El fervor que tiene la gente por el Tata del Gran Poder es lo más importante

Foto: Cambio
La reina de Gran Poder, Yara Vargas.

 

Por: Diego Ponce de León M.

Entrevistada: Yara Vargas Choque, Reina de Gran Poder

Yara Erica Rojas Choque tiene 23 años, nació el 17 de noviembre de 1993 en La Paz y es Reina del Gran Poder 2017.
Le encanta el fútbol, es fanática del club The Strongest. Los colores rojo, azul, morado y blanco son de su preferencia. Una de las cosas que más le apasiona es viajar, especialmente a lugares cálidos, y tiene una particular fascinación por los deportes extremos, como el alpinismo. Los platos que más le gustan son el pique macho y quesumacha; y el grupo Los Ángeles Azules es su banda favorita. Ella admira a sus abuelos que, pese a ya no estar presentes en vida, llevaron adelante a los miembros de su familia con mucho esmero y cariño.

¿Cómo fue tu infancia?

Mi abuela me hizo nacer en mi casa, que está muy cerca del puente Topáter. Mis padres me tuvieron a una temprana edad. Mi mamá tenía 17 años y mi padre 25. Ellos continuaron con sus estudios y sus labores mientras mis cuatro abuelos me cuidaban y criaban.

Estuve en el colegio Holanda hasta quinto básico, luego me cambiaron al Don Bosco, donde culminé el bachillerato a los 17 años.

¿Qué estudiaste y qué proyectos tienes para tu vida?

Uno de mis deseos era entrar al Colegio Militar, pero por ciertos motivos no pude hacerlo, así que opté por otros caminos. Estudié Gastronomía y Contaduría. Terminé satisfactoriamente la primera carrera, pero tuve que congelar temporalmente Contaduría, ya que el tiempo no me alcanzaba para hacer ambas cosas.

Tengo la intención de fusionar ambas para mi trabajo; una persona que quiere tener un restaurante debe tener conocimientos en las dos disciplinas.

De momento debo terminar Contaduría y veremos qué pasa en un futuro.

Gastronomía no es únicamente cocinar, es ser muy creativo, mides proporciones, preparaciones y mezclas. Eres una arquitecta.

¿Cuándo empezaste a bailar en el Gran Poder?

Mi abuela bailaba kullawada en el Gran Poder, mis padres siempre me dejaban bajo su cuidado y yo la acompañaba cada vez, solo para verla. Desde que tengo uso de razón siempre me gustó bailar morenada. Cuando se fundó la fraternidad Majestad Bolivia, el 21 de septiembre de 2010, mis primos me llevaron y me enamoré de la morenada, pero era muy joven para participar. En 2015 bailé por primera vez de pollera.

¿Te gusta bailar de pollera?

Siempre me gustó vestirme así. Nunca tuve miedo de ser juzgada o criticada. Considero a la chola paceña una imagen muy importante de la cultura, la vestimenta me encanta porque es muy compleja. Por eso opté bailar de pollera, además por las costumbres de mis abuelas. Qué mejor honor que vestirme igual que ellas.

¿Es Majestad Bolivia la mejor fraternidad de la Paz?

Creo que cuando una persona entra a una fraternidad debe sentirse bien, en familia, yo lo hice así en la Majestad Bolivia. Me siento más a gusto, además que de casualidad me afilié al bloque Jaukas, constituido por antiguos amigos de mi universidad, cuando estudiaba Contaduría. Pienso que las fraternidades son como familias, y cuando los miembros que la integran se sienten cómodos se quedan en ellas.

¿Cuál es el aspecto más importante del Gran Poder?    

La fiesta del Gran Poder se baila por fe y devoción hacia el tatita. Es una característica de él ser un santo muy poderoso. La gente cree en él, en las cosas que les puede dar o en la forma en que los bendice. Yo empecé a hacerlo por fe y devoción, desde que tenía 15 años pero tuve que esperar hasta mis 18 para bailar con el consentimiento de mis padres y rendirle un homenaje personal.

Siempre me inculcaron que la familia es lo más importante. Mi madre fue operada tres veces, yo le pedí al Tata que la cuide. A mi padre tampoco le faltó trabajo; y yo felizmente me recuperé de una recaída muy fuerte.

¿Qué sentiste al ganar el certamen de la fiesta Mayor?
Fue sorprendente para mí, en mi fraternidad hubo un concurso interno en el que me escogieron y me sentí muy feliz de ser su representante. Cuando llegó la elección de la Reina del Gran Poder fue increíble, no me lo esperaba, aunque se lo pedí al tatita del Gran Poder. “Quisiera llevar un título a mi casa”, y así fue. 

Creo que lo mejor y más rescatable de la experiencia fue formar amistades con las demás chicas.

¿Cómo van los preparativos para tu participación el 10 de junio?

Ya estoy preparándome, tanto para la promesa como para la gran entrada, mis paradas (vestidos) serán diseños muy elegantes y antes de estar fabricados con colores chillones que llaman la atención, serán de buen gusto. Prepararemos algunos pasos con las damas guías, y una vez que ellas lleguen al palco oficial los mostraremos.

¿Qué consideras que es lo bueno y lo malo de esta festividad?

Creo que la fraternización entre la sociedad boliviana e incluso con los extranjeros es lo más lindo del Gran Poder, toda la gente baila por el amor y cariño. Lo negativo es el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, hay que compartir sin caer en los excesos.

Todos los folkloristas debemos entender y cumplir las reglas para tratar de mejorar la celebración, y además impulsar su postulación ante la Unesco.