Pachamama canta por la igualdad de género y la soberanía del folklore boliviano

Foto: Cortesía Elsa Mendoza
Las integrantes del grupo femenino Pachamama.

 

Por: Diego Ponce de León M.

Entrevistada: Elsa Mendoza

La agrupación femenina Pachamama inició su vida artística el 10 de octubre de 1988. Su primera actuación fue con el Centro de Información y Desarrollo de la Mujer en Bolivia (Cidem), una ONG que preparó un festival para el día de las mujeres. Se fundó con el afán de dar iniciativa a las nuevas generaciones.

¿Cómo decidieron conformar un grupo netamente femenino?

Antes de nosotras existía otro conjunto que llevaba el mismo nombre y estaba compuesto por cuatro señoras extranjeras. Viendo aquello nosotras nos inspiramos y formamos Pachamama, con el objetivo de difundir nuestro folklore.

Éramos mujeres que querían diferenciarse en este género musical porque siempre existieron agrupaciones masculinas, como Los Kjarkas, Savia Andina, Los Payas, entre otros. Nosotras fundamos un grupo femenino para ser una imagen para las nuevas generaciones.

¿De qué hablan sus letras en su última producción?

Este último disco que grabamos en el 98% de la composición resaltamos en las letras el arte y las tradiciones de cada lugar. Por ejemplo tenemos un tinku que habla de las tradiciones del norte de Potosí, describe cómo se produce el encuentro y el derramamiento de sangre para la Pachamama. También tenemos una diablada que distingue la cultura y el Carnaval de Oruro, que ahora es patrimonio cultural. En todas nuestras canciones queremos dar el mensaje a los jóvenes de revalorizar nuestras cosas y mostrar a la mujer como alguien que puede hacer todo y también puede ser artista musical.

¿Qué intención tiene la música de Pachamama?

Buscamos mayor igualdad entre la sociedad y sobresalir un poco más en el ámbito artístico y musical porque considero que tenemos un poco más de sentimiento en nuestras canciones. Lo que queremos es, por un lado, levantar el ánimo y la autoestima de las mujeres, y también dar un mensaje a través de la música, que pretende sentar soberanía sobre nuestras danzas y folklore. El plagio de nuestra cultura en el exterior es constante y nosotras respondemos y reaccionamos en contra de esas apropiaciones arbitrarias, como pasa en las fronteras de Perú o Chile.

¿Cómo graban ahora sus temas y cuántos álbumes tienen?

Hemos progresado bastante, la primera vez que grabamos un disco fue con el sello Lauro y Cia., lo hicimos en cassette. Luego apareció el CD y producimos el segundo material de la banda en Discolandia, en ese formato. Nos acomodamos al avance de la tecnología. Tenemos cuatro trabajos. Empezamos la producción el 90 o 91 en un estudio privado del maestro William Ernesto Centellas, en cassette. El segundo, Nostalgia, lo hicimos en Lauro y Cía; el tercero, Unidas en un solo canto (1998), y el cuarto, La fortaleza de Pachamama (2016), los realizamos en Discolandia. 

¿Dejaron un tiempo las actuaciones?

Hubo muchos momentos en los que dejamos las presentaciones porque las muchachas empezaron a casarse y cesamos actividades, de la misma manera la llegada de los hijos también fue un motivo para alejarnos un poco.

¿Cuántas integrantes tiene el grupo?

En Pachamama siempre fuimos siete mujeres, sin embargo, de las chicas que fundamos el grupo, solo quedan tres, Yolanda Mendoza (guitarra), Virginia Saavedra (primera voz) y mi persona. Asimismo, una nueva generación de chicas las reemplazó, Cinda Mendoza (charango), Romina Pérez (percusión), Gabriela Reyes (vientos) y Rocío Condori (guitarra).

¿Por qué cree que sucedió así?

Los esposos ya no dejaban salir a las muchachas para continuar con la música, tal vez por celos o por otro motivo, o por los horarios, que cambiaron. Antes una podía salir y volver temprano, pero ahora las peñas inician sus espectáculos muy tarde.

¿Dónde se presentan ahora?

Actuamos en festivales, antes lo hacíamos en las peñas, la gente iba a degustar y escuchar verdaderamente la música. Ahora todo cambió, las personas van a bailar y tenemos que ir a hacer danzar a la gente. Hacemos nuestra música, pero el reto de ahora es enganchar al público para que se divierta.

¿Qué piensa de los medios y la música comercial del país?

Para el folklore creo que hay más apoyo en las radios; para la cumbia, el reggaetón y artistas internacionales está la televisión.
Creemos que hay que cuestionar un poco lo que se dice en las canciones de hoy en día porque las letras son malas y guían a la juventud a pensar en tonterías.