Mister Yo empieza, lo quieras o no

Foto: Cortesía Mister Yo
Carlos Flores, cantante del grupo Mister Yo

Por: Diego Ponce de León M.

Entrevistado: Carlos Flores, cantante de Mister Yo

 

"El público se identifica con el músico de acuerdo al nivel de madurez que tiene un artista con él”.

Mister Yo es un grupo que hace rock latino, covers y música variada, tiene alrededor de 18 años de armada dentro de la música, pero oficialmente tiene 13 años desde que se cambió de nombre, de Volcán a Mister Yo, por razones personales y de superación.

¿Cómo fueron los inicios?

C. F.: En algún momento de nuestra trayectoria nos hicimos llamar Volcán y fuimos reconocidos durante cuatro años, pero cuando la banda no es tuya y trabajas para alguien, el desempeño como músico es un poco incómodo, por eso decidimos refundar la banda a mediados de agosto de 2003.

Mister Yo inició con una balada —Lágrimas de sangre— que fue muy reconocida en su tiempo, la rescatamos para poder grabarla en un estudio e hicimos una composición de Chichi Cadena, que tenía su aire ranchero, pero tuvimos que abrirnos cancha con Jamás del grupo boliviano Iberia. A partir de eso empezamos a experimentar con otros estilos y géneros hasta que salió Cariño mío, una canción de Paloma San Basilio, creo que fue un momento en el que la gente estaba muy melancólica y le gustó mucho y gracias a Dios esa canción nos jaló hacia el reconocimiento entre la gente. Siempre hay que estar atentos a lo que ocurre en nuestro medio, a todas las tendencias musicales del momento.

¿Por qué ese nombre? 

C. F.: En nuestros inicios había una ola de música chicha tropical argentina en Bolivia, David Castro o Supermerk2, quienes relegaron a los artistas nacionales que se dedicaban a la música de este género. De esa manera, nosotros pensamos en el nombre Mister Yo, que evocaba a ese súper yo de identidad nacional que resaltaba la música y por otra parte también por la palabra misterio, que como ya estaba registrada, tuvimos que darle un giro.

¿Cuántos discos y canciones tienen en total?

C. F.: En realidad nosotros tenemos un solo disco pero varios sencillos, sacamos casi dos al año.

La particularidad boliviana es que no puedes sacar un disco entero en el país, si hablamos de una docena de canciones, porque es muy caro y por las limitaciones de las firmas. Ahora es mucho más fácil grabar canciones con un home studio (estudio en casa). Sin embargo, comercialmente hablando, es más conveniente para la música tropical sacar una o dos composiciones por año y ediciones pequeñas, no un long play (álbum de larga duración).

¿Hay limitaciones para poder ejercer un oficio cien por ciento musical?

C. F.: Pienso que hay muchas falencias en las leyes para los músicos, no tenemos un seguro social o un sindicato por ejemplo. Estamos un poco abandonados por la carencia de respaldo legal por parte de las instituciones que están inmersas en la actividad musical, aunque creo que una sonrisa y buenos modales pueden sacarnos adelante.

 

¿Cómo defines tu conexión con tu audiencia?

C. F.: El público se identifica con el músico de acuerdo al nivel de madurez que tiene uno con él. Me refiero a que a veces los fans proyectan a un artista inalcanzable, creo que lo que hago yo y el grupo es tener más proximidad con el público a través de la ruptura de esquemas y ofrecer un resumen de lo que quieres hablar, la gente se desinhibe desde un inicio.

 

¿Es competitivo el mercado?

C. F.: Lo terrible es entrar a los boliches top de la ciudad de La Paz y El Alto, que tienen una modalidad de trabajo diferente. El performance es un componente importante para ganar competitividad en el mercado, la dinámica de estas épocas es distinta ahora.

 

¿Quiénes conforman Mister yo?

C. F.: Somos Fernando Vargas (teclado), Leonardo Ochoa (batería), Alberto Urías (guitarra), Mauricio Umboni (bajo), Junior Valda y Bryan Salazar (wiros), Dennis Cadena y Luis Rojas (percusiones), Peter Torres (animación y coros) y Carlos Flores (voz), aparte del equipo que trabaja tras el escenario.