Lunari: El que apriete ganará el partido

Ricardo Lunari y su presente en Blooming. Se trazó grandes objetivos.
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La Paz / Reynaldo Gutiérrez

El técnico de Blooming, Ricardo Lunari, cuenta el momento que vive en el equipo cruceño y anticipa criterio sobre cómo será el partido entre Bolivia y Argentina, el martes 28 por las Eliminatorias a Rusia 2018.

—¿Cómo le va en Bolivia?
—Muy bien, es un país que nos cobija muy bien. Estuve un año y medio en Guabirá en mi época de jugador y me tocó debutar como técnico en ese club.

—¿En Blooming?
—Bien, estamos conociendo a los jugadores, tenemos mucho por mejorar, por trabajar, pero poco a poco el equipo va encontrando una forma de jugar que nosotros buscamos.
Ganar el clásico nos dio mucha fuerza en el aspecto anímico, un tema al que le tenemos que prestar más atención porque a la gente le gusta que su equipo se entregue, tenga garra y los jugadores sacaron esa garra, esa casta en los últimos minutos del partido. Fue un triunfo espectacular.

—¿Qué sensación le dejó ganar en el último minuto?
—Son de esos triunfos que no se olvidan, que reconfortan el alma; para toda la gente de Blooming ganar el clásico sobre el final es una inyección anímica muy importante, una alegría para toda la familia ‘bloominista’ y para nosotros un empujón muy fuerte. Estamos confiados y con muchas ganas de seguir adelante, seguir sumando y escalando en la tabla para pelear con los tres equipos que están arriba nuestro.
Es fundamental ganar el clásico, y ojalá esto se vea reflejado en cada uno de los partidos que tenemos en adelante, repetir la buena actuación.

—¿Recuerda algún partido que ganó en el minuto final siendo jugador?
—No tuve mucho éxito como jugador en ese aspecto, pero sí recuerdo uno que tuve cuando dirigí a Millonarios de Colombia en el clásico frente al Independiente de Santa Fe, en el último minuto logramos el 3-1 que nos dio la clasificación a la final del torneo colombiano. Son momentos únicos porque ganar un clásico en el último minuto queda grabado en la memoria no solamente de uno, sino de toda la hinchada.

—¿Cuáles son sus objetivos con Blooming?
—Terminar el torneo entre los tres primeros, pelear con The Strongest, Bolívar, Guabirá, Wilstermann y Oriente, que pasan un buen momento, y si se puede ganar el campeonato.

—¿Dónde pasó su mejor época como jugador y técnico?
—Como jugador fueron mis inicios en Newell’s Old Boys de Rosario dirigido por Marcelo Bielsa porque logramos dos campeonatos argentinos (91-92) y perdimos la final de la Copa Libertadores el 92 frente a Sao Paulo en tiros penales. El 93, 96 y 97 tuve buenos momentos en la Universidad de Chile, el 93 volvimos a perder la final frente al mismo Sao Paulo.
En mi  corta carrera como entrenador me tocó vivir dirigiendo a Millonarios de Colombia en 2015 cuando llegamos a la semifinal del campeonato colombiano.

—¿Qué anécdota no olvida?
—Una anécdota muy linda que tengo con Marcelo Bielsa fue cuando él dirigía al Atlas de Guadalajara y yo jugaba en la Universidad Católica de Chile.
Me llamó para decirme si me gustaría irme para jugar en el fútbol mexicano, cuando el club pidió un millón de dólares por mi pase me volvió a llamar para decirme que no iba a ser posible por el monto que pidió el club chileno, “usted sabe que no vale un millón de dólares, por tanto el pase no se hará”, me dijo. Pero al día siguiente el Atlas depositó el millón de dólares, cuando se hizo la transferencia nos volvimos a reunir y me dijo: “Ricardo, aunque el Atlas haya pagado esa plata, usted tiene que tener bien claro que no vale el millón de dólares”, eso me dejó bien marcado porque me quería dejar claro que uno tenía que ser humilde, seguir siendo el mismo de siempre y no perder la esencia.
—¿Cómo ve al fútbol boliviano actual?
—Está atravesando un buen  nivel en cuanto a los clubes, hay tres o cuatro equipos que pueden progresar y lograr buen resultado a nivel internacional, como el caso de The Strongest, Bolívar, que pueden competir con cualquier club del extranjero de igual a igual; lo que pasa es que hay una distancia entre esos cuatro clubes con el resto, hay seis o siete que lamentablemente por cuestión económica no pueden reforzarse o no pueden conseguir la calidad de jugadores que tienen The Strongest y Bolívar, y por eso el torneo es disparejo; sí en Bolivia se consiguiera que hayan siete u ocho equipos competitivos subiría el nivel general y eso se vería reflejado en la Selección.

—¿Hay tres niveles?
—Sí, hay muy buenos, buenos y regulares; entonces los buenos tratamos de pelear entre nosotros, tratamos de robarle algo a The Strongest y Bolívar; los equipos que no son buenos tratan de sacarnos a los que estamos entre los buenos y los muy buenos buscan sacar ventaja de los regulares, así es este torneo, difícil por la diversidad que tiene.

—¿Cómo ve el partido del 28 entre Bolivia y Argentina?
—Es un partido en el que tradicionalmente Argentina se complica mucho porque le tiene mucho respeto a la altura y por momentos eso se convierte en temor, se viene a jugar en condiciones a las que no estamos acostumbrados.
Se habla mucho de la altura, ese temor se le mete antes del partido a la cabeza del jugador y entonces se piensa que se va a encontrar con una cuestión difícil de superar.
Si no se está preparado para enfrentar una situación tan adversa y viene convencido de que lo va a hacer mal, sinceramente lo hace mal; por eso Bolivia tiene que aprovechar esa especie de temor que trae Argentina cuando viene a La Paz, proponer un partido muy intenso, de ida y vuelta, sin tregua, sin pausa y así a Argentina lo puede desgastar bastante. Creo que pese a tener un gran equipo y grandes figuras, a Argentina le cuesta mucho enfrentar este compromiso.

—¿Qué pesará más, lo físico y la juventud o la técnica y la experiencia?
—Es un lindo contrapunto. Hay que ver cómo responden los jóvenes bolivianos y cómo lo hacen los experimentados argentinos. Si Argentina logra manejar el balón, sustraerse un poquito de la altura y hace su juego le va a complicar a Bolivia; pero si los jóvenes manejan bien la pelota, los tiempos, ahogan al contrario y no lo dejan respirar le complicarán al equipo argentino.

—¿Qué marcará diferencia?
—La vitalidad, el ritmo y la intensidad. El equipo que logre apretar y hacer sentir incómodo al rival será el que se quede con los puntos; en este aspecto tiene ventaja Bolivia porque conoce el terreno, conoce lo que es jugar en La Paz, y Argentina llegará un poco temerosa.

—¿Está con sentimientos encontrados?
—Estoy acostumbrado a vivir en distintos países, por más que uno le tenga cariño a Bolivia, Chile o Colombia, cuando llega mi selección siempre hincho para que le vaya bien, pero también me alegro cuando gana el país donde estoy jugando o entrenando. Si puedo, vamos a estar en el Siles para ver ese partidazo.
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Perfil
Ricardo Gabriel Lunari Del Federico, entrenador argentino de 47 años. Guabirá fue el primer club que dirigió, hoy es el entrenador de Blooming.