De 73 MM de ha, el 46% corresponde a mujeres

Foto: INRA
Productores que cuentan con sus documentos.

Redacción Central

En 10 años de gestión, el Gobierno implementó una serie de medidas para impulsar la producción agropecuaria en el campo y de esa manera acercarse cada vez más a la meta principal de la Agenda Patriótica 2025: erradicar la extrema pobreza.

La diferencia en estos últimos años es notoria, toda vez que las administraciones neoliberales (hasta 2005) no dieron importancia al incentivo rural, excluyeron al campesino cuando éste es el principal protagonista para consolidar la soberanía alimentaria en el país. 

Así lo recuerda Santos Copa, un productor de la localidad de San Pedro, Santa Cruz, quien al igual que miles de agricultores se benefició con la entrega de un título ejecutoriado que le permite ser el dueño acreditado de una parcela de tierra. 

Esta iniciativa, impulsada principalmente por el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), tiene el objetivo de sanear terrenos para que se pueda incrementar la superficie cultivada en el campo. 

Copa explicó que antes no existía titularidad en las tierras. Si bien eran de carácter originarias, la documentación fue un amargo trámite obligatorio para muchos, pero ahora la posibilidad de legalizar las propiedades es un impulso para las actividades que realizan. 

De acuerdo con los datos del INRA y del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, en 11 años de gestión se titularon 73,3 millones de hectáreas, una notable cifra en comparación al período republicano (1996 - 2005), donde solo se llegó a la certificación de 9.3 millones de hectáreas. 

También es necesario recordar que durante el período de la Reforma Agraria, hasta la década de los 90, primó la corrupción en la entrega de haciendas, privilegiando a los grupos de poder y excluyendo a los verdaderos encargados de la producción. 

Igualdad de género
A esto se suma otro importante logro destacado en el ámbito internacional, el acceso igualitario de la mujer a las parcelas de tierras. Durante los gobiernos republicanos, este género fue totalmente alejado, y muestra de ello es que en 1995 el 89,7% de los propietarios eran varones y el resto mujeres.

“Ahora es diferente, ya podemos cultivar tierras y trabajarlas porque las mujeres también sabemos de agricultura, que es nuestra fuente de ingresos”, mencionó Julia Aguilar, una de las beneficiadas orureñas con estos documentos. 

Hasta 2016, el 46% de las propiedades están a nombre de las mujeres, lo que significa que cerca de 986 mil féminas tienen los terrenos a su nombre, conservando así su derecho de uso del lugar. 

El presidente Evo Morales, uno de los principales impulsores que alcanzó estas cifras, destacó el trabajo realizado por las productoras bolivianas. “Nuestro homenaje a todas las mujeres que trabajan por el bienestar, por la familia y por Bolivia. Cuando ellas se comprometen, son las que más se movilizan”, señaló en un acto de entrega de títulos.

Entre algunos de los resultados de esta política nacional, está que en diez años se habilitaron 3.6 millones de hectáreas cultivables, mientras que en 55 años (1950 - 2005) solo se alcanzó 2,4 millones de hectáreas. 

También se produjeron 16.7 millones de toneladas de alimento a diferencia de las 11 millones logradas en 52 años (1953 - 2005).