Cuba y su mirada a la cooperación Sur-Sur

Campos de cultivos agroecológicos en Cuba para la seguridad alimentaria.

Teyuné Díaz díaz / Prensa Latina

El creciente desarrollo de la Cooperación Sur-Sur (CSS) entre los países latinoamericanos muestra que el intercambio constituye una herramienta para la gestión del conocimiento. Así lo ilustra un proyecto entre Cuba, Chile y la Unión Europea.

La coordinadora de ese proyecto triangular, Odaysa Valdés, comentó que el desarrollo y vínculo de la propuesta aporte a la seguridad alimentaria de la población de Cuba con la CSS tiene gran importancia para la isla caribeña y el país andino, porque potencia la interacción científica técnica entre especialistas de ambas naciones.

Valdés explicó que la génesis de este intercambio surge a partir del interés del Ministerio de Agricultura cubano (Minagri) en potenciar el fortalecimiento de los laboratorios centrales de sanidad agropecuaria a nivel nacional y en especial su utilidad en la seguridad alimentaria de la población.

Para ello se unieron los ministerios de Agricultura de ambas naciones, específicamente el Servicio Agrícola Ganadero chileno, por la experiencia que tiene en ese sector, y los laboratorios cubanos pertenecientes al Minagri, vinculados al diagnóstico en esa temática.

Agregó que a través de la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo se involucró la Unión Europea como financiadora, con el aporte de un millón de euros.

Alrededor del proyecto hay muchas expectativas, explicó Valdés. Para Cuba constituye la primera ocasión que posibilitará el fortalecimiento de los laboratorios de sanidad animal y vegetal, en los cuales se podrá modernizar el equipamiento con técnicas acreditadas bajo los estándares internacionales.

En el caso de Chile, señaló que es la primera oportunidad en la cual la nación se involucra en un proyecto triangular para favorecer a un tercero y que, además, incluye un elevado monto de dinero y cuya duración se extiende a un período de tres años.

Al respecto, la asistente de Cooperación de la Embajada de Chile en Cuba, Addys Santos, resaltó que en el marco de la Cooperación Sur-Sur la colaboración chilena realiza varias acciones en la Isla en áreas de intereses relacionadas con agricultura, alimentación, construcción, patrimonio y salud.

El proyecto
Para la materialización del proyecto se seleccionó a la occidental provincia de Pinar del Río, porque desde el punto de vista epizootiológico —en humanos epidemiológico— tiene una buena coordinación dentro del servicio de sanidad animal para las dos enfermedades a las cuales se dirige el trabajo, la influenza aviar y la peste porcina clásica.

En el municipio Los Palacios, de dicha provincia, radica el mayor asentamiento del país de aves migratorias que en su éxodo se trasladan de norte a sur, de ahí la importancia para la temática de la influenza aviar, porque en esas migraciones se puede trasladar la enfermedad, destacó.

En cuanto a la peste porcina clásica, Pinar del Río tiene un eficiente programa de control de la enfermedad y además es la región seleccionada para su erradicación en el plan continental de todas las Américas para 2030, del cual Cuba forma parte.

Con respecto al financiamiento, explicó que estará concentrado en dos laboratorios de la unidad central de sanidad y agropecuaria, y uno del Instituto de Investigaciones Avícolas.

Estará contemplada también la dirección de sanidad animal encargada de la vigilancia de todas las enfermedades, el registro de medicamentos y alimentos de origen animal, y los programas de sanidad.

Valdés manifestó que en el marco de esta cooperación científico-técnica se prevé la capacitación de especialistas cubanos en Chile y las réplicas de esas pasantías incluirán a los expertos vinculados a la base productiva de las unidades avícolas y porcinas que serán favorecidas por el proyecto.

Chile y Cuba se retroalimentarán con los resultados de este trabajo, y sobre la base de la experiencia de los especialistas andinos se realizará un diagnóstico de las capacidades del servicio agrícola ganadero cubano, y a partir de ahí como equipo trazarán las líneas de trabajo.

Será una gestión personalizada, pues las pasantías estarán en correspondencias con las necesidades de la Isla, apuntó.

Como preámbulo del proyecto, añadió que se realizó en abril el taller ‘Cuba sobre control, prevención y erradicación de peligros y riesgos que afectan la seguridad alimentaria’, en el cual los participantes chilenos se mostraron complacidos por el nivel científico expuesto por los especialistas cubanos y las relaciones de trabajo que se forjaron entre las instituciones.

En ese encuentro estuvieron presentes médicos veterinarios de las unidades participantes de la provincia de Pinar del Río.

Es un reto, dijo al referirse a la magnitud del proyecto, en el que se integrarán varios laboratorios y será necesaria una buena coordinación para cumplir los objetivos de potenciar los centros investigativos, la capacitación en la base productiva y que toda la infraestructura logística se lleve a cabalidad.