Pueblos del Tipnis tienen agenda de desarrollo bajo su propia cosmovisión

Un día de suerte. Cervando Moye (derecha) ha pescado las peligrosas palometas en una laguna.
Foto: Freddy Zarco

Redacción / Cambio

Durante los cabildos comunales que se desarrollaron a partir del proceso de Consulta Previa, Libre e Informada, los pueblos chimán, mojeño trinitario y yuracaré hablaron de cinco demandas básicas: acceso a la salud, a la educación, al agua, a  la energía eléctrica y mejores condiciones para desarrollar proyectos productivos.

“Después de más de 500 años en el Abya Yala, como antiguamente se conocía a nuestro continente antes de ser rebautizada por los conquistadores, y trascurridos dos siglos desde que se proclamó la independencia iberoamericana, por primera vez los pueblos indígenas del Tipnis  son parte de las decisiones de la sociedad civil organizada”, dijo Ramona Moye, diputada del Movimiento Al Socialismo por la reserva.
De acuerdo con Carlos Fabricano, dirigente de la subcentral Sécure, que reúne a 21 comunidades del parque, el proceso de consulta previa permitió a los pueblos chimán, mojeño trinitario y yuracaré alzar la voz, “que antes la tenían embargada por sus propios dirigentes, para reclamar al Estado por sus justas necesidades que son, en definitiva, cómo salvar la vida y cómo preservar su propia cultura”.

“A partir de esa inflexión histórica, la presencia estatal es más fuerte en la zona y hoy las mujeres embarazadas reciben en sus propias comunidades un bono de 1.800 bolivianos, mientras que los ancianos reciben la Renta Dignidad de 2.400 bolivianos”, recordó Fabricano.

Con el Juancito Pinto, un incentivo de 200 bolivianos que se entrega a los niños de primero a octavo de primaria, los altos índices de deserción escolar en el Tipnis se redujeron notablemente.

De hecho, desde 2012, el Gobierno atendió las necesidades más urgentes que hay en el territorio indígena.

En virtud a esa decisión política, las comunidades chimán, mojeño trinitario y yuracaré recibieron en corto tiempo potabilizadores de agua, motores generadores de energía eléctrica, motores fuera de borda para mejorar el transporte fluvial, máquinas de coser para proyectos de artesanía, medicamentos, material escolar y deportivo, paneles solares, vajillas, entre otros, y una gran cantidad de alimentos para equilibrar su dieta. 

Recursos
Desde 2013, el Gobierno desembolsó recursos para la construcción de escuelas, viviendas, postas sanitarias, escenarios deportivos, refacción de aulas, instalación de baños ecológicos y perforación de pozos de agua, vital para la vida y un derecho humano universal.

Las brigadas de salud y carnetización tienen el mandato de llegar a las 69 comunidades de forma permanente y oportuna, al igual que instituciones del Estado, como Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y Entel.

En este momento histórico boliviano, donde se recuperan saberes de las múltiples culturas que conviven en el país, el Ejecutivo avanza en la reserva para acabar con la postergación  y desarrollar con las comunidades políticas públicas que respeten los derechos humanos en el marco del vivir bien.

Recursos
En algunas zonas del Tipnis se produce arroz ecológico, cacao y otros productos, pero para comercializarlos las únicas vías son la aérea y la fluvial, lo que implica un alto costo económico que sus habitantes no pueden pagar. La falta de una vía de comunicación no solo afecta a su economía, sino su derecho constitucional a la salud y la educación, que se ven seriamente afectados.

Esos dos aspectos lo reflejan claramente los altos índices de mortalidad materno-infantil y el analfabetismo. 

El parque es un área protegida de 12.363 kilómetros cuadrados que comparten el norte del departamento de Cochabamba y el sur de Beni.