21F: A un año de la mentira montada por Carlos Valverde y la oposición

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El periodista Valverde muestra una separata publicada en el periódico cruceño El Deber.

Luis Fernando Cruz Ríos / Cambio

El 3 de febrero de 2016 el periodista y presentador de noticias Carlos Valverde, a 19 días del referendo para la reelección de Evo Morales, con un certificado falso de nacimiento acusó al Presidente de un millonario tráfico de influencias a favor de Gabriela Zapata, presunta madre de un hijo con el Jefe de Estado.

El entonces ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, denunció que se trató de un “ataque artero” a la impecable imagen de transparencia y honestidad del Primer Mandatario y su política de cero tolerancia a la corrupción.

De acuerdo con el libro La Gran Estafa del F21, escrito por la ex Ministra de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción, Lenny Valdivia, la mentirosa confabulación se inició a través de un minucioso plan el 31 de enero de 2016 con la publicación de una separata en el periódico cruceño El Deber, en la que se muestra a Geraldine Gabriela Zapata Montaño como gerenta comercial de la empresa china CAMC en Bolivia.

La próspera empresaria de 28 años de edad, que en las pasadas semanas develó que fue utilizada y que en su momento hará conocer los nombres de quienes la manipularon, fue protagonista central de los medios de comunicación denominados por el Gobierno como el “Cártel de la Mentira”, en cuatro fases diferentes.

Estrategia
Los opositores a la administración del gobierno de Morales, a través de las redes sociales y los medios de comunicación, impulsaron una sostenida campaña mediática, sin pruebas documentadas, contra la imagen e integridad moral del Jefe de Estado, en su afán de probar un aparente tráfico de influencias para concretar cinco contratos por más de 564 millones de dólares a favor de CAMC.

Prepotente
Primero, de acuerdo con el libro Caso Zapata, la confabulación de la mentira, escrito por el ministro de Defensa, Reymi Ferreira, los periódicos Página Siete, Los Tiempos, El Deber, El Diario, Correo del Sur, El País, El Día, el Mundo, entre otros, dieron amplia cobertura mostrando a Zapata como una joven prominente empresaria que vivía en una mansión, con una “vestuario azul”, con bienes, con una actitud prepotente y otros.

Víctima
Segundo, después de la detención de Gabriela Zapata, los medios de comunicación que se prestaron a la confabulación y los opositores a través de las redes sociales dieron un espectacular giro, y convirtieron a la villana que se había beneficiado de un supuesto tráfico de influencias en víctima; denunciaron que se habían violado sus derechos constitucionales.

“Los que hasta hace pocos días crucificaban a Zapata, ahora la defienden y velan por sus derechos. La matriz mediática absolutamente fuera de todo profesionalismo convierte a Gabriela Zapata y a sus cómplices en víctimas de abuso de poder. Se hace circular (la idea) de que la justicia se está ensañando contra eslabones débiles de la corrupción y no contra los supuestamente verdaderos culpables”, señala una parte de la investigación.

Mentira develada
Tercero, cuando se prueba que Geraldine Gabriela Zapata y sus cómplices mintieron, la propia acusada admite que fue asesorada por la oposición; los medios de la mentirosa confabulación cambian su enfoque e inician una agresiva campaña de desprestigio contra la acusada, a quien califican de “poco creíble”.

“Cuando se descubre que se ha utilizado a un niño de cinco años por parte de Zapata y sus abogados (Eduardo León, Wálter Zuleta y William Sánchez), violentando todos los derechos de la niñez, por increíble que parezca, no hubo periodista, medio de comunicación (que no fueran los gubernamentales), ni el Defensor de la Niñez o del Pueblo que se pronunciara para velar por los derechos del menor utilizado como objeto”.

Segundo plano
Una vez develada la mentira, la detención preventiva del abogado Eduardo León, de la falsa tía Pilar Guzmán y la fuga de los juristas Wálter Zuleta y William Sánchez, el caso Zapata pasa a segundo plano en los medios que se prestaron a la confabulación. “Cada día que pasa va quedando claro que el caso Zapata fue una confabulación alimentada por las fuerzas opositoras y sus aliados externos, con el fin de desacreditar a un Presidente y un proceso de transformación que indudablemente afecta a todos los que fueron desplazados del poder”.

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Carlos Valverde se reunió con Peter Brennan de la Embajada de EEUU en diciembre de 2015

A pocos meses del referendo para la reelección de Evo Morales como presidente del Estado, el exagente de inteligencia Carlos Valverde se reunió en el hotel Los Tajibos de la ciudad de Santa Cruz con Peter Brennan, máximo representante de los Estados Unidos en Bolivia.

El presidente Morales señaló que después de esa reunión surgieron las denuncias del supuesto tráfico de influencias y se inició una sostenida campaña mediática y a través de las redes sociales contra la integridad moral del Jefe de Estado.

“El día 11 de diciembre del año pasado (2015) en el hotel Los Tajibos se ha reunido Peter Brennan, asesor jurídico, (...) responsable de la Embajada, la máxima autoridad de la Embajada de Estados Unidos (...) y Erik Foronda de la Embajada de Estados Unidos, ¿con quién se han reunido?, con Carlos Valverde, ¿qué habrán planificado?”, se preguntó.

Además develó que luego ese grupo de funcionarios de la Embajada norteamericana se reunió con un representante del periódico Opinión de Cochabamba y Manuel Suárez, el artífice de su expulsión de la Cámara de Diputados (el 24 de enero de 2002).

El conspirador

Luego de la denuncia, Valverde dijo que su encuentro con el diplomático estadounidense fue para intercambiar criterios sobre un libro de su autoría, aunque para la exministra de Transparencia Lenny Valdivia, en su libro La gran estafa del F21, ese argumento es poco creíble.

“Llama la atención que Valverde Bravo se haya interesado por recibir comentarios de un embajador del imperio norteamericano. ¿Qué información valiosa obtuvo Brennan de Valverde?, o más bien ¿qué información recibió Valverde de un embajador norteamericano?, son preguntas sin respuestas que los ciudadanos de a pie reclamamos conocer”.

Además, Valdivia señala que existe la duda de que Valverde recibió información dirigida a dañar la imagen del presidente Evo Morales “estando a puertas del referendo 21F, por tanto, la mentira que conllevó la ‘gran estafa’ al pueblo boliviano, fue preparada hábilmente en la reunión sostenida entre Brennan y Valverde Bravo”.