"Mi vida en La Paz es bien de aventurera"

Yaque Parada en su oficina. Sigue practicando deporte.
Jorge Mamani

La Paz / Julio Céspedes

Yaque Parada fue campeona nacional de ráquetbol y también logró títulos internacionales. Le gusta ir a Yungas en busca de calor. Es ingeniera comercial. Practica ciclismo.

—¿Cómo se siente en La Paz?
—Bastante bien, agradecida con la gente, porque me recibió con bastante cariño. Es difícil tomar la decisión de cambiar de residencia, en este caso lo hice por un tema laboral, que me permitió crecer como profesional; llevo 17 años en La Boliviana Ciacruz y dos en La Paz, y bastante contenta por los resultados.
—¿Cómo le va en la cotidianidad?
—Al principio me costó acostumbrarme, más que todo por el tema del clima, el frío es algo que a nosotros los cruceños nos hace correr, pero me acostumbré; y aquí lidio con el tráfico, las marchas, que al principio me daban temor, pero ahora digo "no pasa nada", es normal en la sede de gobierno.
—¿Qué otras actividades realiza?
—Hago ciclismo, tengo un grupo muy bonito que sale a pedalear los domingos. Le encontré también cariño a la montaña, a veces hago caminata por el Huayna Potosí y por el Illimani, hago algún tipo de rapel (descenso por superficies verticales), como también en el río hago canyoning. Es una vida bien de aventurera la que llevo en La Paz.
—¿Qué otros lugares visitó?
—Estuve en Copacabana, fui por el lago Titicaca, también conozco Coroico, que es bastante lindo cuando se trata de buscar calor (sonríe).

—¿Cuál su mejor recuerdo en ráquetbol?
—Conseguí 17 títulos nacionales en la categoría Open, entre 1996 y 2006. A nivel internacional fui campeona sudamericana en Chile en 1997, medalla de oro en los Juegos Bolivarianos Pereyra 2005 y llegué a ser séptima en un Campeonato Mundial en Puerto Rico.
—¿Algún momento amargo?
—En el Mundial que se jugó en Cochabamba en 1998, estaba jugando en cuartos de final contra la número uno del mundo, una zurda estadounidense. Tenía el partido para ganar, estaba en mi mejor momento, pero creo que me faltó confianza, y eso es lo que nos falta a los deportistas bolivianos por falta de roce internacional. Perdí.
—¿Una anécdota?
—Teníamos que jugar un Mundial en Phoenix, Estados Unidos, en 1996. Estábamos 12 raquetbolistas, teníamos que viajar un miércoles, y el martes había una persona que estaba agarrando los pasaportes en Cochabamba, dejó el vehículo y le rompieron los vidrios y le robaron los pasaportes y uniformes. A raíz de eso retrasamos el vuelo, viajamos el jueves y como teníamos poco dinero fuimos por tierra desde Miami hasta Phoenix, el viaje fue maratónico.
En vez de hacer unas paradas para descansar viajamos las 36 horas corrido y dos personas se turnaron para manejar la minibús. Llegamos al filo para inscribirnos, 10 minutos antes del plazo, confirmamos nuestra participación y al día siguiente ya competimos.