microcefalia en los últimos cinco meses.

Mutación
El profesor Paolo Zanotto, que dirige el Laboratorio de Evolución Molecular de la Universidad de Sao Paulo y está coordinando el grupo multidisciplinario que estudia el zika en Brasil, cree tener la respuesta. El virus, dice, ha mutado y se ha vuelto mucho más eficiente y peligroso.
“Durante una investigación que realicé con científicos africanos en el Instituto Pasteur en África analizamos los patrones de movimiento del virus en África y vimos que éste sólo afectaba a monos contagiados por los mosquitos Aedes” explica el científico.
Pero notaron que cuando el virus logró escapar a Asia, a principios de la década pasada, éste estaba siendo transmitido por el Aedes albopictus.
Después se fue acercando gradualmente hacia América por el Pacífico. Y cuando fue detectado casi simultáneamente en la Isla de Pascua, Chile, y el noreste de Brasil, el virus había cambiado y se estaba propagando rápidamente en humanos.
“Vimos que el virus había sufrido alteraciones. Por ejemplo, vimos que en América del Sur el virus estaba siendo propagado por el mosquito Aedes aegypti, los mismos mosquitos de África y, lo más importante, notamos que el virus se estaba propagando mucho más entre humanos”, explica Zanotto.
Estas nuevas mutaciones, dice, han hecho que el virus se vuelva mucho más eficiente para reproducirse en las células humanas y de esta forma se han multiplicado las infecciones.
El profesor Scott Weaver de la Universidad de Texas en Galveston, está de acuerdo en que el virus ha cambiado.
Tal como le dijo a la revista New Scientist: “Quizás (el virus) ahora es capaz de infectar a los mosquitos más fácilmente o de multiplicarse con mayores niveles en los humanos”.

Orígenes de la zika en el mundo
El virus se identificó en 1947 por primera vez en Uganda, específicamente en los bosques de Zika. Se descubrió en un mono Rhesus cuando se realizaba un estudio acerca de la transmisión de la fiebre amarilla en la selva.
Análisis serológicos confirmaron la infección en seres humanos en Uganda y Tanzania en 1952, pero fue en 1968 que se logró aislar el virus con muestras provenientes de personas en Nigeria.
Análisis genéticos han demostrado que existen dos grandes linajes en el virus: el africano y el asiático.

Brotes previos
En 2007 se registró la infección en la isla de Yap, que forma parte de Micronesia, en el océano Pacífico. Fue la primera vez que se detectó el virus fuera de su área geográfica original: África y Asia.
A finales de octubre de 2013 se inició un brote en la Polinesia Francesa, también en el Pacífico, en el que se identificaron 10.000 casos.
De ese total, aproximadamente 70 fueron graves. Los pacientes desarrollaron complicaciones neurológicas, como meningoencefalitis, y autoinmunes, como leucopenia (disminución del nivel normal de leucocitos en la sangre).
En febrero de 2014, las autoridades chilenas confirmaron un caso de transmisión autóctona en la Isla de Pascua. Éste coincidió con un brote en Nueva Caledonia y las Islas Cook, nuevamente, en el océano Pacífico. En mayo de 2015 apareció en Brasil propagándose rápidamente por casi toda América Latina y expandiendose al mundo.

Formas de contagio, Síntomas y tratamiento
Es importante por ello saber que el virus zika se transmite a través del mosquito Aedes aegypti, que porta el chikungunya y el dengue; no es una enfermedad mortal, pero la incidencia en mujeres embarazadas durante los primeros tres meses de gestación se ha vinculado con casos de microcefalia.
Existen otras posibles vías de contagio del virus, y son:
Vía sexual, el estadounidense Brian Foy contrajo el zika en África, en 2008. Y cuando regresó a Estados Unidos contagió a su esposa, él cree que por la vía sexual. La OPS se ha pronunciado al respecto y en una investigación informó que se ha aislado el virus en el semen humano. Sin embargo, mencionan que se necesitan más evidencias para confirmar si el contacto sexual es una forma de transmisión del zika.
Durante el embarazo, la transmisión del zika de madre a hijo podría ser en el proceso de gestación o el parto, pero la evidencia es limitada. Sin embargo, las mujeres embarazadas que son contagiadas con el virus fueron alertadas que sus hijos padecían de microcefalia.
En la lactancia materna, otra posible opción sería la transmisión del virus a los bebés a través de la leche materna, pero, de acuerdo con la OPS, “actualmente no existe evidencia” de esta forma de contagio.
La enfermedad puede causar conjuntivitis seca, fiebre alta, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares, náuseas y vómitos, erupciones y manchas rojas en la piel, fatiga, falta de apetito.
No existe una vacuna ni un medicamento específico contra el virus. El tratamiento sintomático consiste en reposar, consumir líquidos y tratarse con medicamentos contra la fiebre y los dolores.